Policía israelí dispersa por la fuerza una protesta en Jerusalén contra la pena de muerte
Jerusalén, 31 mar (EFE).- La Policía israelí dispersó de forma violenta este martes una protesta de un centenar de personas cerca de la Knéset (Parlamento) en Jerusalén contra la nueva ley de pena de muerte dirigida a palestinos, usando cañones de agua que afectaron a los periodistas que la cubrían y deteniendo a cuatro manifestantes.
Según atestiguó EFE, la protesta se estaba produciendo sin incidentes en una zona acotada con vallas y alejada del edificio de la Knéset, donde los manifestantes cantaban eslóganes contra la nueva ley y el Gobierno de Benjamín Netanyahu.
Pasados 45 minutos de su inicio, y después de que dos manifestantes intentaran sin éxito poner una horca de madera en la calle, los policías comenzaron a empujar a los manifestantes para que salieran de la zona y un camión dirigió sus cañones de agua contra ellos, provocando que algunos cayeran al suelo.
Al menos un periodista que cubría la protesta cayó al suelo, mientras el camión seguía avanzando para dispersar a la gente.
En un comunicado posterior, la Policía informó de la detención de cuatro personas -EFE atestiguó dos arrestos- y acusó a los manifestantes de «perturbar el orden público bloqueando carreteras» y de proferir insultos contra los soldados israelíes.
Se trataba de una protesta contra la ley de pena de muerte aprobada por la Knéset que impone la obligatoriedad de la pena capital para los palestinos de Cisjordania que hayan cometido un asesinato en el marco de lo que Israel denomina terrorismo, que usualmente son agresiones -desde lanzamiento de piedras hasta atentados- contra soldados o colonos israelíes.
En la protesta se veían carteles con las frases «No al Estado KKK», «Las vidas de los palestinos importan», «Netanyahu culpable», «No a la ejecución legal de palestinos», «No a la ley de ejecución bárbara, genocida y de apartheid» o «Hay que resistir al genocidio».
Los manifestantes corearon eslóganes contra el Ejecutivo de Netanyahu y su ministro de Seguridad Nacional, el ultraderechista y supremacista judío Itamar Ben Gvir, cuyo partido promovió la ley, que contó con los votos de la mayoría de la coalición en el poder.
Antes de que fuera dispersada, Naama Katz, una israelí de Jerusalén, explicó a EFE que protestaba con el sentimiento de que Israel «ya no es un país democrático». «Este no es un sitio donde quiera criar a mis hijos y vivir, por eso alzo mi voz en contra».
Naama indicó que ha pensado en irse de Israel porque está empezando a sentir que ya no es «parte» del país y que gente que conoce ha decidido hacerlo para conseguir «un futuro mejor para sus hijos».
Salomé Dunaiewski, otra manifestante, afirmó que su intención era mostrar que no es parte de las «sociedades racistas del mundo».
«Es una desgracia, es un abismo moral. Ya estamos en él. Es una ley que pone un sello a lo que ya ocurre: estamos masacrando a palestinos, el Ejército mata a palestinos todo el tiempo, la policía también y los colonos. Es solo la extensión (de todo eso)», dijo.
La actuación de la Policía israelí en Jerusalén guarda parecido con la que mantuvo en varias ciudades del país el pasado sábado, cuando se organizaron protestas contra la ofensiva contra Irán.
Solo en Tel Aviv, los agentes arrestaron ese día a 13 manifestantes tras dispersarlos con violencia y al menos otras cinco personas fueron detenidas en otra protesta en la ciudad costera septentrional de Haifa. EFE
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