La cifra de trasplantes se estabiliza en España, que sigue líder con más de 6.300 en 2025
Madrid, 16 ene (EFE).- España realizó 6.335 trasplantes de órganos en 2025, una cifra un 2 % inferior a la del histórico 2024 y que apunta a una estabilización de la actividad en el país, que se mantiene como líder mundial absoluto durante 34 años consecutivos.
Este ligero descenso rebajó a 129 el número de trasplantes ejecutados por millón de población (p.m.p) frente a los 132,8 del año precedente, en el que España fulminó todos sus récords, según el balance de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) presentado este viernes.
Un volumen que fue posible gracias a las 2.547 personas que donaron sus órganos tras fallecer, lo que arroja una tasa de 51,9 p.m.p, muy similar a la del año previo, cuando se alcanzó el máximo histórico de 52,6. Otras 408 donaron en vida, 402 de ellas un riñón y 6 parte de su hígado.
A las que se suman las 226 personas que donaron tras acogerse a la ley de eutanasia, que han posibilitado el trasplante de 643 pacientes desde que entrara en vigor en 2021.
Del total de trasplantes, 3.999 fueron renales, 1.276 hepáticos, 556 de pulmón, 390 cardíacos (el mayor número de la historia), 103 de páncreas y 11 de intestino.
Sólo Estados Unidos se acerca a la tasa de donantes española con un 49,2 p.m.p., con la diferencia de que allí el perfil de quien da sus órganos al fallecer es eminentemente joven, víctima por lo normal de accidentes de tráfico, armas de fuego o de fentanilo.
Por el contrario, en España el 60 % de los donantes fallecidos superan los 60 años, el 32 % los 70 y un 5 % los 80, siendo el más longevo registrado uno de 93 años. La principal causa fue el accidente cerebrovascular (52 %) y solo un 3 % murió en las carreteras.
Aunque la donación en asistolia (sin latido tras el fallecimiento por parada cardio-respiratoria) se realiza en 25 países, España es el único que trasplanta con éxito todo tipo de órganos de estos donantes, que supusieron el 56 % del total con 1.416, un 8 % más que en 2024.
El balance de la ONT dibuja una tendencia a la estabilización de la actividad en España, que lleva 34 años superando su propio máximo mundial, con excepción de 2020, cuando bajaron como consecuencia de la pandemia.
Uno de los principales objetivos de la estrategia 2026-2030 de la ONT será aumentar la disponibilidad de órganos de personas fallecidas, ampliando la capacidad de detección de posibles donantes, reduciendo las negativas a donar (22 %), aumentar los criterios de aceptación de órganos para uso clínico o impulsar la donación renal de vivos. EFE
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