La RDC lamenta las peligrosas condiciones de los mineros en zona rebelde tras derrumbes
Nairobi, 9 mar (EFE).- El Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) lamentó este lunes el nuevo derrumbe ocurrido el sábado en la zona minera de Rubaya, en el noreste del país, en el que murieron al menos 300 personas, y reiteró que las víctimas estaban trabajando en «condiciones extremadamente peligrosas», bajo el control del poderoso grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23).
«La repetición de estos trágicos sucesos pone de manifiesto una vez más los riesgos extremos a los que están expuestas las poblaciones civiles en esta zona minera, en particular los mineros artesanales y los niños, obligados a trabajar en túneles inestables y sin medidas de seguridad», señaló en un comunicado el Ministerio congoleño de la Comunicación.
«El Gobierno recuerda asimismo que el yacimiento minero de Rubaya está clasificado como ‘zona roja’, lo que implica la prohibición formal de toda actividad de extracción, transformación y comercialización de los minerales que allí se extraen», añadió, como ya destacó después de deslizamientos ocurridos anteriormente en la misma zona.
Así, según el Ejecutivo congoleño, las actividades mineras que se desarrollan en esta explotación «constituyen una violación flagrante de la ley congoleña y de las normas básicas de seguridad, en un contexto marcado por la ocupación armada de la zona y la explotación ilegal de los recursos naturales».
Al menos 300 personas murieron en el derrumbe ocurrido el sábado en la explotación minera de Gakombe, que no solo afectó a mineros sino también a las familias que vivían en los alrededores, detalló a EFE Telesphore Nitendike, coordinador de la sociedad civil del territorio de Masisi (donde está Rubaya), en la provincia de Kivu del Norte.
Este siniestro tuvo lugar después de que más de 200 personas, incluidos unos 70 niños, fallecieran por otro deslizamiento el pasado día 3 en una mina de coltán también en Rubaya, de acuerdo a los datos difundidos por el Gobierno congoleño.
La misma zona minera fue también fue escenario el pasado 28 de enero de otro derrumbe provocado por la lluvia que causó la muerte de alrededor de 460 personas, según confirmó entonces a EFE Nitendike, si bien el Gobierno apenas cifró en 200 el número de fallecidos.
El conflicto del este congoleño se agravó a finales de enero de 2025, cuando el M23 tomó el control de Goma, capital de Kivu del Norte; y, semanas después, de Bukavu, capital de la vecina provincia de Kivu del Sur, tras combates con el Ejército congoleño.
Esa zona es rica en minerales como el coltán, fundamentales para la industria tecnológica en la fabricación de teléfonos móviles.
Los accidentes mineros son frecuentes en el país, donde muchas minas se explotan de manera artesanal y sin seguir las regulaciones y medidas de seguridad necesarias, además de que, en muchos casos, están operadas por grupos armados. EFE
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