El líder de la junta birmana deja el liderazgo del Ejército y se perfila como presidente
Bangkok, 30 mar (EFE).- El líder de la junta militar de Birmania, Min Aung Hlaing, dejó este lunes de liderar el Ejército y se perfila para ocupar el cargo de presidente del país tras haber sido nominado como candidato por parte de la Cámara Baja, informan los medios locales.
Min Aung Hlaing, quien lideró el golpe de Estado militar de febrero de 2021, es uno de los tres candidatos para una votación a la presidencia que en principio arrancará el martes y podría prolongarse varios días, indicó el portal opositor The Irrawaddy.
Salvo sorpresas de última hora, se prevé que sea él el elegido, en un órgano controlado por los militares y con los otros dos candidatos siendo socios del golpista.
Para ser nombrado presidente, Min Aung Hlaing debía dejar de ser comandante en jefe del Ejército, puesto ocupado desde este lunes por el general Ye Win Oo, antiguo responsable de la inteligencia militar y persona de confianza del líder de la junta, apuntó The Irrawaddy.
Sancionado por Washington y Bruselas
Ye Win Oo, sancionado por EE. UU. y la Unión Europea (UE) tras el golpe, hereda unas tropas que combaten desde hace cinco años a la insurgencia creada en oposición a la dictadura militar -muchos jóvenes que se lanzaron a la lucha armada- y varias guerrillas étnicas alzadas en armas desde hace décadas contra los militares.
El Ejército birmano, que detenta el poder desde la asonada, anticipó que anunciaría cambios de liderazgo tras el desfile militar que el viernes tuvo lugar en Naipyidó por el Día de las Fuerzas Armadas.
El proceso forma parte de las pretensiones del régimen golpista de iniciar una transición política tras celebrar elecciones el pasado diciembre sin oposición real, cinco años después de una asonada que puso fin al camino democrático de Birmania y exacerbó el conflicto civil.
La Constitución birmana, aprobada en 2008 por una antigua junta militar, estipula que cada una de las dos cámaras del Parlamento y el bloque reservado a los militares en el Legislativo tienen la potestad de presentar a un candidato a presidente.
El aspirante con más votos en la selección bicameral asumirá el puesto, mientras los otros dos se convertirán en primer y segundo vicepresidente.
¿Reconocimiento internacional?
El historial de violaciones de derechos humanos de Min Aung Hlaing, de 69 años, no comienza con el golpe militar.
La Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) solicitó en 2024 una orden de arresto para el líder castrense por la deportación y persecución de los rohinyá, después de que más de 700.000 miembros de esta minoría musulmana huyeran al vecino Bangladés en 2017 tras una operación militar a los mandos de Min Aung Hlaing, investigada por la ONU por constituir un posible genocidio.
Una vez tenga lugar el nombramiento de presidente, la atención quedará puesta en el reconocimiento internacional del nuevo régimen. Birmania está prácticamente sumida en el ostracismo desde el golpe, con excepciones de países como China, Rusia y Bielorrusia.
Entre el 28 de diciembre y el 25 de enero, la junta organizó elecciones por fases en las que se impuso el Partido de la Unión, la Solidaridad y el Desarrollo (USDP), vinculado al Ejército.
Los comicios, sin oposición real -con la Liga Nacional para la Democracia (LND) de la premio nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, ilegalizada, y la exlíder en prisión desde el golpe-, fueron tachados de fraude por opositores, ONG y la mayor parte de la comunidad internacional.
El golpe sumió a Birmania en una profunda crisis política, social y económica y abrió una espiral de violencia con nuevas milicias civiles que exacerbaron la guerra de guerrillas que el país vive desde hace décadas.
Los militares argumentaron para tomar el poder un fraude masivo en las elecciones de noviembre de 2020, en las que el partido de Suu Kyi se impuso con una amplia mayoría y con el visto bueno de observadores internacionales independientes. EFE
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