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Exposición del artista mexicano Francisco Zúñiga en el Tesino

"Yalalteca" un ejemplo en bronce de la obra de Francisco Zúñiga.

(Ariel Zúñiga)

Han llegado a Suiza algunas significativas obras gráficas de Francisco Zúñiga, uno de los mayores escultores del siglo XX en Latinoamérica. Las obras se exponen en el estudio de Max Weiss, el desaparecido escultor suizo "que miraba hacia el Sur".

Desde esta semana la casa-estudio del reconocido escultor suizo Max Weiss, en Tremona, cantón Tesino, acoge varios ejemplos de la obra de su contemporáneo del sur, Francisco Zúñiga.

Esta convivencia de dos colecciones permite individuar los paralelismos, de coincidencia o de contraste, que existen entre los dos creadores ya fallecidos, afirma sobre la exposición Ariel Zúñiga, hijo del desaparecido escultor mexicano y artista él mismo.

"En la obra de ambos se encuentra un interesante paralelismo que anula las líneas de confín entre lo humano y lo animalesco", explica.

"De hecho, los dos artistas se expresan con grandes volúmenes plásticos permeados de gran fuerza primordial. Uno insistiendo sobre todo en las figuras femeninas (Zúñiga) cuyos cuerpos comunican una sensualidad casi animal mientras el otro (Weiss) modela animales que emanan un erotismo casi humano", señala Ariel.

Francisco Zúñiga nació en Costa Rica en 1912 pero fue en México donde encontró el terreno propicio "para expresar su emoción solidaria y vigorosa", como dice la destacada crítica de arte Raquel Tibol.

A la muerte del artista se cuentan más de 1.100 obras esculpidas entre 1923 y 1993. El catálogo de las esculturas ha sido publicado en un estupendo libro, el primero de los tres que el hijo del artista piensa realizar. Los siguientes dos versarán sobre la obra pictórica y gráfica (500 pinturas y 25 mil obras gráficas).

Los sujetos del artista latinoamericano son campesinos, gente sencilla, mujeres de México que un día, decía muy seguro el artista, "formarán parte de nuestro paisaje". Sus dibujos recuerdan la obra de Orozco y de Rivera. Según Tibol, la obra de Zúñiga se caracteriza por su sensualidad, su rigor formal y su objetividad.

Las dos primeras características lo acercan a Max Weiss, en cuanto también el artista suizo da a sus esculturas peso, concreción, corporalidad y densidad. Hay en los dos escultores una energía primaria, telúrica. Un fuerte vitalismo y una reflexión constante sobre el arte y la naturaleza son las semejanzas entre ambos artistas.

El contraste se da porque Max Weiss, escultor nacido en el cantón Lucerna (1921) y establecido en Tesino desde los años 50 hasta su muerte, fue un artista que provenía del realismo y se orientó siempre más hacia lo fantástico y lo mitológico, mientras el mexicano decía de sí mismo: "mi escultura es aún muy alegórica. Quería hacer algo que, sin ser vulgar, basto y anecdótico, representara ideas en forma muy evidente".

De hecho, él busca la objetividad, las cosas como son en sí, un nuevo realismo del cual Rivera fue el precursor en México.

La Casa Weiss, en Tremona, no es un museo en el sentido tradicional. Posee un jardín donde conviven esculturas y árboles; bronce y aluminio con lena, follaje y flores, en una sinergia mágica que encanta. La doble exposición se podrá visitar hasta el día 29 de octubre.

Lupita Avilés

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