Los kazajos votan en el reférendum constitucional más importante desde la independencia
Astaná, 14 mar (EFE).- Los kazajos votan mañana, domingo, en el referéndum constitucional más importante en la historia de la mayor república centroasiática desde su independencia en 1991, una consulta que busca adaptar la Carta Magna a los nuevos tiempos, más que introducir profundas reformas políticas.
«Un presidente fuerte, un Parlamento influyente y un gobierno responsable», es el eslogan con el que el presidente kazajo, Kasim-Yomart Tokáyev, convocó el referéndum.
Los sondeos apuntan a que más de un 70 % de los kazajos apoyará esta reforma, que busca dejar atrás sobre el papel la imagen de simple cantera de materias primas en favor de un país moderno, seguro y abierto a la inversión con la ley en la mano.
Kurultái, el nuevo Parlamento unicameral
La reforma afectará a más del 80 % de las cláusulas de la actual Constitución, que ya ha sido modificada seis veces desde 1998.
Tokáyev, que llegó al poder en 2019 en sustitución del padre de la patria kazaja, Nursultán Nazarbáyev, defiende que la nueva Constitución otorgará más facultades al Legislativo, un paso que debería democratizar un sistema hasta ahora «superpresidencialista».
De hecho, la mayor novedad será la creación de un Parlamento unicameral -hasta ahora había dos cámaras- con 145 miembros, que serán elegidos cada cinco años de manera proporcional por listas de partidos.
«Puede ser que el proyecto no sea ideal, como las constituciones de los países europeos, pero para la realidad kazaja el nuevo texto es más que progresista», comentó a EFE Talgat Kalíev, politólogo kazajo, quien destacó que los diputados ganarán en independencia, ya que será «más difícil» tanto «controlarlos» como «lograr un consenso».
Además, la cámara, según explicó el presidente, no incluirá ya una «cuota presidencial». «Todos los diputados deben ser elegidos de la misma forma, sin ninguna excepción o privilegio», señaló.
Mayores poderes al presidente
No obstante, algunos analistas y observadores extranjeros advierten que la nueva Constitución reforzará el poder del presidente y no contribuirá a la separación de poderes.
«Bajo la apariencia de la democratización del papel del Parlamento, el presidente, al contrario, aumenta sus poderes. Incrementa el número de nombramientos de cargos clave tanto en el ejecutivo como en el sistema judicial», señaló a EFE Dimash Alzhánov, politólogo opositor.
Si los kazajos lo aprueban, el jefe de Estado también nombrará a partir de ahora a los presidentes del Tribunal Supremo, Comisión Electoral, Cámara de Cuentas, Servicio Estatal de Seguridad y al comisionado de derecho humanos, apuntan.
Además, también podrá disolver el Parlamento unicameral si éste rechaza en dos ocasiones las candidaturas que proponga y durante un plazo de dos meses podrá promulgar decretos con valor de ley.
«El presidente puede aprobar leyes sin participación del Parlamento como ocurriera durante su disolución y la usurpación del poder en 1993», alertó Alzhánov.
También recuerdan que la Constitución contempla la creación de un nuevo órgano consultivo, el Consejo del Pueblo, que tendrá también prerrogativas legislativas y podrá convocar referendos, con lo que rivalizará con el Kurultái.
En línea con las autocracias postsoviéticas
Los detractores consideran que, si se aprueba la reforma, Kazajistán se parecerá más a otras autocracias potsoviéticas como Rusia o Azerbaiyán.
La reforma constitucional propone recuperar la figura del vicepresidente, que será quien reemplazará al jefe de Estado en caso de dimisión, destitución o fallecimiento.
Al respecto, Tokáyev destacó que la nueva Constitución propone impedir que familiares del presidente ocupen cargos políticos o puestos cercanos al Gobierno, lo que -adujo- constituirá «una barrera fiable contra el nepotismo y la excesiva concentración de poder» en unas pocas manos.
Con todo, el vicepresidente será designado, no elegido, lo que algunos expertos consideran que puede significar que el que ejerza ese cargo deberá recibir el beneplácito presidencial.
Según Kalíev, ésta nueva figura permitirá garantizar «el traspaso constitucional del poder». En cambio, Alzhánov opina que el vicepresidente «no debe ser designado por el presidente, sino tener legitimidad electoral y mandato popular. Así que, este nuevo modelo se parece al que existe en Azerbaiyán».
Al respecto, aunque algunos sospechan que la Constitución busca prolongar la estancia en el poder del presidente, otros recuerdan que Tokáyev prometió dejar el cargo cuando expire su actual mandato en 2029 y que incluso podría presentarse al cargo de secretario general de la ONU. EFE
kk-mos/alf
(foto)