El papa se reúne con la pequeña comunidad católica de Marruecos
El papa Francisco dedicará su segunda jornada de visita oficial a Marruecos, este domingo, a la pequeña comunidad católica, con varios encuentros seguidos de una gran misa para casi 10.000 fieles.
Por la mañana, el sumo pontífice visitará un centro social de los alrededores de Rabat, antes de reunirse con responsables religiosos en la catedral de la capital marroquí. El acto central de la jornada será la misa organizada en un complejo deportivo cubierto.
En Marruecos hay unos 30.000 católicos, 10 veces menos que antes de su independencia, en 1956. Durante la época de la colonización española y francesa había 200 iglesias, mientras que actualmente apenas quedan 44.
Las iglesias fueron rescatadas del olvido gracias a la llegada de subsaharianos, de estudiantes atraídos por el sistema de becas universitarias y de migrantes que aspiran a realizar la travesía hasta Europa. La comunidad cristiana cuenta también con algunos miles de marroquíes convertidos que luchan desde 2017 para poder disfrutar plenamente de la libertad de culto reconocida por su Constitución.
El sábado, durante un discurso pronunciado junto al rey Mohamed VI de Marruecos, Francisco destacó que «la libertad de conciencia y la libertad religiosa […] están inseparablemente unidas a la dignidad humana».
En el mismo discurso puso el foco en el «sufrimiento» de los migrantes, denunciando «la indiferencia y el silencio» y pidiendo reconocerlos «como personas, no como números».
«Las formas de expulsión colectiva […] no deben aceptarse» y «deben alentarse las vías de regularización extraordinaria», dijo asimismo al final de la jornada ante un pequeño grupo de migrantes reunidos en los locales de la asociación católica Cáritas.
– «Migración segura, ordenada y regular» –
La ruta a través de Marruecos se convirtió en los últimos años en la principal vía de los migrantes procedentes del África subsaharina rumbo a Europa, debido sobre todo al cierre de la vía libia.
Marruecos reivindica una política «humanista» y dice haber regularizado casi a 50.000 clandestinos desde 2014. Las autoridades rechazan regularmente las críticas de los defensores de derechos humanos, que denuncian «campañas de detenciones masivas» llevadas a cabo en los últimos meses en el norte del país para desplazar a los migrantes hacia el sur del territorio.
El papa también pidió poner en marcha «rápidamente» los compromisos del pacto mundial de Marrakech, destinado a reforzar la cooperación internacional para lograr una «migración segura, ordenada y regular».
En un momento fuerte de la jornada del sábado, el jefe de los 1.300 millones de católicos y el rey Mohamed VI, «comendador de los creyentes», firmaron una declaración común en la que piden «preservar» Jerusalén como «lugar de encuentro y símbolo de coexistencia pacífica donde se cultivan el respeto recíproco y el diálogo».
El texto pide asimismo «garantizar la libertad de acceso a los fieles de las tres religiones monoteístas y el derecho de cada una a ejercer su propio culto» en Jerusalén.
El estatuto de Jerusalén es una cuestión espinosa en el conflicto israelo-palestino. Israel considera toda la ciudad como su capital, en tanto los palestinos quieren que Jerusalén Este –el sector palestino, ocupado y anexionado por Israel– sea la capital del Estado al que aspiran.
El rey Mohamed VI preside el «Comité Al Qods», creado por la Organización de cooperación islámica para impulsar la preservación del patrimonio religioso, cultural y urbanístico de la Ciudad Santa.
El papa y el soberano, que aparecieron uno al lado del otro en todos los actos oficiales, defendieron también la coexistencia pacífica entre religiones y condenaron toda forma de extremismo.
El monarca destacó el sábado que «los radicalismos, sean o no religiosos, se basan en el no conocimiento del otro, en la ignorancia del otro, en la ignorancia, en general». «Lo que todos los terroristas tienen en común no es la religión, sino precisamente la ignorancia de la religión. Llegó el momento de que la religión deje de ser una excusa para esos ignorantes», señaló.
El papa partirá de Marruecos después de la misa, al término de una visita de 27 horas organizada 34 años después de la de Juan Pablo II.