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Vista general de Jerusalén, el 15 de enero de 2017

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El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu respondió este domingo a las preocupaciones de Estados Unidos en cuanto a un eventual traslado de la embajada de este país a Jerusalén, en lo que el diario Haaretz calificó de "primer diferendo público" con la administración Trump.

El presidente Donald Trump había prometido durante su campaña electoral desplazar la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén, cuyo estatuto es uno de los puntos más espinosos del conflicto israelo-palestino. Pero, por ahora no ha tomado ninguna medida al respecto.

Los palestinos y el mundo árabe se oponen ferozmente a este proyecto, en tanto la comunidad internacional advierte sobre los nuevos disturbios que esto podría provocar.

Este domingo, el secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, declaró a la cadena de televisión de su país NBC que Trump busca aún evaluar si este traslado de la embajada ayudará o perjudicará al proceso de paz.

"El presidente es muy prudente (e intenta) comprender el impacto que podría tener esta decisión sobre el proceso de paz", declaró Tillerson, sugiriendo que Israel podría hacer algunas reflexiones a este respecto.

Netanyahu se ha empeñado en eliminar la duda -y adelantarse a cualquier crítica en el seno de su gobierno de derecha conservadora- en un comunicado publicado por su gabinete.

"La posición de Israel ha sido frecuentemente expresada a la administración estadounidense y al mundo", recordó. "El traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén no solamente no perjudicará al proceso de paz, sino que lo hará progresar corrigiendo una injusticia histórica y desmontando la retórica palestina según la cual Jerusalén no es la capital de Israel".

Israel considera al conjunto de Jerusalén, incluida la parte oriental ocupada y anexada en 1967, como su capital indivisible. Los palestinos, que constituyen alrededor de un tercio de la población de la ciudad, quieren que la parte este se convierta en capital del Estado al que aspiran.

AFP