Entre el dolor, los israelíes víctimas de Irán defienden una «guerra justificada»
Guillermo Azábal
Tel Aviv/Beit Shemesh, 8 mar (EFE).- Un edificio en el centro de Tel Aviv y una sinagoga de Beith Shemesh -a 30 kilómetros de Jerusalén- han sido los dos únicos lugares golpeados por Irán que han dejado víctimas mortales en suelo israelí hasta el momento.
En ellos, más allá del dolor de velar a sus diez fallecidos, o precisamente por eso, los vecinos han reforzado su discurso y aseguran que «no hay otra opción» que continuar con esta «guerra justificada».
Salvando que una es una zona residencial urbanita y otra un barrio a las afueras, la estampa en ambos lugares tiene en común que, tras los ataques de Teherán, las autoridades siguieron el mismo procedimiento: vallar el perímetro de la zona afectada e inundarla de decenas de banderas de Israel.
El discurso de sus vecinos es muy parecido y expresiones como «eliminar la amenaza», usada constantemente por el Ejecutivo de Benjamín Netanyahu en referencia al régimen de los ayatolás iraníes, aparece en cada respuesta de sus residentes.
«Deja víctimas, es peligroso y agotador, pero en los últimos 2 o 3 años hemos aprendido que cuando un enemigo dice que quiere matarte, de verdad va a por ello (…). Así que es una guerra justificada, nos tenemos que proteger y demostrar que con nosotros no se juega», afirma Dotán a EFE, frente al lugar atacado por Irán en Tel Aviv.
Los muertos en Irán y Líbano, «una realidad inevitable»
Este hombre de 39 años, que pasea por el barrio acompañado de su hijo de 1 año y acaba de salir de un refugio cercano ante una nueva alerta de ataque iraní, quiere dejar clara su posición.
«Me considero una persona progresista, a nadie le gusta eso, pero es una realidad inevitable», contesta Dotán, que trabaja en una empresa tecnológica, al ser preguntado sobre la alta cifra de muertos que la guerra está dejando ya en Irán y Líbano.
Irán cifra en al menos 1.332 los civiles iraníes muertos desde el inicio de la guerra, mientras que, en el Líbano, el Centro de Operaciones de Emergencia del Ministerio de Salud Pública informó el sábado de que 294 personas fallecieron en el marco de la crisis regional iniciada por Israel y EE.UU.
Un 93 % de la población judía israelí apoya la guerra que su país mantiene contra Irán y el 74 % respalda la «capacidad de gestión» de Netanyahu en esta guerra, según la encuesta del Instituto para la Democracia de Israel (IDI) elaborada entre los días 2 y 3 de marzo.
La visión de Asaf, un joven israelí cuya casa se ubica a cien metros del edificio de Tel Aviv donde el sábado murió una cuidadora de hogar de origen filipino víctima del ataque iraní, también va en esta línea y asegura que esta es «una guerra absolutamente necesaria».
La censura israelí no permite, alegando cuestiones de seguridad, publicar los lugares de los impactos ni si se encuentran en sitios cercanos a infraestructuras estratégicas o militares.
A unos 60 kilómetros por carretera de este lugar, en Beit Shemesh, localidad donde el viernes murieron 9 personas por el impacto de un misil iraní contra una sinagoga, un par de decenas de curiosos aprovecharon su ociosa jornada de ‘sabbat’ para ver en primera persona la devastación de una escena donde, entre otros, murieron tres hermanos menores de edad que se resguardaban dentro de un refugio.
Las calles aledañas al lugar están totalmente cortadas, vigiladas por una empresa de seguridad privada y la policía que patrulla el área.
«Pensé que mis padres habían muerto»
Pero Oz, un vecino de la zona aún perplejo y que viste una sudadera con el eslogan ‘defiende la paz’ y los dibujos de una pistola, una ametralladora y una granada, consiguió la llave del domicilio más próximo al enorme socavón causado por el misil para mostrarlo a los visitantes.
«Pensé que mis padres habían muerto, me pilló regresando a casa en el coche. Estaba a unos metros cuando escuché la detonación y esa gigante columna de humo», cuenta Oz a EFE, que se mueve por el barrio acompañado por su vecino y tocayo, quien graba con dedicación este espacio asolado.
«A mí me pilló de vacaciones en Limasol (Chipre) y no podía creerlo cuando lo vi por televisión. Me estremece ver las pintadas de los rescatistas en las fachadas, que dicen ‘limpia'», expresa este último en referencia a la señalización de las autoridades con espray rojo casa por casa, en busca de más personas afectadas.
Israel se encuentra inmerso en una guerra contra Irán y la milicia chií libanesa Hizbulá, y en lugares como Beit Shemesh, con gran presencia de judíos ultraortodoxos, el Ejecutivo de Netanyahu tiene, por ahora, carta blanca para seguir atacando. EFE
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