En el bosque también se necesita transparencia

La administración forestal suiza respeta sus diversos niveles de gestión. swissinfo.ch

Ha comenzado en Ginebra (03.05) la sesión especial del Foro de los Bosques de la ONU. Allí serán presentadas las recomendaciones que recientemente formularon 150 expertos del mundo en la ciudad helvética de Interlaken.

Este contenido fue publicado el 04 mayo 2004 - 08:05

La experiencia de Suiza y Bolivia son ejemplos de gestión forestal dignos de análisis.

Representantes de Suiza, Indonesia, Bolivia, Brasil o Cuba figuran entre los más de 150 especialistas que participaron en la redacción de las recomendaciones de Interlaken en materia de gestión forestal, que serán presentadas durante esta 4° Sesión del Foro de Bosques, iniciada ayer (03.05) en Ginebra.

Su elaboración se basa en la constatación de que en política forestal, en todos los sitios del mundo, hay cada vez mayor protagonismo de los gobiernos locales, según indicó a swissinfo David Kaimowitz, Director General del Centro Internacional de Investigaciones Forestales (CIFOR).

“Los alcaldes, los consejos municipales están cada vez más activos en la reforestación, en el cobro de impuestos, en el planeamiento del uso del suelo, de las áreas protegidas.”

En el mundo, agregó el experto, se pueden ver maravillas o barbaridades en la gestión forestal; de ahí la importancia de “promover una participación positiva, buena para el bosque y buena para la comunidad, para que los gobiernos locales sean más disciplinados con su deber para con la ciudadanía”.

El ejemplo de Suiza

“Es un país construido de abajo para arriba”, y por ello cada cantón y cada comuna participa en las actividades forestales, con “ejemplos buenos, malos e indiferentes, que sirven de escuela a los demás”, opinó Kaimowitz.

Pero este país también debió desarrollar su proceso de gestión democrática en las administraciones de las pequeñas comunidades helvéticas, que en un principio se mantuvieron bajo el control de los grupos privilegiados, como recordó a swissinfo Christian Küchli, responsable de Bosques de la Oficina Federal de Medio Ambiente.

Actualmente, la Confederación tiene una larga tradición de protección forestal repartida en todos niveles debido, en gran parte, a la transparencia y confianza entre los diferentes gestores del bosque, aclaró Jürgen Blaser, de ‘Intercoorperation’.

“La gente (del exterior) no puede creer que un perito forestal permanezca en la misma región desde hace 39 años”, dijo al mencionar un ejemplo de gestión forestal en la región del Emmental bernés, visitado por los expertos internacionales reunidos durante la semana pasada en Interlaken.

En su evolución, Suiza ya no piensa en forestación, sino en manutención adecuada.

El abandono de la agricultura -cada vez bajo mayor presión por sus altos costos-, va sumando hectáreas a favor del bosque.

“Entre 500 y 800 hectáreas de áreas para cultivo se convierten de forma natural en bosque cada año”, indicó Blaser al advertir que esa tierra -una vez que es clasificada como bosque- ya no puede cambiar su estatus, según reglamenta la ley helvética.

Bolivia, un caso actual

Con la experiencia helvética y otras más, queda claro que es indispensable un referente social y no individual para fortalecer el proceso democrático en la gestión forestal, como explicó a swissinfo Pablo Pacheco, especialista de los casos de descentralización del manejo de los bosques en Bolivia, Brasil y otros países como Nicaragua, Guatemala y Honduras.

“El caso boliviano es uno de los procesos más agresivos de descentralización en Latinoamérica”, recordó.

En Bolivia, desde 1996 iniciaron reformas institucionales entre las que se encuentra la decisión de que 25% de las patentes forestales pasen a manos de las municipalidades.

Pero, en realidad, el involucramiento de las municipalidades se reduce a la ayuda que se presta a los usuarios locales en la elaboración de planes de manejo forestal.

Pese a ello, y comparado con otros países, se puede considerar un progreso significativo en materia de gestión de recursos naturales, comentó Pacheco.

Sin embargo, entre los hechos que influyen negativamente en el balance de la gestión forestal boliviana destaca que las decisiones claves para su manejo siguen bajo el control central, que los sistemas de vigilancia regionales no funcionan en todos los casos y que aún hay mucha influencia partidaria en ciertas localidades.

En Bolivia es muy difícil negociar balances políticos y financieros entre los gobiernos locales y La Paz, algo que en Suiza sí existe, aunado a “un diseño de reglas claras y que todo el mundo respeta”, advirtió.

Lo cierto es que las formas de la gestión forestal en el mundo están cambiando inevitablemente, presionadas por movimientos sociales internos que demandan la participación desde abajo y por las exigencias de organismos internacionales que piden la descentralización y la puesta en marcha de mecanismos de gestión e inversión eficaces para beneficio local, concluyó Pacheco sobre el tema de la gestión forestal.

La descentralización será uno de los muchos temas que se abordarán en la actual Sesión de Ginebra, “una reunión política que toca todos los problemas forestales a nivel global”, puntualizó Jürgen Blaser, de la organización ‘Intercoorperation’, al tiempo de advertir que en esta oportunidad se buscará sensibilizar aún más sobre la importancia de una buena gestión de los bosques.

swissinfo, Patricia Islas Züttel

Datos clave

El Foro de Bosques de la ONU fue creado en octubre de 2000.
Su objetivo es promover el control, la conservación y el desarrollo sustentado del bosque.

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Contexto

Suiza:
La ley forestal suiza tiene más de 130 años.
En Suiza ya no hay proyectos de reforestación.
El bosque toma año con año entre 500 y 800 hectáreas de áreas de cultivo abandonadas.
La ley suiza indica que una tierra, una vez clasificada como bosque, no puede ser designada después para otros usos.

Bolivia:
La nueva gestión forestal está en marcha desde hace 7 años.
20% del territorio forestal es gestionado por los gobiernos locales.
El otro 80% está aún en manos del poder central.
Se han creado comités de vigilancia de la gestión forestal, que no funcionan en todos los casos.
Aún hay una gran influencia partidista.

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