La asfixia petrolera de EE.UU. tensa al límite las costuras energéticas de Cuba
Juan Palop
La Habana, 6 mar (EFE).- La asfixia petrolera de EE.UU. a Cuba está tensando al límite las costuras de la isla y especialmente una de las más precarias, la energética, evidente tras el reciente apagón masivo por una avería en la isla y las serias dificultades para revertirlo.
Cuba sigue este viernes tratando de devolver su Sistema Eléctrico Nacional (SEN) al ya precario estado previo al corte masivo del miércoles, que dejó sin corriente ni telefonía -y temporalmente sin radio, televisión ni gas- a seis millones de personas en dos tercios del país.
La estatal Unión Eléctrica (UNE) pronosticó para esta jornada la mayor tasa de déficit energético desde que en 2022 empezó a difundir sus estadísticas diarias: esta tarde-noche, cuando se alcance el pico de demanda en Cuba, un 68 % del país quedará simultáneamente sin servicio.
La capacidad de generación eléctrica se encuentra en mínimos. Por un lado, porque los motores de diesel y fueloil distribuidos por todo el país (y responsables en los últimos años del 40 % del mix energético) están parados desde enero, según reconoció el propio Gobierno, por falta de combustible fruto del asedio petrolero.
Por otro, porque diez de las 16 unidades de generación termoeléctrica del país (otro 40 % del mix) no están operativas por tareas de mantenimiento o averías, incluida la Antonio Guiteras -una de las mayores del país-, que es la central que falló el miércoles.
Aquí se retroalimentan las causas estructurales -la obsolescencia de las centrales tras décadas de explotación y un déficit crónico de inversiones- y las coyunturales, pues el asedio petrolero impide que se empleen los motores como factor de estabilización frente una avería o como palanca para reflotar el SEN tras una caída masiva.
Esta situación ya la anticipó en declaraciones a EFE el experto cubano Jorge Piñón, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, quien dijo que sin nuevas importaciones de crudo para marzo la isla se encontraría en una «grave crisis».
Cuba produce petróleo para satisfacer un tercio de sus necesidades energéticas (unos 100.000 barriles diarios). Según plataformas de seguimiento de barcos, tan sólo dos petroleros han atracado con petróleo o derivados del exterior en 2026.
La energética es sólo la costura más evidente de la situación en Cuba, donde la presión estadounidense ha venido a agravar una profunda crisis económica, energética y social de años. En los últimos cinco ejercicios la isla ha perdido un 15 % de su producto interno bruto (PIB) y un 20 % de su población.
La situación en isla es crítica en múltiples frentes. La sanidad está en servicios mínimos, los vehículos están desapareciendo de las calles y los precios de los alimentos se han disparado por la falta de combustible, azuzando una escasez cronificada.
El Coordinador Residente de Naciones Unidas en Cuba, Francisco Pichón, alertó recientemente del riesgo de «crisis humanitaria» en la isla y el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Völker Turk, aseguró que este bloqueo, que su departamento calificó de contrario al derecho internacional, está «empujando al país al borde del colapso».
La «guinda del pastel»
Desde Washington, mientras tanto, se sigue con atención la deriva de la isla. El presidente de EE.UU., Donald Trump, aseguró este viernes que el Gobierno de Cuba «va a caer muy pronto» en una entrevista telefónica con la cadena estadounidense CNN.
La víspera también se había referido a la isla al apuntar que la caída del Gobierno cubano sería «la cereza (guinda) del pastel» tras la captura estadounidense del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el 3 de enero pasado.
En ambos momentos aseguró asimismo que los dos países están manteniendo contactos -algo que el Gobierno cubano nunca ha confirmado, pero ha dejado de negar- y que La Habana está «desesperada» por lograr un acuerdo.
Trump afirmó que «sólo es cuestión de tiempo» que Washington pueda dejar de concentrarse en la campaña militar de Irán para volver la mirada a Cuba.
En las últimas semanas, los medios estadounidenses Axios y Miami Herald han informado sobre contactos entre el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y un nieto del expresidente cubano Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro.
Estos reportes hablan de contactos más que de negociaciones, y señalan supuestas conversaciones sobre posibles y futuras reformas económicas graduales en la isla y una retirada escalonada de las sanciones de Washington. EFE
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