La frontera que cruzó México: el pasado hispano olvidado en los 250 años de EEUU
Mónica Rubalcava
Los Ángeles (EE.UU.), 4 jul (EFE).- El 250 aniversario de Estados Unidos llega marcado por un choque de narrativas: mientras el presidente Donald Trump centra la celebración en el patriotismo y la identidad nacional blanca, los historiadores recuerdan que amplias zonas del actual territorio estadounidense ya contaban con presencia hispana preexistente a las Trece Colonias.
Para Albert Camarillo, profesor de Historia en la Universidad de Stanford y especialista en historia mexicoestadounidense, laconmemoración de esta efeméride ha estado profundamente influida por cuestiones raciales, un enfoque que, a su juicio, también ha limitado la forma en que se narra la historia del país.
«Trump quiere mantener la celebración como una América blanca, le gustaría llevarnos de vuelta a cuando EE.UU. era abrumadoramente blanco, no quiere hablar de los hispanos ni de la esclavitud. A eso nos referimos cuando hablamos de blanquear la historia», dice en entrevista con EFE.
De mexicanos a estadounidenses
El historiador recuerda que decenas de miles de mexicanos pasaron a formar parte de EE.UU. sin cruzar la frontera sur, tras los cambios de soberanía derivados de la expansión territorial del siglo XIX.
En 1848, México cedió más de la mitad de su territorio a Estados Unidos mediante el Tratado de Guadalupe Hidalgo, el cual puso fin a la guerra entre ambos países (1846-1848).
Este acuerdo integró al territorio estadounidense los actuales estados de California, Nevada, Utah, Nuevo México, Arizona y Colorado, que habían sido parte del Imperio Español, además de porciones de Wyoming, Kansas y Oklahoma, dejando un margen de doce meses para que la población local decidiera si abandonaba el territorio o aceptaba la ciudadanía bajo las nuevas leyes del país.
Sin embargo y a pesar de las garantías del tratado, los mexicanos que se quedaron vieron cómo sus tierras les eran arrebatadas por anglosajones resentidos por el conflicto, según documentos históricos recopilados por la Universidad Estatal de Carolina del Norte.
La otra memoria de EE.UU.
La violencia no se limitó al despojo de propiedades: de acuerdo con el estudio ‘Forgotten Dead’ de William Carrigan y Clive Webb, publicado por Oxford University Press, los linchamientos contra mexicanos en el suroeste fueron un mecanismo deliberado para expulsarlos de los territorios que habían sido suyos, una violencia que aún hoy permanece en los márgenes de la historia oficial.
Para Camarillo, la educación estadounidense también ha fallado en este punto: «La mayoría de los americanos no tienen ninguna idea de lo que estaba pasando en el resto del continente», limitando el conocimiento sobre el papel de las comunidades hispanas en el país, más allá del debate migratorio actual.
«Creo que si le preguntas al americano medio cuánto tiempo cree que llevan los hispanos en Estados Unidos, dirá que empezaron a llegar en los años 80», añade.
Entre las excepciones, señala, se encuentran algunas universidades, así como los estados de California y Nuevo México, donde el currículo suele incluir la historia de las misiones españolas, y de los asentamientos indígenas en dichas regiones.
La historia olvidada
Pero el experto considera que la omisión no fue necesariamente deliberada, sino consecuencia del nacionalismo americano y de la doctrina del destino manifiesto, la tesis formulada por John L. O’Sullivan sobre la idea de que EE.UU. estaba divinamente destinado a expandirse por todo el continente.
«A la gente no le importaba lo que existía allí fuera porque EE.UU. simplemente se estaba expandiendo y ese era su derecho», explica.
Camarillo considera que esa forma de entender la historia sigue presente en el relato oficial del país. A su juicio, la conmemoración del 250 aniversario también deja en segundo plano otros episodios incómodos del pasado estadounidense, como la esclavitud y el papel de la población afroamericana.
Advierte que silenciar estos capítulos de la historia no solo distorsiona el pasado, sino que alimenta una visión equivocada de las comunidades, principalmente la hispana en el presente.
«Si la sociedad no conoce ese pasado, va a seguir teniendo conceptos erróneos y estereotipos sobre ese grupo. Creen que todos son inmigrantes», sostiene.
«Cuando celebramos América tenemos que entender cómo empezó. Y se permitió la esclavitud. Nuestros padres fundadores, muchos de ellos, eran esclavistas», puntualiza. EFE
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