The Swiss voice in the world since 1935

Las áreas rurales de Australia, tierra de prosperidad para los refugiados afganos

Ali, un refugiado afgano y hazara, en el restaurante que abrió en la localidad rural de Griffith, en Australia, en una imagen tomada el 28 de septiembre de 2018 afp_tickers

Ali, un refugiado afgano de la minoría hazara, decidió establecerse en el extenso interior de Australia, donde abrió un «Restaurante de la amistad afgana» en homenaje al cálido recibimiento que le ofrecieron los habitantes de Griffith hace cinco años.

Padre de tres hijos, a sus 44 años es uno de los cada vez más numerosos refugiados y migrantes que prefirieron aprovechar las opciones de empleo de las zonas rurales a instalarse en grandes ciudades como Sídney y Melbourne, donde los precios de los alquileres están por las nubes.

La palabra «amistad» brilla en letras rojas sobre la cabeza del cocinero, mientras los clientes van llegando, atraídos por el olor de las brochetas de cordero.

Es el primer restaurante afgano de Griffith, a seis horas de Sídney por carretera, en pleno corazón de una región agrícola y vitícola. Aquí se sirven platos a años luz de las tartas y las patatas fritas típicas de la región.

«Se lo digo a todos mis amigos, sobre todo a los afganos, que vengan a Griffith pues es muy hospitalario», explica Ali a la AFP. Prefiere no dar su apellido para proteger a los familiares que se quedaron en el país. «También se puede encontrar trabajo, pues no hay muchos habitantes». Él mismo da trabajo a un refugiado y a un migrante de Malasia.

Casi la mitad de los 25 millones de habitantes de Australia nacieron en el extranjero o tienen al menos uno de los padres nacido en el extranjero.

Canberra acoge cada año a unos 14.000 refugiados, a los que se agregan los llegados en el marco de programas de acogida excepcionales, como del que participaron hace poco 12.000 iraquíes y sirios.

– ‘Demasiado alto’ –

Pero la política extremadamente dura llevada a cabo por Australia contra los migrantes clandestinos que llegan en embarcaciones y los incidentes vinculados al racismo, le dieron al país una reputación de nación no hospitalaria con los migrantes no blancos.

Y, por primera vez, el sondeo anual 2018 de Lowy muestra que más de la mitad de los australianos considera que el número de migrantes es «demasiado alto» (pese a que se haya mantenido estable, en el límite de 190.000), mientras que en 2017 solo declaraba esto un 40% de los encuestados.

Sin embargo, en las aglomeraciones del centro del país se necesitan manos para trabajar y residentes.

El ministro de Poblaciones y de Ciudades, Alan Tuge, quiere obligar a los migrantes recién llegados a que vivan varios años en zonas rurales, para descongestionar los grandes centros urbanos.

Pero el anuncio chocó con la oposición, que considera que a los migrantes les costará mucho adaptarse a ese tipo de comunidades.

No obstante, según Jock Collins, un investigador de la Universidad técnica de Sídney, que ha seguido a 250 familias llegadas recientemente desde Irak, Siria y Afganistán, afirma que muchas de ellas hablan bien de su experiencia tras haberse instalado en localidades remotas como Toowoomba, a una hora y media de Brisbane en coche.

– ‘Historia de éxito’ –

Para que esto funcione, asegura, se necesita un entorno favorable, oportunidades de empleo y la presencia de otras familias con una experiencia similar.

Mingoogla, una ciudad pequeña en la frontera entre los estados de Queensland y Nueva Gales del Sur, se vanagloria de ser una «historia de éxito». La localidad, que iba muriendo poco a poco por el envejecimiento de la población, acogió a refugiados de África del Este, procedentes de regiones rurales y que no lograban salir adelante en Sídney.

Y en Nhill, a cuatro horas de Melbourne por carretera, se está viviendo un verdadero resurgir desde que la granja de patos Luv-a-Duck convenciera a miembros de la minoría Karen de Birmania que se mudaran allí. Ocho años después, el negocio está en pleno auge y los Karen representan el 10% de los 2.000 habitantes.

«Estas ciudades estaban en declive y hoy, prosperan», subraya Jack Archer, del Instituto de Australia rural. Archer reclama una estrategia nacional sobre el tema en lugar de las iniciativas aisladas actuales, que sirvan para poner en contacto a las localidades en las que falte mano de obra con los migrantes que busquen trabajo.

Los preferidos del público

Los más discutidos

SWI swissinfo.ch - Sociedad Suiza de Radio y Televisión SRG SSR

SWI swissinfo.ch - Sociedad Suiza de Radio y Televisión SRG SSR