Ni histéricas ni en casa: las portuguesas salen a la calle por el 8M
Lisboa, 8 mar (EFE).- ‘No somos histéricas, somos históricas’, ‘Por la liberación de las mujeres’ y ‘¿Recatada y en casa? Rebelde y en la calle’ fueron mensajes que se vieron este domingo en una marcha en Lisboa con motivo del Día Internacional de la Mujer, una protesta en la que también se denunció el auge de la ultraderecha.
Los participantes, que superaron los varios cientos de personas y que eran mujeres en su mayoría, marcharon a partir de las 15.00 hora local (misma hora GMT) desde la plaza Marquês de Pombal hasta la plaza de Restauradores a través de la Avenida Liberdade, una de las arterias de la capital portuguesa.
Durante la protesta, algunas de las presentes llevaban los conocidos pañuelos verdes en defensa del derecho al aborto, se corearon lemas como ‘Nuestra lucha es todo el día, contra el machismo, racismo y homofobia’ y se ondearon banderas palestinas.
En la marcha participó Bianca Matos, una brasileña de 45 años que lleva cerca de 5 años viviendo en Portugal y que defendió en declaraciones a EFE la importancia de que se siga luchando por los derechos de la mujer, ya que hay «mucho» por mejorar.
Alertó también del riesgo que supone tener un Gobierno conservador acompañado de un aumento de la ultraderecha en el Parlamento portugués (el partido ultraderechista Chega es líder de oposición desde mayo de 2025), ya que, aseveró, «las mujeres son siempre los grupos más perjudicados» en estas situaciones.
«Aunque no sean políticas enfocadas específicamente en las mujeres, a ellas les afectan. Las políticas de inmigración les afectan a ellas, en las políticas económicas, las políticas laborales, las mujeres son las más afectadas, y son el grupo más vulnerable de este tipo de políticas», aseguró Matos.
Otras participantess de la marcha en Lisboa fueron Beatriz Realinho, de 25 años, y Beatriz Mendes, de 23, que explicaron a EFE que ven el 8 de marzo como «un día de lucha y de huelga».
«Es importante que estemos en la calle porque las cosas van para atrás. En nuestro Gobierno en este momento tiene una gran presencia la extrema derecha, es la segunda fuerza política. Nuestros derechos están en peligro», criticó Mendes.
Con un pañuelo verde al cuello, denunció también que, aunque la legislación portuguesa recoge el derecho al aborto, «en la práctica no ocurre como debería» y el acceso en el sistema sanitario público es a veces limitado según la zona de Portugal, llevando a que haya mujeres que tengan que viajar a otros puntos del país o incluso a España para interrumpir el embarazo.
Según un informe publicado en julio de 2025 por Amnistía Internacional, más de 2.500 embarazadas residentes en Portugal, donde el plazo máximo para abortar son las 10 semanas de gestación, tuvieron que cruzar la frontera a España para abortar entre 2019 y 2023.
Además de la capital, se convocaron manifestaciones por el Día de la Mujer en otros puntos de Portugal, como Coimbra, Oporto, Braga, Viana do Castelo, Aveiro y Viseu. EFE
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