Suiza, entre la vanguardia digital y el apego al efectivo
Suiza combina tradición y modernidad: aunque es uno de los países más avanzados en pagos digitales, el efectivo sigue siendo un refugio de valor, y los billetes de alta denominación circulan ampliamente.
A pesar —o quizá a causa— de la tendencia a la desaparición de monedas y billetes, Suiza votará a principios de marzo la inclusión del dinero en efectivo en su Constitución.
>> Más información en nuestro artículo explicativo sobre las votaciones del 8 de marzo:
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¿Hay que asegurar el dinero en efectivo en la Constitución suiza? La respuesta, en las urnas el 8 de marzo
La iniciativa procede de un grupo ciudadano conocido por su oposición a la vacunación obligatoria. Su objetivo es garantizar que el efectivo siga siendo accesible y disponible en cantidades suficientes.
El texto se basa en la idea de que el efectivo ofrece seguridad frente a diversos riesgos asociados a la digitalización de los pagos (fallos técnicos, piratería, vigilancia de los flujos financieros). Las encuestas indican que el «sí» tiene muchas probabilidades de imponerse, y ello pese a que el uso del efectivo ha caído con fuerza en el país en los últimos años
El retroceso del efectivo en Suiza supera al de otros países europeos
Hace apenas una década, en Suiza no era raro tener que correr al cajero para sacar dinero y pagar en un comercio que no aceptaba tarjeta. Esa época parece definitivamente superada.
En 2017, más de siete de cada diez pagos en puntos de venta se realizaban en efectivo, según el Banco Nacional SuizoEnlace externo. Cinco años y una pandemia después, esa proporción había caído a menos de cuatro de cada diez. Aun así, el efectivo seguía siendo el medio de pago más utilizado por la población.
Pero eso ha cambiado. En 2024, el efectivo quedó detrás de la tarjeta bancaria, representando apenas el 30% de los pagos presenciales y solo el 27% si se incluyen todas las transacciones, como compras en línea y pagos entre particulares.
En la zona euro, el uso del efectivo también ha caído, aunque menos. Representaba cerca de ocho de cada diez pagos en 2016 y, en 2024, todavía superaba la mitad del total, según un estudio del Banco Central EuropeoEnlace externo. En el mismo periodo, los pagos con tarjeta se duplicaron.
Las aplicaciones móviles, por su parte, solo alcanzan el 6% de las operaciones en la UE. En Suiza, en cambio, este método ha experimentado un crecimiento fulgurante en pocos años, encabezado principalmente por la aplicación Twint.
Hoy, uno de cada cinco pagos en Suiza se realiza mediante una aplicación. Ningún otro país de la zona euro alcanza esta proporción, salvo los Países Bajos. Eso explica en gran medida por qué Suiza figura actualmente entre los países europeos que menos utilizan efectivoEnlace externo.
Cabe señalar que ni Suecia ni Noruega se incluyeron en el estudio del BCE, ya que no pertenecen a la zona euro. No obstante, son con diferencia los países europeos con pagos más digitalizados.
Según un estudio del Banco central suecoEnlace externo publicado en 2024, el 10% de las personas encuestadas afirmó haber pagado su última compra en tienda en efectivo. En Noruega, en cambio, el dinero en metálico prácticamente ha desaparecido: solo el 2% de las compras presenciales se pagaron en efectivo en 2024, según su banco centralEnlace externo.
Fuera de Europa, Hong Kong, Australia y China también figuran a la vanguardia.
Una tendencia global
La digitalización de los pagos es una tendencia mundial. Según el informe McKinseyEnlace externo publicado en 2024, el uso global del efectivo alcanza hoy el 80% del nivel de 2019 y continúa cayendo unos cuatro puntos porcentuales cada año.
Entre 2014 y 2024, la proporción de adultos que afirmaron realizar o recibir pagos digitales casi se triplicó en los países de renta baja (del 13% al 37%) y se duplicó en los de renta media (del 24% al 47%), según el Global FindexEnlace externo del Banco Mundial.
En los países ricos, la mayoría de la población superó ese umbral hace años. Muchos se encuentran ahora en la siguiente fase: la transición hacia entornos «cash-lite»Enlace externo (donde el efectivo es marginal) e incluso «cashless» (sin efectivo). Es el caso de Suiza, donde cada vez más restaurantes no aceptan metálico y donde en muchos festivales las pulseras prepago son el único medio de pago.
Suiza, preparada para un futuro «sin efectivo»
En 2024, el portal financiero noruego FinansplassenEnlace externo analizó el grado de preparación de las infraestructuras europeas para un futuro sin efectivo. Los países con mejores puntuaciones —principalmente los nórdicos— cuentan con más terminales de pago electrónico y menos cajeros automáticos, señal de menor dependencia del efectivo. Además, una gran mayoría de su población utiliza los bancos en línea.
Suiza ocupa el décimo puesto entre los 45 países analizados. Su relativamente alta densidad de cajeros es el factor que la hace retroceder en la clasificación.
La principal razón por la que muchos prefieren los pagos digitales es no tener que retirar ni transportar efectivo, además de la rapidez y facilidad de uso.
A escala macroeconómica, el fin del efectivo se considera también una herramienta para combatir el blanqueo de capitales y la financiación ilícita. Ese fue, por ejemplo, el argumento esgrimido en 2016 por el principal banco noruegoEnlace externo al abogar por la desaparición del metálico.
La pasada primavera, el ministro francés de Justicia, Gérald Darmanin, también generó un intenso debate con una propuesta en ese sentidoEnlace externo.
El efectivo sigue siendo un valor refugio
Sin embargo, muchas personas siguen muy apegadas a los billetes y se resisten a verlos desaparecer. En Suiza, la perspectiva de una economía completamente sin efectivo despierta desconfianzaEnlace externo.
Según el estudio del Banco Nacional Suizo, casi siete de cada diez personas quieren seguir utilizando efectivo en el futuro. La proporción asciende al 85% entre los mayores de 55 años y ha aumentado en dos años.
Incluso quienes ya no lo usan desean que siga existiendo: solo el 4% apoya su eliminación.
Este apego es más fuerte que en el resto de Europa. En la encuesta del BCE, cerca de dos tercios de los participantes consideran importante mantener la posibilidad de pagar en efectivo, mientras que el 12% no le concede ninguna importancia.
En la zona euro, quienes prefieren el metálico citan sobre todo el anonimato y la protección de la privacidad; la seguridad ocupa solo el séptimo lugar.
En Suiza, en cambio, la seguridad es el segundo motivo —mencionado por casi el 40%— tras el control del gasto.
«Mantenga la calma y conserve efectivo»
La seguridad del efectivo es, de hecho, un argumento cada vez más destacado por las autoridades europeas, empezando por las de los países escandinavos, que hasta hace poco defendían una sociedad «sin efectivo».
En un contexto de aumento de la ciberdelincuencia y de guerra híbrida atribuida a Rusia, Suecia y Noruega recomendaron el año pasado pagar más en efectivo y crear reservas para poder afrontar posibles fallos del sistema, según informó The GuardianEnlace externo.
«Keep calm and carry cash»Enlace externo («Mantenga la calma y conserve efectivo»); esa fue también la recomendación emitida en septiembre por el Banco Central Europeo, que aconsejaba disponer de entre 70 y 100 euros en metálico por persona para poder cubrir gastos esenciales en caso de apagón, ciberataque o crisis sanitaria.
Efectivo en casa en seis de cada diez suizos
Un informe de la OCDEEnlace externo subraya además que la desaparición del efectivo puede dejar en situación de vulnerabilidad a ciertos colectivos para quienes resulta indispensable, como personas con discapacidad, con dificultades económicas o poco familiarizadas con herramientas digitales.
Actualmente, la cantidad mediana de efectivo en las carteras de la UE es de 59 euros. Es menor en países muy digitalizados como los Países Bajos (35 euros) y Finlandia (47 euros).
Suiza se encuentra en la media europea, con un efectivo promedio de 50 francos, según el Swiss Payment MonitorEnlace externo, aunque el estudio señala que en algunos casos las cantidades son mucho mayores.
Donde Suiza sí destaca es en el ahorro doméstico: el 60% de la población dice guardar dinero en casa, una cifra muy superior a la de los países de la eurozona (solo Eslovaquia se acerca, con un 57%). De media, los hogares suizos guardan unos 700 francos en cajones y armarios.
Texto original revisado por Samuel Jaberg. Adaptado del francés por Carla Wolff.
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¿Hay que proteger el dinero en efectivo en la Constitución?
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