El mercado cultural se duplicó en 18 años pero el apoyo al sector es frágil, alerta Unesco
París, 18 feb (EFE).- El mercado de las industrias creativas y culturales pasó de representar, a nivel global, 118.000 millones de dólares en 2005 a unos 254.000 en 2023, pero aún así el apoyo al sector es muy frágil, dominado por las naciones ricas y la situación de los creadores es precaria, alertó este miércoles la Unesco.
Los datos forman parte de un extenso informe (titulado ‘Diseñando políticas para la creatividad’) sobre la situación de las industrias culturales y creativas, que fue elaborado por la Unesco para evaluar el progreso de los 158 firmantes de la Convención de 2005 sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales.
«Las industrias creativas y culturales van siendo reconocidas en aumento como un factor importante de crecimiento económico, cohesión social y desarrollo sostenible, pero los sistemas para apoyarlas siguen siendo frágiles», señaló Ernesto Ottone, exministro chileno y subdirector general de Cultura de la Unesco, al presentar el estudio.
En concreto, de media solo se dedica un 0,6 % del Producto Interior Bruto (PBI) a financiar de manera directa la cultura, lo que favorece que la precariedad del trabajo en el sector sea «persistente» y uno de los principales desafíos para los países firmantes.
«Los gastos públicos indirectos se utilizan cada vez más como instrumentos de política; pero es necesario evaluar su impacto en las expresiones culturales», precisa el estudio, que se realizó con información aportada por aproximadamente el 77 % de los signatarios de la convención de 2005.
Respecto a la heterogeneidad entre naciones en función del nivel de rentas, los países en desarrollo han registrado una tasa de crecimiento medio del 8,5 % en el sector de los bienes culturales desde 2005, y ahora representan el 20 % del comercio mundial de servicios culturales.
Pero este progreso se ve amenazado por una contracción de más del 95 % en la tasa de crecimiento anual de las reservas de inversión extranjera directa entre los países en desarrollo, alerta la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
«Las diferencias de género también persisten, ya que casi la mitad de los puestos de liderazgo están ocupados actualmente por mujeres, pero con fuertes disparidades regionales», resaltó sobre el sector cultural el director general de la Unesco, Jaled al Anani.
En el lado de los avances, los autores del informe destacan elementos como que en la actualidad un 100 % de las naciones firmantes tienen establecidos ministerios o agencias gubernamentales dedicadas a la cultura.
IA y transformación digital
Además de con la falta de inversión, la precariedad del trabajo cultural está relacionada con la debilidad de los marcos legales en áreas como los derechos de autor, especialmente en un momento de transformación digital de la industria.
La digitalización ha expandido el acceso a las herramientas de creación, a los mercados y también a las audiencias, pero no ha aportado estabilidad para la mayoría de los creadores a la hora de ganarse la vida y ha intensificado las desigualdades.
Las ganancias digitales ahora suman 35 % de los ingresos de los creadores, frente al 17 % en 2018, lo que da cuenta de «un cambio estructural en la economía creativa», en palabras de Ottone.
La irrupción en este ecosistema de la Inteligencia Artificial (IA) generativa, cuya regulación en materia cultural sigue siendo un «punto ciego» para los países, es percibida como una «amenaza» por el 79 % de los artistas y creadores, en particular por la falta de respeto a los derechos de autor y la potencial «devaluación de la creatividad humana», según el informe.
«Sin embargo, las herramientas digitales y la IA ofrecen importantes oportunidades», puntualizan los autores.
Al mismo tiempo, la censura, el acoso y la intimidación en línea van en auge, pero solo el 61 % de países de la convención mantienen organismos independientes de monitoreo para garantizar la libertad artística.
Fuera de internet, la libertad y la seguridad de los creadores está también bajo amenaza, según el estudio, por la inestabilidad política, los conflictos armados y los desplazamientos forzosos.
«Junta, toda esta presión apunta a una necesidad urgente de cooperación global más fuerte, gobernanza e inversión en cultura», destacó Ottone como conclusión de este estudio, que incluye recomendaciones tanto para los países como para la propia Unesco, a fin de abordar los principales desafíos de la cultura global. EFE
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