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Regulación para proteger el oído

Los conciertos implican precauciones. Aquí, 'The Prodigy' durante un festival en Gampel el pasado mes de agosto. Keystone

El nuevo ordenamiento 'sonido y láser', que entrará en vigor este martes 1º de mayo, obliga a los organizadores de conciertos a advertir al público sobre los riesgos de los volúmenes demasiado altos.

Este contenido fue publicado el 30 abril 2007 - 16:39

De manera general, la lucha contra la contaminación sonora es objeto de una sensibilización cada vez mayor de la población.

Aquellas y aquellos que festejen este 1º de mayo en alguna sala de concierto, encontrarán advertencias de este tipo: "escuchar la música demasiado fuerte puede perjudicar su salud".

De acuerdo con la nueva regulación, y a partir de un cierto nivel sonoro, las personas que organicen manifestaciones musicales también deberán establecer 'zonas de calma' (85dB).

Petzi, la asociación que reúne a los clubes suizos de música actual, acogió con beneplácito el nuevo ordenamiento que, en su opinión, representa "progresos" con relación al precedente. Ahora, aquellos que organicen conciertos deberán anunciarlos, pero ya no tendrán que pedir una autorización expresa para el volumen.

Caros instrumentos de medida

También tendrán que probar que no sobrepasaron el límite admitido, escalonado según las categorías de espectáculos, en caso de reclamaciones. Los datos registrados deben ser conservados durante 30 días.

Es aquí donde surge el problema porque según la Asociación Petzi, los instrumentos para la medición de los niveles sonoros son muy caros.

Además, explicó André Béchir, director de la agencia de conciertos 'Good News', al Neuer Zurcher Zeitung (diario en alemán), los músicos tienen sus propias mezcladoras. Empero, en caso de queja por rebasar los mínimos legales, es el organizador quien asume la responsabilidad.

Sensibilización de los jóvenes

Desde hace varios años, la aseguradora nacional contra accidentes Suva y la Oficina Federal de Salud Pública (OFSP) efectúan campañas de sensibilización dirigidas a los jóvenes.

Según un estudio efectuado entre 347 jóvenes de una escuela profesional de Lausana, el 64% de ellos había sentido un silbido en las orejas después de haber escuchado música a volúmenes elevados. Una molestia que, entre la mayoría (92%), desapareció al día siguiente.

Comparando los efectos de la escucha de walkman y de los conciertos, los investigadores consideran que "las manifestaciones musicales públicas sobrecargan más el oído de los jóvenes que el walkman". Una limitación sonora de esos aparatos es pues inútil, según ellos, contrariamente a las normas máximas establecidas en los conciertos.

Quejas constantes de los vecinos

Peter Ettler, abogado y director de la Liga Suiza contra el Ruido, manifiesta su satisfacción con respecto al nuevo ordenamiento; empero, lamenta que no proteja a los vecinos de lugares de conciertos que "sufren daños regularmente".

La Liga recibe un creciente número de quejas de personas confrontadas con daños causados por las manifestaciones al aire libre, indica Peter Ettler.

"Es muy difícil actuar porque las autoridades a menudo tienen interés en dar la imagen de una ciudad dinámica donde pasan cosas", explica el abogado para acotar. "Y tanto peor para los vecinos que quieren descansar".

'Hipoteca-ruido'

Mucho tiempo subestimadas, las consecuencias del ruido para la salud son ya reconocidas: "Sí, el ruido enferma", señaló la Oficina Federal del Medio Ambiente (OFEV) con ocasión del Día contra el Ruido, el pasado 25 de abril.

En ese contexto, Gerardo Poffet, subdirector de la OFEV, lanzó la idea de una 'hipoteca-ruido', una especie de tasa para los contaminadores que disminuiría junto con el nivel del ruido.

"Una indemnización, explica el subdirector, representa un costo único, integrado en el funcionamiento de la empresa que luego se puede olvidar. Con un costo recurrente, posiblemente menor, podríamos obtener un efecto incitativo interesante".

Un estudio de factibilidad está en proceso. Los primeros resultados intermediarios fueron entregados a la OFEV y la conclusión está prevista para finales del año, indica Gerardo Poffet. La dependencia asegura haber recibido numerosas reacciones sobre el proyecto, que sería el primero en su género a escala internacional.

"Suiza está bien situada en cuanto a las acciones emprendidas. Por ejemplo, estamos colocando un prototipo de banco de datos del ruido, que establece una situación muy detallada. En este campo, Suiza es más bien pionera". Pero no hay que gritarlo demasiado fuerte...

swissinfo, Ariane Gigon Bormann, Zúrich
(Traducción, Marcela Águila Rubín)

Contexto

El nuevo ordenamiento 'sonido y láser', que reglamenta las normas sonoras admitidas en los conciertos con música amplificada entra en vigor este martes 1º de mayo.

En adelante, los organizadores deben anunciar los espectáculos pero ya no estarán obligados a pedir una autorización expresa para el volumen.
También deben estar en disposición de demostrar que no sobrepasaron el límite admitido, escalonado según las categorías de espectáculos, en caso de reclamaciones.

Por fin, el público debe ser informado sobre las consecuencias para la salud de sonidos muy elevados y, en caso necesario, recibir tapones para las orejas y tener acceso a las zonas de calma.

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TOLERANCIA AL RUIDO

La duración a la exposición sonora puede provocar lesiones: según la aseguradora contra accidentes Suva, la oreja humana soporta 5 horas de 'ruido' a 96 dB a la semana sin sufrir de daños.

Si el volumen monta a 100 dB, la duración de tolerancia es de 2 horas máximo.

En el campo profesional, son obligatorios los cascos a partir de 85 dB.
Después de una sobrecarga sonora, el oído puede regenerarse, excepto si las sobrecargas se siguen demasiado rápidamente.

El tinnitus, o acouphènes (silbido, ruidos de agua o de chorros de vapor), desaparece normalmente en las siguientes 12 horas de la exposición a un ruido demasiado fuerte. Si no es el caso, vale más consultar a un especialista.

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