
Extranjeros en su tierra, la lucha eterna de los hijos de jordanas por su nacionalidad
Hayat al Dbeas
Amán, 24 ago (EFE).- «Han pasado 38 años de mi vida y estoy deseando que Jordania me vea como un ciudadano jordano», dice a EFE Ahmed Shaaban, hijo de madre jordana y padre egipcio. Pese a los continuos esfuerzos y presiones de las ONG, las jordanas siguen sin poder transmitir legalmente su nacionalidad a sus hijos, que quedan en un limbo legal.
Shaaban nació en Jordania y nunca ha visitado Egipto. Su padre murió cuando él tenía quince años y la madre decidió en ese momento que lo mejor era que permaneciera en Jordania, junto a sus seis hermanos, porque no podía dejar que sus hijos se fueran a vivir solos a Egipto.
Cada vez que va a realizar papeleo oficial, Shaaban lamenta que cuando él dice que es hijo de una mujer jordana, los funcionarios les responden: «es que no sois ciudadanos jordanos».
FRUSTRACIÓN
Desde 1998, las ONG luchan para que se enmiende la ley, como ya ha ocurrido en algunos países de la región, como Egipto, Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos, mientras que otros continúan discriminando a las mujeres a la hora de transmitir la nacionalidad, como el Líbano o Kuwait.
Entonces se lanzó la campaña «Mi madre es jordana, su nacionalidad es mi derecho», pero para el responsable de esta iniciativa, Rami al Wakil, las «facilidades» que el Gobierno ha intentado dar en estos años a los hijos de jordanas para paliar la situación han sido «no satisfactorias».
Por ejemplo, pueden trabajar sin permiso y conseguir un carné de conducir, pero solo después de conseguir un permiso de los servicios de Inteligencia jordanos, unos trámites que «les cuesta el doble» que a un nacional de pleno derecho.
En cuanto a sanidad y educación, «a los menores de 18 años se les trata como jordanos, pero por encima de esta edad, se les trata como extranjeros».
Aunque también de pequeños están por detrás de los jordanos en las listas de preferencias a la hora de matricularse en las guarderías, por lo que casi siempre terminan en escuelas privadas.
«Se les permite ejercer una profesión de forma temporal, algunas profesiones solo las pueden ejercer en sitios específicos, mientras que otras son del todo inalcanzables porque se limitan solo a los jordanos, como la odontología y la enfermería», apuntó Al Wakil, que también señaló que tampoco pueden entrar a trabajar en algunos ministerios, departamentos de seguridad y militares, así como afiliarse a sindicatos.
En 2014, el Ministerio de Interior estimó que «hay más de 355.000 hijos no jordanos de mujeres jordanas», mientras que la cifra de las nacionales casadas con extranjeros llegó a los 847.000 en una población de más de 8 millones en ese año.
LAS JORDANAS, «SIN LIBERTAD» NI PARA CASARSE
«Ya llegamos a una fase que se trata de solo promesas de las autoridades competentes», afirmó Al Wakil, que puntualizó que «los privilegios que fueron ofrecidos o ampliados no son la solución».
La única es «otorgar la nacionalidad a los hijos de las jordanas», destacó.
Por su parte, Banan Abu Zein Eddin, directora ejecutiva de Takatoat, grupo que defiende los derechos de las mujeres en Jordania, subrayó a EFE que esta discriminación es «una violación de la Constitución» del país, ya que garantiza en su artículo 6 la igualdad en derechos y deberes de todos los jordanos ante la ley, aunque sean de etnias o religiones diferentes o tengan lenguas diferentes.
Según la ley de nacionalidad, sólo los hombres jordanos dan automáticamente la nacionalidad a sus hijos, independientemente de la de la mujer.
El año pasado, se añadió la palabra «jordanas» al texto de la Constitución, lo que en una interpretación judicial se entiende que las mujeres tendrían el derecho a traspasar su nacionalidad a sus hijos.
Esta puesta en práctica no es por motivos «políticos y de seguridad», como afirma a EFE el miembro del parlamento responsable del asunto de los hijos de las jordanas, Mostafa al Hamarna.
«Lo que ocurre hoy demuestra que son solo palabras sobre el papel, que no ofrece nada a la mujer jordana», aseveró.
Por su parte, Zein Eddin sostiene que esto es una «práctica autoritaria sobre las jordanas y un atentado contra su libertad personal de elegir a su compañero de vida».
Así, mientras que un jordano puede casarse con mujeres de otras nacionalidades que podrán adquirir la nacionalidad jordana en tres años, la mujer jordana «paga el precio por haber elegido a un hombre que no es jordano», sentenció Zein Eddid. EFE
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