Una Suiza multicolor ante el Papa

Juan Pablo II durante la misa ante 70.000 fieles.

(Keystone)

Como reflejo de su sociedad, la juventud y comunidad católica helvética se mostró al sumo pontífice diversa, ordenada y de entusiasmo moderado.

En la misa dominical, punto culminante de la visita papal, el español pudo oírse en el altar y entre los 70.000 fieles atraídos por la presencia de Juan Pablo II.

Las calles de Berna se mostraron tan tranquilas como en cualquier otro domingo aunque en los alrededores de la pradera del Allmend –en donde se celebró la misa con el jefe supremo de la Iglesia Católica- el movimiento de 200 autobuses con fieles llegados de todos los confines del país marcó el distintivo especial de la jornada citadina.

Una gran cobertura mediática giró en torno a la visita papal aunque la respuesta de la comunidad católica fue tan moderada como la misma sociedad suiza.

En un principio se calculaba que el interés por el Papa podría atraer a unas 100.000 personas a Berna, sin embargo, las cifras finales de la policía se establecen en 70.000.

Destacó el orden en la cita con Juan Pablo II, quien en su homilía - acompañada de tonos musicales modernos y clásicos- saludó a todos los grupos lingüísticos reunidos y dirigió su mensaje en los idiomas nacionales: francés, alemán e italiano, tal y como lo hiciera el sábado en el encuentro con los jóvenes católicos.

Este domingo aparecieron en el altar los idiomas de la comunidad católica inmigrante en Suiza. Seis representantes juveniles entonaron sus plegarias en idiomas extranjeros como el español y el portugués, entre otros.

Una joven colombiana fue la encargada de emitir el mensaje en español: “Padre de la vida, fuente de la santidad, te rogamos por nuestros pastores; especialmente por nuestro querido Papa Juan Pablo II y por los obispos, los presbíteros, los diáconos y todos cuantos se consagran para que la Iglesia crezca en santidad. Dales la fortaleza y la sabiduría. Pon en sus labios la verdad. Infunde en ellos el fuego del espíritu para que te sirvan generosamente. Te rogamos Señor.”

Banderas de todas partes

Banderas de Suiza, de múltiples cantones, de otros países como Perú, México y Brasil; de escuelas y de otras instituciones de índole religiosa pudieron ser apreciadas en un día lleno de sol en la capital helvética.

Fue así, con una bandera mexicana en las manos, que swissinfo interrumpió a Gloria Zwicky, una madre con sus dos hijas y esposo, visiblemente emocionada de comulgar en la misa papal: “Es un regalo muy grande estar aquí con el Papa en este país que lo necesita tanto.”

Para la joven Karina de Venezuela el viaje desde Basilea valió mucho la pena aunque en la misa dijo haber extrañado un mayor entusiasmo “como lo conocemos los latinos”.

Tres representantes brasileñas del grupo de la renovación carismática del Espíritu Santo en Berna -grupo en portugués y español- también se dijeron muy felices de estar en el encuentro con el Papa.

Una de ellas, Marie, recordó que este hecho le ocurría “32 años, 2 meses, 25 días, 2 horas y 2 minutos de haber llegado a Berna”.

Originaria de Santiago de Compostela, España, la señora Manzano dirigió una única plegaria: “Salud y paz en el mundo, es todo lo que deseo”.

”Se le puede entender”

La pequeña suizo-colombiana Ana María, de 11 años, explicó: “El Papa significa mucho para mí porqué el ya está muy viejo y todavía sigue viviendo y se le puede entender a veces muy, muy bien”, defendió ante las dificultades del jefe de la Iglesia para expresarse.

También lo hizo Louise Marie, presente con “un montón de familiares” y su bandera española: “El Papa recupera cada vez que hay acontecimientos como estos en fuerza, en alegría y en ilusión”.

Satisfechos los miles de fieles que acudieron a la misa dominical vieron partir al discutido jefe de la Iglesia Católica en su “papamóvil” que lo llevó a la casa de reposo Viktoriaheim, donde pernoctó el fin de semana y donde esta tarde de domingo recibió a representantes de la Conferencia Episcopal Suiza y otros altos representantes eclesiásticos.

Juan Pablo II cerró su visita a Suiza en un breve encuentro con ex miembros de la Guardia Suiza que se encarga de su protección en el Vaticano, hacia donde voló finalmente del aeropuerto de Payerne a las 19:00 horas.

swissinfo, Patricia Islas Züttel

Datos clave

La policía calcula 70.000 asistentes a la misa oficiada por el Papa, en su segunda visita a Suiza.
No se registraron incidentes violentos ni problemas de circulación por la celebración católica.

El sábado:
El encuentro de Jóvenes Católicos reunió a 14.000 fieles.
3.000 llegados de la Suiza de expresión francesa.
8.000 de la Suiza de expresión germana.
1.200 de la Suiza de expresión italiana.
1.800 participantes extranjeros: 1.350 italianos, 180 alemanes, 150 franceses y 100 polacos.

De las comunidades extranjeras de Suiza se sabe que acudieron:

600 italianos
350 polacos
300 croatas
250 españoles
250 albaneses



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