Más mujeres en política no implica más igualdad si no hay agenda de género, advierte libro
Paula Bayarte
Lima, 8 mar (EFE).- Un mayor número de mujeres en la política no significa necesariamente una mayor igualdad si no impulsan consigo una agenda de género, según afirman el internacionalista peruano Farid Kahhat y la politóloga Ana Lucía Mosquera en el libro ‘Mujeres y política’, publicado recientemente.
A través de una serie de ensayos, la obra editada por Planeta aborda una serie de preguntas y reflexiones sobre cómo se puede detener el retroceso en derechos para las mujeres que consideran que se ha dado en los últimos años en Perú, donde para las elecciones presidenciales solo hay cuatro mujeres entre los 36 candidatos presidenciales en liza.
Kahhat y Mosquera señalaron, en una entrevista con EFE, que se debe resaltar que las brechas de género no son accidentales sino que forman parte de un sistema estructural que necesita de la participación del hombre para reducir las brechas y discriminación.
«La derecha radical tiene como blanco privilegiado al feminismo. Siempre he tenido simpatías por el movimiento, pero entendí que el sujeto del movimiento eran las mujeres y los hombres no debían intentar hablar por ellas. Pero dije, si alguna vez he de mostrar solidaridad es ahora que están bajo acecho”, comentó Kahhat.
Precisamente, el libro indica que incorporar la perspectiva de los hombres en esta conversación no implica desplazar voces, «sino ampliar una discusión necesaria que no puede quedar confinada a círculos de mujeres: si el problema es estructural, la disputa también lo es”, indicó el internacionalista.
Ambos afirmaron que un feminismo interseccional es la mirada adecuada para abordar las desigualdades que sufren las mujeres, pues no solo el género define su situación, sino que su raza, territorio, lengua u orientación sexual puede hacer más honda la disparidad.
No basta con ser mujer
Mirando al mar desde el malecón de Lima, y junto al monumento de la peruana Madeleine Truel, miembro de la Resistencia francesa que salvó la vida de cientos de judíos durante el Holocausto al falsificar documentos, los autores aseguraron que no basta con que mujeres entren en política para asegurar un cambio.
“Más mujeres en política no necesariamente se traduce en más igualdad (…) La presencia de mujeres sirve como coartada para erosionar políticas de igualdad», reza el libro. «Ha sido bastante lamentable ver como en los últimos años ha habido un retroceso que ha sido principalmente impulsado por mujeres», advirtió Mosquera.
La politóloga recordó que, en Perú, la pastora evangélica Milagros Jaúregui, congresista del ultraconservador partido Renovación Popular, ha conseguido aprobar medidas como eliminar el lenguaje inclusivo en textos públicos y la educación sexual en colegios, que protege a niñas y adolescentes contra la violencia.
También se ha restringido el aborto terapéutico, el único legal en Perú y que descansa en una ley aprobada en 1924. “Si no tienes una agenda de género, da lo mismo que seas mujer u hombre. No hace ninguna diferencia”, dijo Kahhat.
Agenda secundaria para muchos partidos
En este sentido, apuntaron que un argumento común en Perú para negar las desigualdades es que si hay mujeres en el poder el entonces «el feminismo exagera», o «si una mujer impulsa una reforma, entonces esta no es machista».
Además la gran mayoría de partidos consideran la agenda de género como algo accesorio o un lujo cuando realmente «es una urgencia pública».
Comentaron que en Perú, un país donde el 50 % de las mujeres afirma haber sufrido violencia de pareja, y con salarios un 36 % menores a los hombres según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), se demoniza al feminismo porque se ve como una amenaza y se presenta a la igualdad como una ruptura del orden social en una sociedad profundamente conservadora. EFE
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