El Sahel, un polvorín geopolítico a punto de estallar a las puertas de Europa
Fernando Prieto Arellano
Madrid, 13 mar (EFE).- El Sahel, una región que albergó una de las culturas más fecundas del continente africano, es ahora un polvorín a las puertas de Europa donde proliferan los grupos yihadistas, gobiernan regímenes militares antieuropeos y crecen los flujos migratorios descontrolados, todo ello ante las ambiciones geopolíticas de China y Rusia.
De todo esto se ocupa el periodista de la agencia EFE Alberto Masegosa en su libro ‘En la línea del horizonte. Yihad en el Sahel’ (UFV Editorial), recientemente publicado y en el que analiza a la luz de su larga experiencia como corresponsal y enviado especial a diversos países africanos una situación que parece pasar inadvertida en Europa y que puede ser -si no lo es ya- uno de sus grandes quebraderos de cabeza.
“El Sahel está en el perímetro de la frontera sur de Europa, es una de las regiones más inestables, desheredadas y violentas del planeta y se encuentra fuera de control. Esas serían razones más que suficientes para que preocupara a los países europeos”, sostiene Masegosa en entrevista con EFE.
Sin embargo, sostiene, “Europa tiene el foco puesto en otras guerras. Principalmente las de Ucrania y Oriente Medio”
De acuerdo con el experto, al Sahel “solo le dan importancia los países ribereños del Mediterráneo, y en particular España, que es el país europeo más expuesto por ser el más cercano geográficamente a la región”, máxime con el problema de la llegada masiva de migrantes a las costas españolas procedentes de África, y esencialmente de esa zona.
En este escenario de migraciones masivas e incontroladas, yihadismo rampante y regímenes militares que prácticamente han expulsado sin contemplaciones a Europa (y en particular a Francia, la antigua potencia colonial) aparecen dos potencias como Rusia y China con grandes intereses energéticos y, sobre todo geoestratégicos en la zona.
“Todo vacío que deje Europa, y por extensión Occidente, siempre beneficia, de una u otra manera, a Rusia y China. Para extraer materias primas, expandir su presencia política y económica y regular en su propio beneficio el flujo migratorio hacia Europa”, afirma Masegosa, periodista de amplísima trayectoria en la información internacional y de conflictos.
A juicio del autor, “la permuta de Francia por Rusia como aliado para combatir el yihadismo no es buena para Europa, que ha perdido capacidad de influencia en una región donde era la referencia militar, política y económica desde la época de las independencias africanas”.
En este sentido, sostiene que ”el Sahel -Níger, Burkina y Mali- se ha convertido en la última región donde Europa ha perdido pie por una sucesión de errores atribuibles en este caso en primer lugar a Francia, que ha sido el país que había liderado la presencia europea”.
Masegosa, que entre otros conflictos cubrió los de Sierra Leona y la República Democrática del Congo, además de guerras como las de Irak, Afganistán o el eterno conflicto palestino-israelí, considera que, en relación con el Sahel, “el pecado original es el colonialismo y la mentalidad colonial, que persiste”.
En su opinión, la división colonial -y postcolonial- de África “fue un delirio. Se trazaron fronteras arbitrarias que no respetaban ningún criterio comunitario; ni histórico, ni religioso, ni étnico ni lingüístico”, señala.
Y en este sentido incide en que “Francia ha sido la potencia europea que más ha prolongado su intervención en el continente africano, donde ha sido el gendarme de sus antiguas colonias, básicamente, para defender sus intereses. Ese fue el marco de su despliegue militar en 2012 para frenar el emirato islámico proclamado en el norte de Mali”.
Esto ha tenido la contrapartida “de un movimiento anticolonial como no se veía en la región desde la época en que los diversos países accedieron a la independencia”, en los años 60 y “la consecuencia ha sido recurrir para pedir auxilio a los rivales de Occidente en aquella misma época de las independencias, que no son otros que Rusia y China”, afirma.
“No soy optimista sobre la posibilidad de que Europa revierta a corto ni medio plazo el actual predominio de Rusia y China”, que para los actuales gobiernos militares de la zona constituyen “socios menos incomodos porque se inmiscuyen menos en la política local y también son menos exigentes en el respeto a los derechos humanos”.
“La recuperación del terreno perdido en términos de influencia sería además económicamente caro y Europa tiene por delante muchas otras prioridades”, recalca.
En definitiva, “Occidente se juega mucho más en Oriente Medio y en Ucrania que en el Sahel. Y mientras no se alcance un acuerdo de paz creíble y duradero” en ambos lugares, “el Sahel permanecerá en el olvido”, afirma. EFE
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