Las fronteras entre Líbano e Israel, escenario de conflicto durante décadas
Redacción Internacional, 11 oct (EFE).- El acuerdo alcanzado hoy entre Israel y Líbano sobre su frontera marítima pone fin a una larga disputa entre los dos países que, sin embargo, aún se mantienen en conflicto en torno a la frontera terrestre que también comparten.
Pese al acuerdo, Israel y Líbano no tienen relaciones diplomáticas, se enfrentaron en una última y breve guerra en 2006 y una misión de paz de la ONU vigila su frontera terrestre desde 1978, cuando Israel invadió Libano por primera vez -en 1982 lo hizo de nuevo- para evitar el ataque de grupos palestinos.
A falta de un acuerdo entre los dos países, la llamada línea azul, una demarcación realizada por la ONU tras la retirada de Israel del Líbano en 2000, hace las veces de frontera terrestre entre el norte de Israel y el sur del Líbano.
LA FRONTERA MARÍTIMA
El 14 de octubre de 2020, y por primera vez en décadas, Líbano e Israel empezaron a negociar sobre una cuestión civil para tratar de delimitar sus fronteras marítimas, aunque no de forma directa sino bajo la mediación de la ONU y de EEUU.
En las aguas del mar Mediterráneo objeto de la disputa entre los dos países Israel ha descubierto en la última década grandes bolsas de gas, cuya explotación le ha permitido ser prácticamente autosuficiente en el ámbito energético e incluso convertirse en país exportador, alcanzando acuerdos para suministrar combustible a países árabes como Egipto o Jordania.
El acuerdo alcanzado hoy busca poner fin a un contencioso sobre unos 860 kilómetros cuadrados (330 millas cuadradas) del mar Mediterráneo, que cubre los campos de gas de Karish y Qana, de forma que la explotación del primero correspondería a Israel y la del segundo al Líbano.
El pasado sábado, Israel ya autorizó a la compañía Energean a comenzar a sondear el gaseoducto de Karish tras subrayar que su explotación está fuera de toda disputa y ocurriría independientemente de que se lograra el acuerdo, pese a las amenazas de la milicia chií libanesa Hizbulá de atacar Israel si eso sucedía.
Sin embargo, Hizbulá ha asegurado hoy que respalda el acuerdo alcanzado por el Gobierno libanés y ha asegurado que no interferirá en las negociaciones.
En julio pasado la guerrilla chií intentó atacar con drones una plataforma israelí para extraer gas en Kanish, pero el Ejército de Israel derribó los aparatos antes de que alcanzaran su objetivo.
LA LÍNEA AZUL
El acuerdo de hoy es el de mayor envergadura que alcanzan en décadas los dos países, que mantienen el enfrentamiento por la frontera terrestre que separa el norte de Israel y el sur del Líbano, delimitada por la llamada línea azul establecida por la ONU en 2000.
Esta demarcación va desde el Mar Mediterráneo hasta el río Snir y fue realizada por Naciones Unidas tras la salida del Ejército de Israel del Líbano tras 22 años de ocupación. Sin embargo, los israelíes no se retiraron de las granjas de Cheba, entre las fronteras del Líbano, Siria e Israel.
Aunque Israel considera esta zona siria -amparándose en viejos mapas de la ONU-, Líbano las reclama como propias, al igual que lo hace la guerrilla de Hizbulá, que lucha por la liberación del territorio libanés que considera ocupado.
En abril de 2012 Israel comenzó a construir un muro de separación en la frontera con el Líbano cerca de la aldea libanesa de Kfar Kila, situada frente a la localidad israelí de Metula, con el objetivo de proteger a esta última de los ataqués de Hizbulá.
Desde entonces, los israelíes han levantado varios tramos de muro con la oposición de las autoridades libanesas, ya que hay trece puntos en los que ambos países están en desacuerdo en el trazado de la frontera, que no ha sido delimitada de modo oficial.
Israel invadió el sur del Líbano en marzo de 1978 para hacer frente al ataque de grupos palestinos.
Unos días después el Consejo de Seguridad de la ONU creó, mediante la resolución 425, la Fuerza Provisional de Naciones Unidas en Líbano (FINUL) con el mandato de garantizar la retirada de los soldados israelíes del territorio libanés y ayudar al Gobierno del Líbano a restituir su autoridad en la zona.
La misión de la ONU se ha mantenido desde entonces en el Líbano, aunque su presencia no pudo impedir una nueva invasión israelí en junio de 1982, cuando sus tropas ocuparon Beirut durante 86 días para expulsar al líder de la OLP, Yaser Arafat, y a miles de sus combatientes.
Desde el 16 y al 18 de septiembre de 1982, entre 700 y 3.500 refugiados palestinos fueron asesinados en los campos de Sabra y Chatila, al oeste de Beirut, por falangistas cristianos libaneses, ante la pasividad de las tropas israelíes, durante la guerra civil libanesa (1975-1990).
Actualmente la FINUL continúa desplegada en la frontera entre Israel y el Líbano con un contingente de más de 10.000 cascos azules y 800 civiles procedentes de 46 países. EFE
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