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Metas oficiales y el nuevo plan quinquenal, las claves económicas del Legislativo chino

Shanghái (China), 2 mar (EFE).- El objetivo de crecimiento de China para este año podría frenar hasta «entre un 4,5 y un 5 %», una meta que según los analistas guiaría el próximo plan quinquenal 2026-2030 y cuyas cifras definitivas se conocerán esta semana en la sesión anual del Legislativo.

Durante los últimos tres años, Pekín había apostado por una meta de avance de «en torno a un 5 %» para su producto interior bruto (PIB), pero las autoridades de la mayoría de provincias han rebajado estas últimas semanas sus objetivos para este año, ofreciendo una pista clave.

Así, la mayoría de expertos esperan que el primer ministro chino, Li Qiang, anuncie durante la apertura de la sesión anual de la Asamblea Nacional Popular (ANP) el que sería el objetivo de crecimiento más bajo hasta el momento para el país asiático.

«Eso no significa que los legisladores se conformen con un 4,5 %. En la práctica, el ‘en torno a un 5 %’ se trató más como «un 5 % o más» en 2024 y 2025. (…) Este objetivo podría verse como el objetivo del plan quinquenal, ya que un nivel del 4,5 % probablemente sería más aceptable para 2030 que para 2026″, asegura en un informe el economista jefe para China del banco suizo UBS, Song Yu.

Según Neil Thomas y Lobsang Tsering, de Asia Society, esto supone otro paso en el cambio de modelo impulsado por las autoridades «de un crecimiento a alta velocidad a uno de alta calidad», así como el «creciente énfasis» de Pekín en «equilibrar el desarrollo con la seguridad en un mundo más incierto».

«Sin grandes sorpresas»

De confirmarse la mencionada meta, Pekín no solo se alinearía con los pronósticos del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, sino que además se restaría presión por impulsar políticas de estímulo a gran escala.

A ese respecto, se espera que el informe de acción gubernamental presentado por Li mantenga en el 4 % del PIB la meta de déficit fiscal, lo cual, según Thomas y Tsering, «sería una señal de la preferencia por el apoyo selectivo y la disciplina fiscal contra una flexibilización amplia».

Ambos recuerdan que China debe afrontar una coyuntura marcada por la caída de la inversión privada, la falta de confianza entre los consumidores -en parte por la crisis inmobiliaria-, la deuda de las administraciones regionales o la amenaza de la deflación, amén de unas tensiones geopolíticas que Pekín busca amortiguar con autosuficiencia tecnológica y el impulso al mercado nacional.

Otras probables metas que se fijarán esta semana serán un objetivo de inflación del 2 % y un techo del 5,5 % para el desempleo urbano, ambas sin cambios con respecto al año pasado. Song anticipa un informe marcado por la «continuidad» y sin «grandes sorpresas».

Sin embargo, la consultora Trivium China sí cree que podría haber iniciativas inesperadas, concretamente en materia de expansión del Estado de bienestar a tenor de los recientes artículos al respecto en publicaciones del Partido Comunista (PCCh), aunque, ante la aversión del presidente Xi Jinping al «asistencialismo», el gasto social se podría reformular como una «inversión en capital humano» que sí justificase el endeudamiento.

Nuevo plan quinquenal

Aunque habrá que esperar al cierre de la ANP -probablemente, el próximo día 11- para conocerlo, uno de los grandes atractivos de la sesión de este año es la aprobación del decimoquinto plan quinquenal, que, según Asia Society, «institucionalizará un modelo de crecimiento guiado por el Estado y centrado en la soberanía tecnológica, la seguridad estratégica y un reajuste paulatino de la economía».

«El énfasis de Xi en el bienestar social continuará, pero los objetivos podrían enfocarse más hacia la innovación y la seguridad. Xi podría además restablecer metas específicas para crecimiento económico y de productividad, así como para el sector servicios, esencial para sustituir a la manufactura como motor primario del empleo», avanzan Thomas y Tsering.

Otros asuntos a tener en cuenta para el plan quinquenal, según analistas del laboratorio de ideas alemán Merics, serán los objetivos en política climática ante una coyuntura en la que Pekín ve al carbón como «políticamente provechoso» -en parte, para proteger el empleo en las regiones que más dependen de él-, o el empleo de la inteligencia artificial (IA) para lograr avances en tecnologías clave.

También convendrá seguir las iniciativas para unificar el mercado nacional de bienes y servicios, fragmentado en diferentes jurisdicciones: «Pekín tiene ahora un fuerte incentivo para reducir su dependencia de la demanda extranjera haciendo por fin que su mercado nacional sea más integrado, eficiente y competitivo», indica Alexander Devey, analista de la institución teutona.

«Los próximos años determinarán si China puede afrontar los desequilibrios nacionales e internacionales y aterrizar en tierra firme para lograr un crecimiento sostenido y de alta calidad», sentencia el experto. EFE

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