
ONU: Las armas del Sahel proceden sobre todo de los ejércitos nacionales
Dakar, 14 feb (EFE).- Las armas de fuego que circulan en el Sahel, región donde proliferan los grupos yihadistas, los conflictos intercomunitarios y el bandidaje, proceden, principalmente, del desvío de armas de los Ejércitos nacionales, afirmó hoy la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, en inglés).
«Las entrevistas y otros datos muestran que el desvío de armas de las fuerzas armadas nacionales -ya sea por captura en el campo de batalla, robo en arsenales o compra a elementos corruptos del ejército- es la principal fuente de armas de fuego en los países del Sahel en la actualidad», indicó un nuevo informe de la UNODC sobre el tráfico de armas en el Sahel.
La UNODC encontró pruebas de desvíos desde los arsenales oficiales de los gobiernos de Chad, Camerún, Níger y Nigeria.
También destacó que, «desde el conflicto de 2012 en Mali, los puestos avanzados militares, de la gendarmería y de la policía en los países del Sahel han sido blanco de ataques por sus armas y municiones».
Asimismo, algunos estados de la región cuentan con milicias armadas «cuyas armas son aún más susceptibles de ser desviadas».
«Desgraciadamente, es muy difícil obtener datos precisos sobre los desvíos porque no existe una base de datos centralizada», indicó durante la presentación del informe a través de videoconferencia, François Patuel, jefe de investigación sobre África Occidental y Central en UNODC.
Patuel dijo que, según las entrevistas realizadas, «parece que la mayoría de las armas de fuego ya están en la región cuando se trafica con ellas».
No obstante, el informe advierte que de algunas armas también llegan incluso por vía aérea desde Francia y desde Turquía a través de Nigeria.
Libia, que ya fue una fuente clave de armas de fuego para el Sahel tras la caída del presidente Muamar el Gadafi en 2011, se ha convertido desde 2019 «en una nueva fuente de suministro, esta vez de armas de nueva fabricación”, señala la investigación.
Patuel advirtió de que «esto es una clara señal de que hay una violación del embargo de armas en Libia».
Aunque las armas procedentes de Libia, una vez en Chad, en ocasiones continúan hacia Sudán y la República Centroafricana, «la demanda de armas parece ser mayor en el Sahel central».
Otras armas son heredadas de conflictos africanos anteriores, como sucede con los modelos de tipo AK que «a menudo siguen siendo eficaces en combate décadas después de su fabricación».
El informe indica que se siguen usando las armas de las rebeliones tuareg de 1990 en Mali y Níger o las de las guerras civiles de Sierra Leona, Liberia y Costa de Marfil entre las décadas de 1990 y 2010.
Igualmente, también muchas de ellas son de producción artesanal, más baratas.
«En la región se sabe cómo fabricarlas (…) y es relativamente fácil unir diferentes piezas de una AK-47 para crear un arma nueva», dijo Patuel.
El tráfico de armas de fuego en el Sahel se caracteriza por ser un mercado muy descentralizado, encontrarse en zonas con escasa presencia estatal y en el que «la demanda parece superar a la oferta».
Además, las armas traficadas en el Sahel también llegan a los países costeros de África Occidental y se han utilizado en atentados terroristas en el Golfo de Guinea, advierte la UNODC. EFE
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