La aspirante mexicana a la Unesco: Toca demostrar que el multilateralismo da resultados
París, 9 abr (EFE).- La mexicana Gabriela Ramos, candidata a ser la próxima directora general de la Unesco, aseguró este miércoles que en el actual momento de crisis «nos toca a nosotros demostrar que el multilateralismo tiene resultados mucho más concretos y duraderos», aunque muchas veces sea «más difícil».
«Todo lo que estamos viviendo ahorita, desafortunadamente no nos va a conducir a un mundo más sustentable y más inclusivo», avisó en declaraciones a la prensa tras haber comparecido en las audiencias públicas en las que los miembros de la Unesco examinaron hoy a los tres candidatos en su sede de París.
Ramos, nacida en 1964 en el estado de Michoacán, es economista y diplomática de profesión y desde 2020 ocupa el cargo de subdirectora general de Ciencias Sociales y Humanas de la Unesco.
Esgrimió precisamente esa experiencia como una de sus principales bazas para lograr que la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) sea más fuerte, más inclusiva y más innovadora.
«Tenemos esa responsabilidad, yo me siento con esa responsabilidad», subrayó Ramos, quien en esta carrera compite contra el exministro egipcio Khaled Ahmed El-Enany y el congoleño Firmin Edouard Matoko, que es el actual subdirector general del Sector Prioridad África y de Relaciones Exteriores de la Unesco.
El sucesor de la francesa Audrey Azoulay tendrá que afrontar una etapa en la que se cuestiona el orden internacional y el sistema multilateral, incluido el papel de las Naciones Unidas y sus agencias.
También pende la amenaza de una potencial salida de la Unesco por parte de Estados Unidos, que dejó de ser miembro durante el primer mandato de Donald Trump y solo volvió en 2023, bajo la presidencia de Joe Biden.
Ramos asegura que contra esas tendencias hay que asentarse en evidencias y en cambios sobre el terreno, algo que ella quiere hacer aprovechando mucho más la red de sedes que tiene la Unesco en cada país.
«Hay que mostrar a los a los países por qué la diversidad es positiva. Hay que mostrar a los países por qué resolver los conflictos de una manera multilateral reditúa más», razonó.
Como ejemplo mencionó los avances logrados en cuanto al uso ético de la inteligencia artificial, un territorio en el que la Unesco «no existía», pero ahora «es líder» gracias a los esfuerzos realizados por su departamento para empezar a crear un marco regulatorio y orientar a los países.
Por eso está convencida de contar con todo lo que se necesita para que la organización tenga «un nivel de impacto mayor» y pide a los Estados miembros que, a la hora de votar, piensen en «la Unesco que el mundo necesita», más que en afinidades políticas, ya que precisamente por eso la dirección no se asigna de manera rotativa.
«Usualmente, cuando se hacen estas discusiones -opinó- se consideran muchos otros elementos que no tienen que ver con la institución. Entonces, mi llamado es ese».
Mujer y del sur global
En esa línea respondió también en la audiencia cuando una representante de Omán recordó que México ya tuvo un director general, Jaime Torres Bodet, y los países árabes -que respaldan a El-Enany- no han tenido ninguno.
No es, sin embargo, un criterio de elección, ya que varios países, como Francia o Estados Unidos, repitieron más de una vez en el liderazgo de la Unesco.
«México tuvo un director general que fue maravilloso, pero hace 70 años. Yo soy mujer, del sur global y con probada experiencia y alto impacto en todo lo que hago», subrayó.
«Pero además vengo con México. México es un país que es pacifista, es un país que avanza la cooperación, es un país con una cultura milenaria», agregó. Añadió que se siente muy honrada haber sido propuesta por Claudia Sheinbaum, que es la primera mujer en presidir México.
El-Enany parte a priori como favorito ya que, con su candidatura anunciada desde hace meses, logró que organizaciones como la Unión Africana o países como España le dieran su apoyo públicamente mucho antes de que tanto Ramos como Matoko oficializasen, a través de sus respectivos países, sus aspiraciones.
Todo puede cambiar hasta octubre, cuando los miembros del Consejo Ejecutivo -que es el órgano principal de toma de decisiones para el funcionamiento de la Unesco, formado por 58 miembros que los Estados miembros eligen cada cuatro años- determinarán al nuevo director mediante voto secreto.
El triunfador de esa elección será propuesto a la Conferencia General, donde están representados todos los Estados miembros, en noviembre, en una reunión de ese organismo en Samarcanda (Uzbekistán).
El mandato del director general es de cuatro años, renovable en una ocasión. EFE
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