
El mayor productor chino de chips confía en amortiguar el impacto de los aranceles de EEUU
Shanghái (China), 8 ago (EFE).- El mayor fabricante de chips de China, SMIC, no sufrió un «aterrizaje forzoso» durante el segundo trimestre pese a los aranceles impuestos por Estados Unidos, y confía en amortiguar el impacto de las tasas a los semiconductores que ha prometido el presidente estadounidense, Donald Trump.
En una conferencia con analistas posterior a la presentación de resultados del segundo trimestre, uno de los consejeros delegados de la tecnológica, Zhao Haijun, aseguró que todavía no ha hablado con sus clientes sobre los posibles aranceles del 100 % avanzados por Trump, pero mostró confianza en poder «reducir su impacto».
«Las preocupaciones sobre un posible aterrizaje forzoso (…) no se han materializado», explicó el directivo, citado por el portal especializado Finet.
Zhao enumeró las reuniones mantenidas con clientes en mayo y junio ante la escalada arancelaria iniciada por Trump, que llegó a convertirse en un embargo comercial ‘de facto’ entre las dos mayores potencias económicas del mundo en abril, antes de que firmasen una tregua de tres meses.
Esas rondas de aranceles incrementaron los costes trasladados por SMIC a sus clientes en menos de un 10 %, apuntó Zhao.
Pese a que SMIC es el tercer mayor productor de semiconductores del mundo, su cuota de mercado es de apenas un 6 %, por detrás de la coreana Samsung (7,7 %) y de la indiscutible líder, la taiwanesa TSMC, con un 67,6 %.
Además, más del 84 % de sus ventas se producen en el mercado chino, con tan solo un 12,9 % viniendo del continente americano y un 3 % de la región euroasiática.
En un comunicado remitido este jueves a la Bolsa de Hong Kong, donde cotiza, SMIC informó de un descenso del 14,9 % interanual en su beneficio del segundo trimestre, cayendo además por debajo de lo esperado por los analistas.
Hacia las 15.00 hora local (07.00 GMT), los títulos de la tecnológica en ese parqué se desplomaban casi un 7,7 %.
El sector de los semiconductores es clave para China, ya que se trata de uno de los puntales de sus planes para reforzar su autosuficiencia tecnológica y reducir así su dependencia de terceros países ante la guerra comercial y las sanciones impuestas por Estados Unidos. EFE
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