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La tauromaquia, señalada en Ginebra

El "juicio" reclama la supresión de los subsidios a la tauromaquia, entre otras exigencias.

(Keystone)

¿Una corrida de toros es un espectacular ballet de la muerte de gran tradición o un ritual sadista para terminar con la vida de una bestia?

Representantes de unos 60 grupos en defensa de los derechos de los animales calificaron la faena como "un espectáculo degradante e ignominioso" en un "juicio" en la Corte Internacional de Justicia para los Derechos del Animal, un organismo de denuncia con sede en Ginebra.

El presidente francés Nicolas Sarkozy y el presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero fueron algunas de las personalidades llamadas al banquillo de los acusados.

La larga lista de señalados incluyó también a los promotores, criadores y a los responsables de las escuelas de tauromaquia.

"Ya que ninguno de los inculpados está presente, seguiremos con el juicio en ausencia", señaló el ecologista suizo y presidente de tribunal, Franz Weber.

La tauromaquia sigue generando la controversia, en particular en Europa, donde se practica en España, Portugal y en el sur de Francia.

Sus seguidores argumentan que se trata de una tradición profundamente anclada en Europa e insisten en que es una parte de la herencia cultural continental. Para hacer comprender sus argumentos, a principios de este mes organizaron una exposición en el Parlamento Europeo en Bruselas.

Pero los opositores a la corrida se mantienen firmes e insisten que este deporte de la muerte sólo lo siguen personas mayores de 50 años y que ninguna tradición puede justificar la crueldad hacia los animales.

Protección incondicional

"Todas las encuestas realizadas en torno a este espectáculo muestran que la mayoría de la gente en España y Francia no está interesada en la tauromaquia; lo cierto es que sus partidarios son una minoría, que se reduce año con año", mencionó en la 'corte ginebrina' la abogada Caroline Lanty.

De acuerdo a una investigación realizada en 2006, sólo el 7,4% de los españoles es un apasionado de la tauromaquia; en Francia, un informe similar señala apenas un 5%. En lo que respecta a Portugal, el 50,5% de las personas preguntadas en una encuesta del año pasado se pronunciaron por una prohibición de las corridas de toros.

"Pero en España hay un abismo entre su población y aquellos que los gobiernan en lo que a los derechos de animal se refiere", afirmó Matilde Figueroa, parte demandante y miembro de la organización española 'Amigos de los Animales'.

"La tauromaquia se beneficia de una protección incondicional, puesto que se identifica como un símbolo inalienable de nuestra identidad nacional, cultura, historia y arte, lo que lamentablemente era cierto hasta hace unos años", reiteró Figueroa.

Los dedos acusadores venidos de España afirman que las actividades de la tauromaquia son respaldadas con fondos públicos de alrededor de 550 millones de euros (892 millones de francos suizos), incluidos 15 millones de euros en subvenciones de la Unión Europea para criadores.

"Debemos afrontar la realidad clara y fría: apenas el 4,6% de los seguidores que asisten más de una vez al año a las faenas, son realmente seguidores que impulsan la permanencia de la corrida y, aunado a esto, el sector de tauromaquia tiene algunos amigos influyentes y poderosos", sostuvo la española.

"El presidente francés y el primer ministro François Fillon asisten con regularidad a corridas de toros", dijo al respecto Patricia Zaradny, quien preside el Comité Francés Radical Anti-Corrida.

"Traje de luces"

En Ginebra también se escucharon varios testimonios, entre ellos, los de un psicólogo infantil, un zoólogo y un ex seguidor de la corrida.

Este último, el español Antonio Moreno, describió su obsesión infantil por el traje de luces, pero a los treinta años se dio cuenta del sufrimiento del animal durante la corrida.

Un otrora matador de toros colombiano, Álvaro Múnera, quien quedó parapléjico a los 19 años en una corrida, participó en el juicio a través de una teleconferencia. Dijo que ahora defiende los derechos del animal, una forma de "limpiar todos los crímenes" que cometió en el ruedo.

El abogado alemán Bernhard Fricke, defensor veterano de los derechos del animal, quien presentó el caso por parte de la defensa en el tribunal, advirtió una vez más el papel cultural de la tauromaquia.

En el palacio griego de Cnosos, en Creta, hay frescos que datan de hace 4.000 años, donde se representan a hombres y mujeres enfrentándose a unos toros, mencionó.

"La tauromaquia es muy importante para la economía de las regiones de España, Portugal y Francia donde se practica", reiteró.

No obstante y como era de esperar, el veredicto final fue de culpabilidad.

"Creé el tribunal en Ginebra para defender a los animales. Cada juicio genera un resultado, al menos moral, es un modo de abordar el problema".

"Esto es un juicio simbólico, desde luego", dijo su hija, Vera Weber. "Pero esto nos permite dar a conocer el asunto. Muchos suizos no saben que existe la tauromaquia en Francia".

Las corridas están desapareciendo, pero hay elementos preocupantes aún actualmente, afirmó al hacer referencia de las jugosas sumas de dinero para promover la exportación de estas prácticas hacia Bélgica, Marruecos, Rumania y Polonia.

swissinfo, Simon Bradley, Ginebra
(Traducido del inglés por Patricia Islas Züttel)

Datos clave

El ecologista suizo Franz Weber fundó la 'United Animal Nations' y la Corte Internacional de Justicia para los Derechos del Animal en Ginebra en 1979. Basado en el modelo de la ONU, esta agrupación cuenta actualmente con 120 organizaciones de todas partes del mundo.

La presentación de pruebas en juicios sin valor jurídico se realiza con regularidad en los 29 años de historia de este tribunal. Se han tratado, entre otros, los casos de la matanza de focas en Canadá, la de los elefantes africanos para el comercio del marfil y la de la caza de caballos salvajes en helicóptero en Australia.

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Tauromaquia

La tauromaquia se realiza en nueve países alrededor del globo, incluyendo España, Francia y Portugal.

La tauromaquia es ilegal en algunas regiones de España, incluyendo las Islas Canarias. Hay al menos 42 escuelas de tauromaquia en España.

En Portugal, las banderillas aún se utilizan en las corridas locales y muy a menudo la faena termina con la muerte del toro.

Aunque el Código Penal francés reconoce a las corridas de toros como " actos crueles y que provocan daño a los animales", la tauromaquia es permitida al sur de Francia, considerada como "una tradición local ininterrumpida". Hay cuatro escuelas de tauromaquia en Francia.

Según un sondeo, un poco más del 7% de los españoles se considera admirador de la tauromaquia y el 82% de los españoles entre los 15 y los 24 años de edad no está interesado en absoluto en ella.

Se estima que al menos 40,000 toros mueren en manos de la industria de tauromaquia cada año en Europa, y aproximadamente 250,000 en el mundo entero.

Todos los niveles del gobierno en España subvencionan las actividades en torno a las corridas. La cifra global del dinero de los contribuyentes dirigido a ese sector se estima en alrededor de 530 millones de euros.

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