
El dilema de Emiratos Árabes con Israel: favorecer sus intereses pese a la guerra en Gaza
Carles Grau Sivera
El Cairo, 13 ago (EFE).- Hace cinco años, Emiratos Árabes Unidos (EAU) se convirtió en el primer país del golfo Pérsico en normalizar sus relaciones con Israel. Pero la guerra en la Franja de Gaza hizo saltar todo por los aires y puso a Abu Dabi en un dilema: favorecer sus intereses a expensas de lo que considera un «genocidio».
Emiratos e Israel acordaron normalizar sus lazos en un momento de relativa paz en Oriente Medio y para reducir las tensiones con el principal archienemigo en la región, así como para tener acceso a nuevas oportunidades comerciales, tecnologías y reforzar el vínculo con EE.UU., el principal garante del Estado judío.
Precisamente, fue la Administración de Donald Trump quien patrocinó estos denominados Acuerdos de Abraham -a los que posteriormente se unirían Baréin y Marruecos- con un objetivo principalmente económico, pero que ha causado estragos en el seno del mundo árabe al considerar la normalización con Israel como un abandono de la causa palestina.
Una cuestión de dinero
Desde 2020, Israel y Emiratos han eliminado los requisitos de visado para sus ciudadanos, establecieron vuelos directos, impulsaron el turismo y establecieron instituciones y cámaras conjuntas, mientras que también firmaron un acuerdo de libre comercio y una asociación económica integral en 2022.
Ambas naciones quieren colaborar en sectores clave como la tecnología y la infraestructura, y se han propuesto aumentar el comercio bilateral anual a 10.000 millones de dólares para 2027, cuando en 2022 la cifra se situaba en apenas 2.500 millones.
El comercio bilateral ascendió a 6.000 millones de dólares entre 2020 y 2023, mientras que la cooperación militar también ha despegado: en 2021 Israel y Emiratos realizaron su primer ejercicio militar público junto a Baréin y Estados Unidos.
En 2022, la filial emiratí de la empresa israelí Elbit Systems anunció la adjudicación de un contrato de 53 millones de dólares para el suministro de sistemas de defensa para la fuerza aérea de EAU, mientras que en 2023 ambos países presentaron un buque marítimo no tripulado desarrollado conjuntamente.
Además, en abril de 2025 y en medio de la guerra en Gaza, Abu Dabi mandó aviones de combate Mirage 2000-9 para unirse a las Fuerzas Aéreas de EE.UU. e Israel para un ejercicio multinacional en Grecia, algo que puso en duda las intenciones de Emiratos.
Sin señales de ruptura
Emiratos fue uno de los pocos países árabes que condenó los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 en Israel, pero a la vez ha sido muy crítico con el Gobierno israelí por el «genocidio» que está llevado a cabo en Gaza.
Sin embargo, ha mantenido la postura de que reconocer a Israel es la única manera de lograr una paz duradera en Oriente Medio que conduzca a la creación de un Estado palestino independiente.
Al tiempo que ambos países han mantenido su colaboración, también se han suspendido importantes proyectos como la explotación conjunta del mayor yacimiento de gas natural marino de Israel y el turismo ha sufrido recaídas.
Deslegitimizar a Hamás
Emiratos es de los países más beligerantes con el islamismo político y ha encarcelado a decenas de personas supuestamente vinculadas a los Hermanos Musulmanes, a la que considera que Hamás está afiliada y denuncia que es un peligro para la seguridad y estabilidad en la región.
Abu Dabi aprovechó el revuelo que generó la guerra en Gaza para recordar a la comunidad internacional que el grupo islamista «no representa al pueblo palestino», en palabras de la representante permanente de EAU en la ONU, Lana Nusseibeh.
Pese a la oposición general del mundo árabe al gobierno de Hamás, la dura postura de Emiratos ha sido interpretada como un espaldarazo a Israel y, en cierta manera, a los planes del Estado judío de que sean unos pocos países árabes los encargados de gestionar en la sombra la Franja de Gaza una vez termine la guerra.
Y ahora, ¿qué?
Israel se aferra a su «amistad» con Emiratos en un momento en el que se está quedando aislado en la comunidad internacional pese a que esto no se refleje en medidas contra el Gobierno israelí.
Pero el Estado judío cuenta con el inquebrantable apoyo de Estados Unidos, que tiene una potente influencia militar, política y económica en Oriente Medio y que Trump está dispuesto a utilizar para hacer que más países reconozcan a Israel, en especial Arabia Saudí.
La solución de los dos Estados -uno palestino y otro israelí- es la principal demanda del mundo árabe, pero la negativa del Gobierno israelí a dar un paso en esta dirección confirma, una vez más, que la doctrina del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, de «la paz a través de la fuerza» sigue siendo su única baza. EFE
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