La UE acumula retrasos y sobrecostes en megaproyectos de transporte como la «Y» vasca
Bruselas, 19 ene (EFE).- La UE no cumplirá su objetivo de completar para 2030 la estructura básica de la Red Transeuropea de Transporte de la Unión Europea (RTE-T) debido a los retrasos y sobrecostes acumulados en grandes infraestructuras.
Es la principal conclusión de un informe publicado este lunes por el Tribunal de Cuentas Europeo, que entre esos proyectos con problemas cita la «Y» vasca, cuyo retraso se acerca ya a los veinte años respecto a la planificación inicial.
La RTE-T es la columna vertebral de la red europea de transporte por carretera, ferrocarril, vías navegables, mar y aire, e incluye numerosos proyectos transnacionales de gran dimensión que son fundamentales para mejorar la conectividad en toda Europa.
«Pero tres décadas después de que se diseñaran la mayoría de estos proyectos, todavía estamos lejos de su inauguración y de lograr las mejoras previstas en los flujos de pasajeros y mercancías en toda Europa», lamentó en un comunicado la directora del informe, Annemie Turtelboom.
En 2013, los Estados miembros de la UE acordaron finalizar la red básica de la RTE-T en 2030, pero el Tribunal de Cuentas, que actualiza su opinión emitida hace cinco años, considera que «las perspectivas en 2025 son peores que las de 2020, y están muy lejos de lo que se había previsto inicialmente».
En 2020, los auditores de la UE informaron de que los ocho megaproyectos examinados habían experimentado un aumento del 47 % de los costes reales (descontando la inflación), en comparación con las estimaciones originales.
«En la actualidad, la diferencia es casi el doble, y se sitúa en + 82 %», destaca el Tribunal de Cuentas.
Los auditores señalan especialmente el proyecto ferroviario Rail Baltica, cuyos costes se han disparado un 160 % en los últimos 6 años, hasta casi cuadruplicar las estimaciones iniciales, y el enlace ferroviario Lyon-Turín, que se ha encarecido un 23 % en los últimos 6 años, más del doble de la proyección original.
Pero todos los proyectos contribuyen al fenómeno, que los auditores justifican parcialmente por la pandemia y los cambios regulatorios, que afectaron a presupuestos y calendarios.
El Tribunal calculó en 2020 que el retraso medio de las iniciativas de la RTE-T era de once años y ahora considera que «la situación se ha deteriorado aún más», hasta los 17 años en los casos de los que se dispone de información.
«Se espera que la línea ferroviaria ‘Y Vasca’, que debía estar operativa para 2010 según su calendario inicial y para 2023 según el plan revisado de 2020, esté lista para 2030 como muy pronto (los promotores del proyecto consideran que 2035 es más realista)», dice el informe sobre la conexión entre Madrid y París a través de Irún.
Otros ejemplos que citan los auditores son el enlace ferroviario entre Lyon y Turín, que debía haberse inaugurado en 2015 y no se completará al menos hasta 2033, o el túnel de base del Brennero, que se espera que se inaugure como muy pronto en 2032, y no en 2016 como se indicó originalmente.
«La conclusión es inequívoca: no cabe duda de que no se alcanzará el objetivo de 2030 de completar la red básica de la RTE-T de la UE», reitera el Tribunal de Cuentas, que afea a la Comisión Europea que solo haya utilizado una vez el instrumento jurídico del que dispone para recibir explicaciones por los retrasos, y que no lo haya empleado contra ninguno de los megaproyectos. EFE
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