The Swiss voice in the world since 1935

El conflicto mapuche, un desafío que le quedará al próximo Gobierno

Sebastián Silva

Santiago de Chile, 19 nov (EFE).- El «conflicto mapuche» es uno de los nudos más complejos que deberá desatar quien gane las próximas elecciones presidenciales chilenas, un desafío que asumirá en medio de una enconada crisis y una espiral de violencia en los territorios indígenas del sur de Chile.

El pueblo mapuche es la etnia indígena más numerosa de Chile y reclama «tierras ancestrales» que fueron ocupadas por el Estado chileno a fines del siglo XIX y que ahora pertenecen en su mayoría a empresas forestales, propiedad de los grupos económicos más poderosos del Cono Sur.

Actualmente, con más de 2.000 miembros de las Fuerzas Armadas desplegados en la zona desde octubre para sumarse a las labores policiales, el conflicto se ha intensificado y ha llegado a un punto en el que, según los expertos, requiere una solución política urgente que evite la represión.

Por ahora, una salida viable y duradera parece ser el proceso constituyente en marcha, cuya Convención incorporó escaños indígenas y se declaró plurinacional.

Pero, según afirmaron académicos a Efe, será necesario que el nuevo Gobierno que se instalé en el palacio de La Moneda (sede del Ejecutivo) acompañe el camino hacia la plurinacionalidad y garantice instancias de diálogo en un asunto que, aunque no define las elecciones, ha adquirido transversalidad y relevancia.

ATACAR LAS CAUSAS DEL PROBLEMA

En el marco del conflicto, varias zonas del sur del país han experimentado una ola de violencia, con ataques a instalaciones y maquinaria agrícola, cortes de carreteras, huelgas de hambre de presos indígenas y tiroteos con víctimas mortales.

También las operaciones policiales y el homicidio del joven mapuche Camilo Catrillanca a manos de los Carabineros (policía militarizada), en 2018, han socavado la confianza entre comunidades e instituciones.

Salvador Millaleo, académico mapuche y doctor en Sociología de la Universidad de Bielefeld (Alemania), ratifica a Efe que el conflicto está en un punto «crítico», en el que se precisa «atacar las causas del problema con una estrategia política, que no es la militarización ni la criminalización, sino un diálogo real».

Las condiciones para dicho diálogo, explicó Millaleo, se basan, precisamente, en «propuestas que den señales y espacios de confianza, fortaleciendo la línea de plurinacionalidad».

Y es que en la diversidad del movimiento mapuche existe un debate sobre cómo lograr la autonomía territorial: unos, representados en la Convención Constitucional, abogan por definir el carácter del Estado chileno como plurinacional, dando un reconocimiento negado por más de 200 años a los pueblos originarios que habitaban el territorio hace siglos.

Otros apuestan por una «lucha por la liberación nacional», entre ellos la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), una de las organizaciones fundamentales para la movilización mapuche desde los años noventa y que se ha responsabilizado de la autoría de multitud de ataques violentos en la zona.

Si bien el vocero e ideólogo de la CAM, Héctor Llaitul, ha reiterado su disposición al diálogo, otras organizaciones más radicales lo han rechazado.

«Hay grupos que no van a tener disposición a entenderse ahora y probablemente nunca. Llaitul ha dicho que está dispuesto al diálogo, pero otros grupos no se han pronunciado sobre eso. Todo debe ser abordado política y estratégicamente», enfatizó Millaleo.

ACOMPAÑAR LA CONSTITUYENTE

Para dialogar hay que dar garantías, señaló a Efe Verónica Figueroa Huencho, académica del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, poniendo el acento en la necesidad de desmilitarizar el territorio mapuche, llamado «Wallmapu».

«Al nuevo Gobierno le va a tocar hacer una especie de instalación de cómo se van a ir haciendo los ajustes necesarios en los tres poderes. Cómo se avanza en autonomía territorial, espacios para que podamos decidir sobre asuntos propios, participar activamente en la vida del Estado», señaló Figueroa, que también es mapuche.

La próxima Constitución, insistió, va a marcar un estándar muy lejano a la realidad institucional actual en términos de pueblos indígenas, dando pie a una «cultura plurinacional» que debe impulsar también el Ejecutivo.

«Eso va a tomar tiempo porque hay una desconfianza estructural en el Estado», agregó la experta.

EL MOMENTO DE LA VÍA POLÍTICA

Fernando Pairican, historiador de la Universidad de Santiago (USACH) y estudioso del movimiento mapuche, coincide en que el proceso constituyente permite «crear una fuerza política autonomista a través de potenciar la vía electoral y generar trabajo y ejercicio político en las comunidades».

Desde ahí, si bien entiende las críticas de organizaciones como la CAM que rechazan el espacio, vislumbra la forja de una «fuerza gradualista que va a ocupar los marcos de la institucionalidad para mover el cerco del colonialismo».

«Este momento es de apertura democrática (…) Posiblemente en otra (oportunidad) será una vez más la lucha radical, que fue la que abrió este camino durante la década de los 90, pero ese momento también tiene que ser complementado con una vía política porque ningún proceso histórico ha demostrado que sea factible solo la insurrección», agregó Pairican. EFE

ssb/rfg/dmt/hma

(foto) (vídeo) (infografía)

© EFE 2021. Está expresamente prohibida la redistribución y la redifusión de todo o parte de los contenidos de los servicios de Efe, sin previo y expreso consentimiento de la Agencia EFE S.A.

Los preferidos del público

Los más discutidos

SWI swissinfo.ch - Sociedad Suiza de Radio y Televisión SRG SSR

SWI swissinfo.ch - Sociedad Suiza de Radio y Televisión SRG SSR