Un estudio alerta de la contaminación de químicos eternos en las aguas de baño francesas
París, 3 jul (EFE).- Un estudio de la ONG Surfrider ha detectado sustancias perfluoradas (PFAS), conocidas como ‘químicos eternos’, en las aguas 107 zonas recreativas analizadas en Francia, tanto en la costa como en ríos y lagos, lo que apunta a una contaminación extendida en entornos utilizados para el baño y los deportes acuáticos.
Los resultados, difundidos este viernes, muestran una presencia generalizada de PFAS, en numerosos casos por encima de la normativa europea. Las concentraciones aparecen tanto en zonas urbanas e industriales como en espacios naturales muy utilizados para el baño y el deporte.
Entre junio y julio de 2025 voluntarios de la Fundación Surfrider para la protección de los océanos tomaron muestras en 80 puntos del litoral y 27 zonas continentales de Francia, siguiendo un protocolo estandarizado. A continuación, el laboratorio Eurofins, colaborador del estudio, analizó los niveles de 58 sustancias perfluoradas diferentes.
El estudio revela que, en el caso del PFOS (sulfonato de perfluorooctano), uno de los compuestos más conocidos de esta familia, el 78% de las zonas de aguas continentales y el 44% de las costeras estudiadas superan los límites de calidad establecidos por la normativa europea, lo que las situaría en mal estado químico.
En la costa francesa, los mayores niveles detectados se concentran en varios puntos repartidos tanto por el Atlántico como por el Mediterráneo.
En el Mediterráneo los valores más elevados se registran en el área de Marignane, cerca de Marsella, y en la desembocadura del río Lez, en los alrededores de Montpellier.
En el suroeste, en la región de las Landas, aparecen zonas como Mimizan y el entorno de Biscarrosse, muy frecuentadas para el baño y el surf. También destacan negativamente el área portuaria de Saint-Nazaire, en la fachada atlántica.
En las aguas interiores, los niveles más elevados se concentran en el oeste y el sureste del país. El punto con mayor concentración se localiza en el lago de Burdeos, en el suroeste de Francia. También llaman la atención el lago de Miribel, en la periferia de Lyon, en el este del país, así como una zona deportiva en el área metropolitana de Burdeos.
Más allá de un único compuesto, el estudio refleja una contaminación compleja. Se han identificado 23 PFAS distintos en el conjunto de las muestras, con hasta 19 sustancias diferentes detectadas simultáneamente en un mismo punto.
Entre ellas destaca el ácido trifluoroacético (TFA), presente en el 100 % de las muestras y con concentraciones que alcanzan los 5.800 nanogramos por litro. Este compuesto ha sido recientemente clasificado como tóxico para la reproducción por la Agencia Europea de Sustancias Químicas.
No obstante, Surfrider subraya que la presencia de estos contaminantes no implica automáticamente un riesgo sanitario para los bañistas. De hecho, tomando como modelo un sistema desarrollado por el Instituto Nacional de Salud Pública de Países Bajos para aguas recreativas, solo uno de los 107 puntos analizados superaría el valor de referencia, la base náutica de Bédane, en Sena Marítimo.
En vista de los resultados, la ONG reclama a la Unión Europea una restricción amplia de los PFAS en todos los sectores industriales, el refuerzo de la vigilancia de la calidad del agua y la creación de protocolos armonizados de control en zonas de baño, con el objetivo de mejorar el seguimiento de estos contaminantes en toda Europa.
Las sustancias perfluoradas (PFAS) son compuestos químicos sintéticos utilizados desde hace décadas en productos de uso cotidiano por su resistencia al agua, la grasa y el calor. Están presentes en materiales antiadherentes, textiles impermeables, espumas contra incendios o envases alimentarios.
Según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), su principal problema es su extrema persistencia: no se degradan fácilmente en el medio ambiente y pueden acumularse en el agua, los suelos y los organismos vivos, de ahí su nombre de ‘sustancias químicas eternas’.
En 2023 la EFSA y varios Estados miembros crearon un ‘Grupo de iniciativa sobre las PFAS’ destinado a compartir información y evaluar el riesgo que encierran estas sustancias para la salud humana. EFE
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