IATA alerta de que presión fiscal e infraestructuras frenan la competitividad en Europa
Juan González Verano
Nueva Delhi, 3 jun (EFE).- Europa enfrenta obstáculos que amenazan la competitividad de la industria aérea del continente, desde la presión fiscal en algunos países a infraestructuras aeroportuarias al límite, advirtió a EFE el vicepresidente regional para Europa de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés), Rafael Schvartzman.
«El Informe Draghi habla de la competitividad europea y menciona específicamente el transporte aéreo como estratégico para el desarrollo de las economías. Yo diría que este es el tema más estratégico e importante para toda la región», afirmó Schvartzman, refiriéndose al informe elaborado por el ex presidente del BCE Mario Draghi, que esboza estrategias para impulsar la fortaleza económica de la Unión Europea.
Una de las áreas clave de preocupación son las actuales regulaciones europeas sobre los derechos de los pasajeros, particularmente las relativas a las demoras y compensaciones de vuelos.
«Un límite de tres horas (el actual para la compensación) hace que se cancelen muchos vuelos. Lo que estamos diciendo es que, en vez de esas tres horas, se aumenten a cinco horas», propuso.
Argumenta que el actual límite de tiempo estricto obliga a las aerolíneas a cancelar vuelos que de otro modo podrían recuperarse con un margen de demora ligeramente mayor, lo que en última instancia causa más interrupciones a los pasajeros.
Schvartzman también señaló el impacto negativo de las ineficiencias fiscales, afirmando que aumentan los costos de las aerolíneas «enormemente», una carga que inevitablemente se traslada al público viajero.
También expresó su preocupación por las limitaciones de la infraestructura aeroportuaria en toda Europa. «En Europa, vemos la tendencia a limitar las capacidades, como en el caso del aeropuerto de Ámsterdam (Schiphol)», señaló, añadiendo que otros grandes aeropuertos como Lisboa, Varsovia y Londres Heathrow también enfrentan restricciones operativas debido a retrasos en los proyectos de expansión.
«Esas infraestructuras van a llegar mucho después del tiempo necesario. No tenemos la agilidad para atraer esa infraestructura en tiempo y forma», añadió.
A la luz de estas limitaciones de infraestructura y los crecientes retrasos –con la IATA prediciendo un aumento del 41 % en los retrasos este verano en comparación con el verano pasado–, Schvartzman reiteró el llamamiento a reformas urgentes de las regulaciones.
También destacó los crecientes costos asociados con la gestión del tráfico aéreo, señalando que «todos los centros de control están pidiendo aumento de tasas».
En cuanto al alto costo de hacer negocios en Europa, Schvartzman advirtió de que representa una desventaja significativa. «Vemos un buen ejemplo en el caso de Suecia, que ha eliminado el impuesto al transporte aéreo desde el 1 de junio. Alemania ya lo está considerando, pero también vemos países como Francia o Bélgica y otros que están evaluando incrementarlo», añadió.
Además, Schvartzman criticó la falta de suficientes incentivos para el desarrollo de combustibles de aviación sostenibles (SAF). «No existen suficientes SAF a un precio asequible. No estamos diciendo que no va a costar más que el combustible normal, pero no de tres a cinco veces más», insistió.
Más allá de estos desafíos específicos de la industria, Schvartzman también reconoció el impacto de las disrupciones globales más amplias, incluidas las incertidumbres comerciales y los conflictos geopolíticos en regiones como Ucrania, Oriente Medio y el corredor India-Pakistán, que han obligado a las aerolíneas europeas a alterar sus rutas de vuelo.
Estas restricciones del espacio aéreo, explicó, obligan a las aerolíneas a operar en «espacios mucho más reducidos», lo que resulta en rutas más largas, mayor consumo de combustible y costos adicionales que afectan negativamente a la eficiencia de la industria de la aviación y su impacto en términos de emisiones de carbono. EFE
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