Portugal revela que protesta de marinos impidió seguir a barco espía ruso
Lisboa, 16 mar (EFE).- El «plantón» de un grupo de militares lusos frustró la misión de la Marina portuguesa de acompañar a un navío ruso de espionaje en aguas del archipiélago de Madeira, admitió hoy el jefe del Estado Mayor de la Armada, Henrique de Gouveia e Melo.
«El navío ruso era un barco de espionaje que estaba midiendo cables submarinos e infraestructuras», dijo Gouveia en declaraciones a medios.
«Tenemos que preocuparnos del significado que esto tiene en términos militares», insistió.
El jefe del Estado Mayor de la Armada se refería así al incidente protagonizado el sábado por 13 marinos de la fragata Mondego que se negaron a embarcar para cumplir con la misión de acompañar al navío ruso por las averías que presentaba la nave, con un motor y un generador fuera de servicio.
«No mandamos a misiones imposibles», dijo Gouveia. «Parte de esos militares encontraron que estaban en riesgo, pero no les compete a ellos hacer esa valoración porque no tienen conocimiento global, ni del estado del navío, ni de los compromisos, ni de la misión».
El almirante no dio detalles sobre el barco ruso que se encontraba en aguas de Madeira, aunque según reveló hoy la web del Correio da Manha se trata del «Akademik Tryoshnikovun», un navío que pasó a solo 30 kilómetros de Porto Santo y que Rusia utiliza para tareas de espionaje camufladas como investigación científica.
Los trece marinos han sido inmediatamente sustituidos en la base de Madeira y trasladados a Lisboa donde serán sometidos a juicio la próxima semana.
«Es un acto de insubordinación en las Fuerzas Armadas, un acto de una gravedad muy grande y no podemos ignorarlo», afirmó hoy Gouveia. «No voy a permitir que esto pase desapercibido», agregó.
Para el almirante portugués, el incidente «no manchará la reputación» de Portugal entre sus aliados, aunque «no es sólo un asunto interno».
Gouveia reconoció también que el Mondego «no está en las mejores condiciones», pero argumentó que los barcos militares «operan de forma degradada y eso no impide hacer misiones y no es sólo en la marina portuguesa».
El presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, que es comandante en jefe de las Fuerzas Armadas lusas y que no ha opinado sobre el comportamiento de los militares, sí que ha abogado públicamente por aumentar el presupuesto militar para «impedir la degradación de las capacidades portuguesas».
En medio de la polémica, el diario de la República lusa publicó este miércoles que el Gobierno ha autorizado a la Marina a destinar 39 millones de euros, entre 2023 y 2025, a adquirir servicios de mantenimiento de buques y «reparación y adquisición de repuestos».
Varios partidos de la oposición han pedido la comparecencia de la ministra de Defensa en el Parlamento para explicar el incidente.EFE
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