En Gaza, nueve meses de cese al fuego no han puesto fin a la crisis humanitaria
A pesar de que un frágil alto el fuego está en vigor desde hace ya casi nueve meses, las condiciones de vida continúan deteriorándose en Gaza. Las organizaciones humanitarias denuncian las restricciones impuestas por Israel a la entrada de bienes esenciales, en particular de material médico.
«Desde hace muchos meses, el mundo oye decir que en Gaza está en vigor un alto el fuego. Sin embargo, para los niños palestinos, este supuesto alto el fuego se ha convertido en una ilusión tan cruel como mortífera», declaró James Elder, portavoz de Unicef, durante una reciente rueda de prensa en Ginebra.
Desde la entrada en vigor de una frágil tregua, el 10 de octubre de 2025, unos 265 niños han muerto en el enclave palestino, es decir, «uno de media cada día», añadió. Precisó además que «casi todos» fueron abatidos por las fuerzas israelíes. Según las cifras del Ministerio de Salud de Gaza, difundidas por la ONU, el balance total de víctimas gazatíes durante ese período asciende a 1053 personas muertas y 3406 heridas.
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«Infierno en la Tierra»
«A pesar del alto el fuego, la situación humanitaria sigue siendo extremadamente crítica», constata también Joan Tubau, jefe de misión de Médicos Sin Fronteras (MSF) para los Territorios Palestinos Ocupados, quien lamenta la disminución de la atención mediática y política, ahora centrada en la guerra en Irán y sus repercusiones a escala mundial.
«Es el infierno en la Tierra», resume. «La población vive en tiendas de campaña o en casas semidestruidas, concentrada en un tercio de lo que ya era uno de los territorios más densamente poblados del mundo, sin acceso suficiente al agua y a los alimentos y sin gestión de residuos».
Los más de dos millones de habitantes de Gaza viven ahora en una estrecha franja costera devastada por dos años de guerra. Y aunque los bombardeos son menos intensos que en el momento más álgido del conflicto, los desplazamientos de población continúan mientras el ejército israelí amplía su control sobre el enclave.
Restricciones a las importaciones
Desde hace varias semanas, las agencias de la ONU y las oenegés presentes en Ginebra han multiplicado las advertencias sobre las restricciones impuestas por Israel a la importación de determinados suministros destinados a Gaza.
Estas restricciones afectan a lo que las autoridades israelíes califican como bienes «de doble uso», es decir, bienes que, según ellas, podrían ser desviados por Hamás para fines militares. Según las organizaciones humanitarias, esta categoría ha incluido con el paso de los meses no solo generadores, combustible y aceite para motores, sino también insecticidas, material para tiendas de campaña, sillas de ruedas y diversos equipos médicos.
«A veces es muy difícil comprender cuál es el razonamiento que hay detrás de la prohibición de estos bienes», subraya Joan Tubau. Al igual que otras personas que trabajan en el sector humanitario, denuncia el carácter «aleatorio» e «imprevisible» de estas restricciones.
MSF forma parte de las 37 oenegés cuyas actividades en Gaza fueron prohibidas por Israel a principios de año. El Estado israelí exigió, entre otras cosas, que la organización proporcionara información sobre su personal palestino, algo que esta rechazó por razones de seguridad y neutralidad. MSF continúa trabajando en el enclave, pero ya no puede enviar allí personal internacional ni importar directamente material.
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Impacto en el sistema de salud
Las consecuencias son especialmente perjudiciales en el sector de la salud, mientras el sistema hospitalario lucha por recuperarse. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de la mitad de los hospitales de Gaza son actualmente solo parcialmente funcionales, mientras que ninguno opera a plena capacidad.
«Una de las principales razones por las que no funcionan con normalidad es que se enfrentan a una escasez crítica de material médico», denunció a finales de mayo Renee Van de Weerdt, representante de la OMS para los Territorios Palestinos Ocupados, durante una conferencia de prensa en el Palacio de las Naciones de Ginebra.
Así, un hospital prefabricado permanece bloqueado desde hace meses en Jordania, mientras que equipos de laboratorio, reactivos, concentradores de oxígeno y artículos ortopédicos siguen sin poder ser trasladados, explicó la representante.
«Se trata de equipos que necesitamos para salvar vidas, detectar enfermedades y alertar al mundo sobre posibles epidemias», subrayó.
Esta escasez se produce en un momento en que las necesidades médicas siguen siendo críticas. Según la ONUEnlace externo, las enfermedades relacionadas con el agua, el saneamiento y la higiene han aumentado en las últimas semanas, mientras que la atención de enfermedades crónicas, traumatismos y trastornos de salud mental continúa gravemente perturbada.
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Israel rechaza las acusaciones
En un documentoEnlace externo que recopila respuestas a preguntas frecuentes, publicado en junio, el Gobierno israelí rechaza las acusaciones de que esté impidiendo la entrada de suministros humanitarios, calificándolas de «parciales, repetitivas y engañosas, desconectadas de la realidad sobre el terreno». Según el Estado israelí, estas informaciones se difunden «con el objetivo de difamar a Israel y crear una falsa impresión de crisis humanitaria en la Franja de Gaza».
Según las autoridades israelíes, «todas las solicitudes de importación de medicamentos han sido aprobadas sin restricciones cuantitativas y su entrada en la Franja de Gaza se realiza de manera continua». Israel señala a la ONU y a las organizaciones internacionales, a las que acusa de coordinar únicamente una cantidad limitada de suministros médicos.
En cuanto a los bienes de doble uso, Israel afirma que está facilitando la implementación de soluciones alternativas que responden a «las mismas necesidades médicas civiles sin comprometer la seguridad».
Disminución de la financiación
Mientras las negociaciones políticas sobre la próxima fase del plan de paz impulsado por el presidente estadounidense Donald Trump permanecen estancadas, entre las organizaciones humanitarias crece una nueva preocupación: la posibilidad de que los fondos se agoten.
«Ya estamos viendo que algunas ONG reducen la distribución de agua por falta de financiación, precisamente cuando la escasez es grave y el verano está comenzando», lamenta Joan Tubau, de Médicos Sin Fronteras (MSF). Y añade: «Mis colegas y yo estamos muy preocupados por el futuro. No vemos la luz al final del túnel».
A finales de junio, el plan de respuesta humanitaria de la ONU para los Territorios Palestinos Ocupados, valorado en 4.000 millones de dólares, estaba financiadoEnlace externo en apenas un 25 %. Se trata de un nivel comparable al observado en Sudán o Haití, crisis que las ONG califican de «olvidadas».
Artículo editado por Samuel Jaberg / livm y adaptado al español por Patricia Islas
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