
Unidas ante Bielorrusia, la UE y Polonia siguen oponiéndose sobre la justicia

Polonia y la UE hacen frente común para defender la frontera exterior de la Unión, pero los analistas dudan que esta labor de equipo mitigue las profundas diferencias entre Bruselas y Varsovia sobre la independencia judicial.
Desde hace años, la Unión Europea considera a Polonia como un país «problemático» debido a controvertidas reformas judiciales llevadas a cabo por el gobierno nacionalista que, según Bruselas, socavan el Estado de derecho, mientras el gobierno polaco considera que están destinadas a erradicar la corrupción entre los jueces.
El enfrentamiento se exacerbó en octubre cuando la Corte constitucional polaca cuestionó la primacía del derecho europeo, y el Tribunal de justicia de la UE ordenó a Varsovia a pagar un millón de euros por día por no haber suprimido una «cámara disciplinaria», que está en el corazón de la polémica.
Sin embargo estas divergencias parecen haber pasado a un segundo plano con la crisis migratoria en la frontera entre Polonia y Bielorrusia. Ahora la UE y el gobierno polaco trabajan juntos para resolver el problema.
Miles de migrantes, principalmente de Medio Oriente, se hallan en esa frontera. Occidente acusa a Bielorrusia de orquestar la crisis para dividir a la UE y en represalia por las sanciones europeas, lo que desmiente Minsk.
«Seguramente la crisis suscitó una cierta simpatía de la UE hacia Polonia. El gobierno fue apoyado por la Comisión y la mayoría de los Estados miembros le expresó su solidaridad» declara a la AFP el politólogo Marcin Zaborowski.
«La opinión pública europea está claramente del lado de Varsovia en este tema, debido al aumento de los sentimientos antimigración», opina Zaborowski, director del grupo de reflexión Globsec.
Aunque la urgencia de impermeabilizar la frontera ha eclipsado el conflicto sobre el Estado de derecho, parece difícil según los observadores que Bruselas olvide esta controversia.
«No hay relación entre una muestra de comprensión respecto a la posición de Varsovia en esta crisis fronteriza y otros problemas que siguen envenenando las relaciones de Polonia con la UE», insiste Zaborowski.
El conflicto «sobre el Estado de derecho sigue sin resolverse y nada indica que las instituciones europeas den un paso atrás en este aspecto», agrega.
– «No habrá indulgencia» –
Hasta hoy, debido a las normas que se reprochan como retroceso democrático a Varsovia, la UE ha rehusado acordar los 36.000 millones de euros reclamados por Polonia en el marco de los fondos de reactivación de la Unión vinculados con la pandemia del covid-19.
Los jefes de los principales grupos políticos del Parlamento europeo enviaron esta semana una carta conjunta a la jefa de la Comisión, Ursula von der Leyen, pidiéndole de forma insistente que ese dinero se mantenga bloqueado hasta que Polonia ceda.
El comisario europeo de Justicia Didier Reynders viaja el jueves y viernes a Varsovia.
«No habrá indulgencia hacia el gobierno (polaco) con la aparición de la crisis fronteriza» declaró a la AFP el politólogo Stanislaw Mocek.
«La UE no quiere crear un precedente con Polonia, recompensándola de alguna manera por sus acciones ilegales» estima Mocek, director de la Universidad Collegium Civitas en Varsovia.
«Por un lado, la frontera de la UE está amenazada, y al respecto hay un consenso preponderante que debemos defender. Pero son dos problemas diferentes», subraya.
Según Mocek, Polonia no da la impresión de retroceder en el conflicto judicial, y ya expresó además su deseo de gestionar a su manera la crisis migratoria «sin ayuda de la Comisión o de los países de la UE».
«Hay, pues, una cierta reserva, y por esa razón pienso que no habrá un enfoque indulgente en lo referente a los problemas anteriores», concluye.