
Osman Kavala, el activista en el centro de la crisis diplomática de Turquía
Dogan Tilic
Ankara, 25 oct (EFE).- El empresario y activista turco Osman Kavala, en prisión preventiva desde hace cuatro años, se encuentra en el centro de una crisis diplomática por la intención de Ankara de declarar persona non grata a diez embajadores occidentales -incluidos los de Estados Unidos, Alemania y Francia- que habían perdido su liberación en un comunicado.
Kavala es una figura muy conocida en Turquía por su implicación en iniciativas sociales y culturales, a menudo como mecenas gracias a una fortuna heredada.
Nacido en 1957, Kavala se educó en el prestigioso y anglófono Robert College en Estambul y estudió en Manchester (Reino Unido) y Nueva York antes de tomar en los años 80 las riendas del negocio familiar.
EL MULTIMILLONARIO ROJO
Pronto, el joven empresario dedicó sus recursos a iniciativas culturales, intelectuales y de derechos humanos en el ambiente de represión que siguió al golpe militar de 1980, financiando la editorial Iletisim, de gran importancia para la izquierda turca, por lo que se le empezó a conocer como «el multimillonario rojo».
El escritor Tanil Bora, editor de Iletisim, señala a Efe que «es habitual referirse a Kavala como ‘empresario’ y lo es, pero en el sentido antiguo de ‘emprendedor’, alguien que lucha por unir esfuerzos, fortalecer la sociedad civil, fomentar el interés en las artes y la cultura y democratizar todos los ámbitos de la vida».
En 2002, Kavala fundó la red de centros culturales Anadolu Kültür, dedicados al arte y la cultura, que han hecho «un gran trabajo» con la sociedad civil turca y por la reconciliación con las minorías griega, armenia y kurda, recuerda a Efe la abogada turca Hürrem Sönmez.
El empresario también formaba parte de la junta directiva de numerosos centros de análisis político y social como TESEV, TEMA, Tarih Vakfi, DISA, radicada en la ciudad kurda de Diyarbakir, o TÜRSAK, un instituto de cultura cinematográfica.
¿EL HOMBRE DE SOROS?
Con diferencia, la mayor atención se ha dedicado a su presencia en la junta directiva de Açik Toplum Vakfi, la rama turca del Open Society Institute, financiado por el multimillonario norteamericano George Soros, presente en Turquía desde 2001.
Aunque este organismo estaba inicialmente cercano al AKP, el partido islamista fundado por Erdogan el mismo año, y a la cofradía de Fethullah Gülen, que buscaba una islamización aceptada por Europa y Estados Unidos, Kavala se opuso pronto tanto a los gülenistas como al AKP.
Pero, desde su detención, Kavala ha sido acusado en muchos medios progubernamentales de ser un agente foráneo al sueldo de Soros, representado como enemigo principal de Turquía en el mundo, y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, tildó al activista de «basura de Soros», la semana pasada.
Soros, que hizo su fortuna, en parte, especulando con divisas, se ha convertido en objetivo recurrente de las criticas de gran parte de la ultraderecha internacional y de líderes autoritarios por promover sus ideas liberales y prodemocráticas a través de la ONG Open Society.
«Kavala es una persona muy tranquila que siempre ha mostrado mucho respeto al tribunal», señala Sönmez, miembro del equipo de defensa en el caso en el que se le acusa de instigar las protestas masivas de Gezi en 2013 para derrocar el Gobierno.
«Pero tras las declaraciones de Erdogan la semana pasada, Kavala ha dicho que ya no quiere defenderse», agrega, en referencia a la renuncia del acusado de comparecer en futuras sesiones por considerar imposible un desarrollo normal del juicio.
ABSOLUCIÓN Y NUEVOS CARGOS
Kavala fue absuelto en febrero de 2020 de la acusación relacionada con las protestas de Gezi, un movimiento popular de orientación laica e izquierdista, por la que la Fiscalía pide la cadena perpetua.
Aunque el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo ya había sentenciado meses antes que la prolongada prisión preventiva vulneraba sus derechos, se le mantuvo encarcelado primero por supuesta implicación en el fallido golpe militar de 2016, que Ankara atribuye a la cofradía islamista de Gülen, y luego por nuevos cargos de «espionaje».
En enero pasado, otro tribunal anuló la primera absolución y sugirió fusionar todos los casos, incluido uno que implica a un grupo de hinchas de fútbol activos en Gezi.
«Son alegaciones de carácter fantasioso, basadas en teorías de la conspiración que traspasan los límites de lo razonable», describe el propio Kavala el juicio, cuya próxima sesión se prevé para el 24 de noviembre. EFE
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