Informe de expertos de la ONU documenta torturas en las prisiones gubernamentales sirias
Ginebra, 6 dic (EFE).- Las prisiones del régimen de Bachar al Asad e Siria son escenario de sistemáticas torturas, maltratos y otras violaciones de derechos humanos, concluye un informe publicado este viernes por el Mecanismo Internacional, Imparcial e Independiente para Siria, establecido por Naciones Unidas en 2016.
El informe de más de 200 páginas, elaborado con entrevistas a alrededor de 300 testigos, analiza las prácticas en más de un centenar de instalaciones de detención del Gobierno sirio usadas como «herramienta de represión violenta», como indica el propio título del informe.
Los testigos describieron más de una veintena de tipos diferentes de maltratos físicos en esos centros de detención a hombres y mujeres, desde palizas a electrocuciones, arrancado de uñas y dientes, quemaduras o suspensión de manos y muñecas.
La violencia sexual es uno de las más denunciadas por estos testigos, que relataron al menos 252 casos en hombres y 123 en mujeres.
También fueron numerosos los casos de las mal llamadas «fiestas de bienvenida», casi un centenar en el caso de los prisioneros y al menos 18 en las prisioneras, en las que al llegar a los lugares de cautiverio eran recibidos con patadas, bofetadas y golpes con tuberías, culatas de armas, palos y cables.
Respecto a la violencia sexual, la mayoría de los casos se refirieron a desnudamiento forzado, aunque también hubo episodios de genitales golpeados, electrocutados o mutilados, o violaciones en grupo, indicó el informe.
Otra forma de maltrato descrita por el documento es el psicológico, con actos tales como confinamientos en solitario o junto a cadáveres, amenazas, insultos y obligación de ser testigo de torturas a otros prisioneros.
«Nuestro informe muestra la terrible realidad del sistema de detención del Gobierno sirio», resumió el jefe del mecanismo, Robert Petit, quien señaló que con la publicación del informe se persigue contribuir a los esfuerzos en materia de rendición de cuentas.
Petit recordó que miles de familias siguen sin saber el paradero de sus parientes encerrados en eses centros de detención, «una forma de tortura psicológica que continúa mientras el Gobierno sirio retiene u oculta intencionadamente información que podría acabar con esa agónica incertidumbre». EFE
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