Esperado juicio en Grecia por la muerte de un icono del movimiento LGTBQI
La justicia griega comienza este miércoles el juicio de seis personas, entre ellos cuatro policías, vinculadas a la muerte tras una paliza, hace tres años, de Zacharias Kostopoulous, un icono del movimiento LGTBIQ en el país.
Los seis acusados se arriesgan a una pena máxima de diez años por batir a golpes el 21 de septiembre de 2018 en una calle peatonal del centro de Atenas a Kostopoulos, que fallecería horas después en el hospital.
Su muerte a los 33 años causó conmoción en Grecia pero también en el exterior, especialmente en la comunidad LGTBIQ.
El caso llegó a juicio en octubre de 2020, pero fue interrumpido apenas empezar por cuestiones procesales vinculadas a las medidas sanitarias por el coronavirus.
El grecoestadounidense Zacharias Kostopoulos, conocido por su nombre artístico «Zak/Zackie Oh», era un ferviente defensor de los derechos LGTBI y de las personas seropositivas como él mismo.
Su muerte dio lugar a la publicación de un libro «Zak/Zackie Oh», que recoge textos propios e imágenes del difunto, en las que describía sus experiencias cotidianas «de la introversión de su vida privada a la cautivadora extroversión de su alter ego, la drag queen Zackie Oh».
«Zackie Oh, hermana nuestra que no consiguió proteger su cuerpo ni los sueños llenos de colores, juramos en vuestro nombre luchar hasta que se haga justicia», señala la página de Facebook «Justicia para Zackie», en la que se convoca una manifestación ante el tribunal de Atenas.
El 21 de septiembre de 2018, Kostopoulos fue violentamente golpeado por dos hombres, entre ellos el propietario de una joyería donde habría intentado robar, según la policía.
Para escapar de la paliza, rompió la vitrina y salió a la calle, donde fue azotado por otros transeúntes.
Un video publicado en la época muestra que los policías llegados al lugar también lo golpearon y lo maniataron en el suelo mientras sangraba. Horas después fallecía en el hospital adonde había sido trasladado.
La autopsia indicó que había sufrido «un infarto de miocardio isquémico después de heridas graves», dijo a AFP su abogada Anna Paparoussou.
– «Linchamiento» –
Amnistía Internacional calificó su muerte de «linchamiento» y «asesinato», criticando la violencia de la detención policial. La organización también sugirió que los primeros informes estaban salpicados de prejuicios homófobos.
Los ataques homófobos no son raros en Grecia. Su Iglesia ortodoxa desaprueba oficialmente las relaciones homosexuales y la unión civil de parejas del mismo sexo no fue aprobada por el Parlamento hasta 2015.
«Después de tres años, este proceso debe demostrar a la familia de la víctima y a la sociedad qué significa verdaderamente la justicia puesto que los culpables están todavía en libertad», dijo Paparoussou.
La familia de Zak Kostopoulos pidió que el cargo acusatorio pasara de «lesiones corporales mortales» a «homicidio».
Los abogados de la defensa de los policías criticaron «un buen número de medios que informan erróneamente que se trató de un +asesinato+ y con presuntos motivos racistas».
Entre el equipo legal de los acusados figuraba el actual ministro de Sanidad, Thanos Plevris, nombrado hace un mes e hijo de una figura de la extrema derecha griega.
Según ellos, «la única infracción» que se puede reprochar a sus clientes son las «lesiones corporales mortales» durante la detención de la víctima, «un crimen completamente distinto al asesinato».