Ennahda tilda de «venganza» las condenas a exdirigentes por envío de yihadistas tunecinos
Argel, 3 may (EFE).- La formación tunecina islamista, Ennahda, rechazó este sábado la pena de 34 años de prisión para el exprimer ministro y vicepresidente del partido, Ali Larayedh, en el caso de «envío de yihadistas a zonas de conflicto» y la calificó de «injusta» basada en «cargos inventados que carecen de cualquier base legal».
Los procesos judiciales abiertos en los últimos años implican a varios dirigentes del partido islamista, que ha negado su implicación, y considera la condena de Larayedh, emitida este viernes, como una «venganza» contra «un grupo de individuos honorables que trabajaron para combatir el fenómeno del terrorismo».
Después de la revolución de 2011 que derrocó la dictadura de Ben Ali, el país magrebí registró la salida de un alto número de radicales hacia zonas de conflicto como Siria, Irak y Libia para participar como combatientes, según algunas estimaciones entre 5.000 y 6.000.
La formación Ennahda argumentó que el antiguo dirigente «tomó medidas sin precedentes» durante su mandato designando a la organización «Ansar al Sharia como organización terrorista, en un momento en que algunos de los que actualmente están en el poder consideraron que la decisión era ilegal».
Diversos procedimientos legales que implican a varios dirigentes de la formación opositora se abrieron tras el acaparamiento de poderes del presidente tunecino, Kais Said, en 2021.
La Justicia tunecina condenó este viernes a entre 18 y 34 años de prisión a ocho acusados, entre ellos Larayedh, con la pena máxima, además de otros nombres como Fathi Baldi, Abdelkarim Laabidi, Noureddine Gendouz, Lotfi Hammami, Hichem Essadi, Sami Chaarar y Seifeddine Raies.
El partido político -cuyo líder y expresidente del Parlamento, Rached Gannouchi, también se encuentra en prisión- se considera un «cabeza de turco» del Gobierno de Said que responsabiliza a las élites políticas de la «deriva» de la transición democrática y por lo que el presidente tunecino se hizo con plenos poderes en 2021 para «rectificarla».
El antiguo responsable de Ennahda está acusado de no frenar la propagación del salafismo, una corriente radical del islam, durante su mandato como responsable de Interior (2011-2013) y como jefe de Gobierno (2013-2014) además de permitir el envío de jóvenes para unirse a las filas de grupos yihadistas.
«El juicio no fue más que un espectáculo absurdo, como demostró repetidamente la defensa. Comenzó con procedimientos inválidos, continuó en medio de flagrantes violaciones y terminó con fallos injustos sin pruebas», valoró la formación. EFE
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