Serbia recuerda la soberanía de Kosovo entre la resignación y el irredentismo
Snezana Stanojevic
Belgrado, 15 feb (EFE).- Quince años después de la proclamación unilateral de independencia de Kosovo, que se cumple este viernes, Serbia sigue sin aceptar la pérdida de su provincia, un asunto con una fuerte carga emotiva y política, aunque es consciente de que el único cambio al que puede aspirar es a influir en la cada vez menor población serbokosovar.
Casi un cuarto de siglo después de la intervención de la OTAN que expulsó a Serbia de ese territorio, y quince años después de la proclamación de la soberanía, la nunca apagada tensión entre Kosovo y Serbia se disparó de nuevo a finales del año pasado.
El diálogo de normalización, con mediación de la Unión Europea dio sus primeros frutos en 2013, con el llamado Acuerdo de Bruselas, que trajo unos años de calma.
Ahora, un nuevo plan europeo, apoyado por Washington, pretende traer otro período de paz hasta que se logre un acuerdo definitivo, jurídicamente vinculante, que todavía parece muy lejano debido a las líneas rojas de Kosovo, que exige que Serbia reconozca la independencia, y de Belgrado, que afirma que nunca lo hará.
«La posibilidad de un acuerdo está quizás igual de lejos que cuando Kosovo declaró la independencia», explica a EFE el politólogo Dusan Milenkovic, de la ONG Centro para el Diálogo Social e Iniciativas Regionales.
Serbia insiste en que las autoridades kosovares den cierta autonomía a la minoría serbia, algo acordado en 2013, pero que Pristina se niega a cumplir, al menos mientras no se acepte su soberanía.
SERBIOS EN KOSOVO
Para la población serbia en Kosovo, la realidad no cambió con la declaración de independencia de 2008, sino en 1999, cuando Serbia retiró su Policía, el Ejército y la Administración, y en la práctica perdió su soberanía en Kosovo.
Los bombardeos de la OTAN acabaron entonces con un año de guerra entre la guerrilla albanokosovar y las fuerzas serbias, y con la represión que Belgrado había ejercido durante la década de 1990 sobre el movimiento separatista.
«Lo que Serbia pierde cada vez más en Kosovo es a los serbios kosovares y no la soberanía, a la que renunció con el Acuerdo de Kumanovo (1999), y ya antes de ello con la política catastrófica que aplicó en Kosovo», declara a EFE por teléfono Isak Vorgucic, director de Radio Kim, que emite en serbio desde la localidad de Caglavica.
Vorgucic cree que la creación de la Asociación de los municipios, el instrumento para dar cierta autonomía en temas económicos, educativos o sanitarios a los serbokosovares, es importante para Belgrado porque podría «proclamarlo como una victoria».
«Para los serbios de Kosovo es importante porque les devuelve parte de la dignidad como habitantes de Kosovo porque ahora, no según la Constitución, sino por el comportamiento en la práctica de las instituciones kosovares, son ciudadanos de segunda clase», denuncia.
Los serbios en Kosovo viven en un ambiente de inseguridad e incertidumbre, en que no pueden planear futuro.
«Por eso, cada vez más, sobre todo jóvenes, abandonan Kosovo y buscan su futuro en Serbia», explica Vorgucic.
Se estima que sólo en 1999 unos 220.000 abandonaron la región y que hoy en día sólo quedan en Kosovo entre 80.000 y 100.000 serbios.
Los serbios son mayoría en cuatro municipios del norte, limítrofe con Serbia, y seis enclaves del centro y sur.
ASUNTO «EMOTIVO»
El nuevo plan europeo es difícil de digerir para Serbia aunque, según filtraciones, no prevé el reconocimiento explícito de Kosovo pero sí su integración en organizaciones internacionales.
La oposición de derechas acusa ya al presidente serbio, el nacionalista Aleksandar Vucic, de «traición» por su aparente inclinación a negociar para no arriesgar las negociaciones de ingreso en la UE y las inversiones extranjeras.
«En Serbia, el tema de Kosovo es muy emotivo, y es políticamente resbaladizo, y por eso las autoridades tienen problemas en ‘vender’ al público el acuerdo con Pristina», declara el politólogo Milenkovic.
Este experto cree que con «cualquier documento que firme, sea o no del reconocimiento (de independencia), Vucic encararía una reacción muy negativa del público serbio y, posiblemente, protestas», y el voto se movería más a la derecha.
Milenkovic considera que lograr la autonomía de las comunidades serbias en Kosovo mejoraría la posición de Vucic, pero que su creación es poco probable dada la fuerte resistencia en Pristina.
Según un sondeo de la ONG Instituto de Asuntos Europeos del 2022, el 50 % de los serbios considera imposible que Serbia restablezca el pleno control y la soberanía en Kosovo, pero el 75 % no apoyaría la independencia de Kosovo a cambio de un ingreso acelerado en la UE. EFE
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