
Jen Psaki, la portavoz que devolvió la calma a la Casa Blanca
Washington, 5 may (EFE).- «Tengo un profundo respeto por el papel de una prensa libre e independiente». Con esas palabras en enero de 2021, Jen Psaki puso fin a cuatro años de desdén de la Casa Blanca hacia los periodistas que cubren al presidente de Estados Unidos. Ahora, año medio después, deja el simbólico estrado con la promesa cumplida del cambio de tono.
«Jen Psaki ha marcado el camino para el regreso de la decencia, el respeto y el decoro a la sala de prensa de la Casa Blanca», señaló el presidente estadounidense, Joe Biden, en un comunicado de agradecimiento a la labor de la portavoz saliente.
En efecto, en su año y medio como portavoz, Psaki, de 43 años, ha logrado dejar a atrás las tensiones, reproches e incluso insultos a los reporteros por parte del expresidente Donald Trump y sus representantes.
«Habrá momentos que estaremos en desacuerdo, y habrá ciertamente días en los que estaremos en desacuerdo durante gran parte de la rueda de prensa, pero tenemos un objetivo común, que es compartir información precisa con el pueblo estadounidense», dijo en su primera rueda de prensa como portavoz.
CONTRASTE DESDE EL PRIMER DÍA
El estreno de Psaki como vocera del presidente Biden no pudo contrastar más con el del primer portavoz de Trump, Sean Spicer, quien en su primera rueda de prensa en 2017 acusó a los periodistas de haber mentido sobre la multitud que asistió a la investidura, sin importarle lo que demostraban las fotos de la jornada y las estimaciones de los expertos.
La llegada de Biden en enero de 2021 al poder no ha supuesto una panacea para la prensa: la relación entre un presidente y quienes le cubren es inherentemente tensa, dado el interés de cualquier Casa Blanca en mantener en secreto ciertos temas y la misión de los periodistas de desvelar todo aquello que sea de interés público.
Sin embargo, ha permitido pasar página a la animadversión recalcitrante que demostraron los cuatro portavoces de la era Trump.
«AGRADABLEMENTE ABURRIDA»
«La primera rueda de prensa de Psaki fue agradablemente aburrida», escribió Aaron Rupar, periodista de la publicación digital Vox, en su cuenta de Twitter.
Psaki volvió a retomar la tradición de mantener ruedas de prensa diarias de lunes a viernes. Esa rutina, rota durante la era Trump -una de sus portavoces, Stephanie Grisham, no dio ni una sola rueda de prensa-, ha permitido devolver una cierta calma a los intercambios con los periodistas, si se toma como referencia lo ocurrido durante el Gobierno de Barack Obama (2009-2017).
Aunque a veces los portavoces de Obama no daban respuestas claras a las preguntas de los reporteros -igual que ocurrió con Psaki en varias ocasiones durante su tiempo como portavoz de Biden-, estas comparecencias se consideran en EE.UU. una parte fundamental de la obligación de quienes ocupan cargos electos de someterse al escrutinio público y rendir cuentas.
EL MAYOR RETO DE PSAKI
Su mayor reto fue restaurar la confianza de los estadounidenses en su Gobierno, en un momento en el que una parte importante de los republicanos aún consideran ilegítima la elección de Biden y muchos no creen nada de lo que repiten los medios de comunicación generalistas, que son los que cubren más de cerca la Casa Blanca.
«No esperamos que (ese clima de desconfianza) cambie de la noche a la mañana», dijo la nueva portavoz al diario The Washington Post al asumir el cargo.
Algo en lo que el tiempo parece haberle dado la razón, ya que se convirtió en objeto de virulentas críticas por parte de la oposición republicana.
Nacida en Stamford (Connecticut) en diciembre de 1978, hija de una psicoterapeuta y un empresario inmobiliario, Psaki estudió inglés y sociología en la Universidad William and Mary de Virginia y empezó su carrera en la campaña de reelección del senador demócrata Tom Harkin en 2001.
CURTIDA CON OBAMA Y KERRY
En 2008 y 2012 trabajó en las campañas presidenciales de Obama y también formó parte en 2004 de la del demócrata John Kerry, de quien luego fue portavoz cuando este se convirtió en secretario de Estado en 2013.
Psaki quiso ser portavoz de la Casa Blanca durante el mandato de Obama y compitió sin éxito por ese cargo en 2011 y 2014, pero consiguió en cambio ocupar el importante cargo de directora de comunicación entre 2015 y 2017.
Su dominio de la política nacional y la exterior, sumada a su amplia experiencia con la prensa, fueron los factores que llevaron a Biden a seleccionarla, como parte de un equipo de comunicación de la Casa Blanca dirigido íntegramente por mujeres.
La portavoz tiene dos hijos pequeños, y ha destacado que seis de sus siete compañeras en el equipo de Biden tienen también niños muy pequeños, un hecho que espera que sirva para transmitir la idea de que se puede ser madre y tener una carrera profesional exitosa, siempre que se tenga acceso a recursos para ello. EFE
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