Uruguay defiende en la Unesco su visión de la educación frente a retrocesos por las crisis
París, 13 mar (EFE).- El ministro de Educación y Cultura de Uruguay, José Carlos Mahía, presentó este viernes en la sede de la Unesco, en París, el modelo educativo de su país, definido por los presupuestos quinquenales y con un fuerte rol de lo público, frente a los retrocesos de financiación de la formación en momentos de crisis.
En un foro de alto nivel titulado ‘Hacia una financiación duradera de la educación’, organizado por la Unesco y el Gobierno francés en el marco de la presidencia gala del G7 este 2026, Uruguay fue presentado como un ejemplo para otros países de rentas medias y alabado por haber «protegido siempre» su presupuesto en momentos de crisis como el actual, según Stefania Giannini, subdirectora de Educación de Unesco.
«Somos un tanto atípicos, porque nuestros presupuestos son por cinco años. Después en el medio tenés rendiciones de cuentas, pero fijás un presupuesto por cinco años», indicó a EFE Mahía como la clave que define la apuesta por la educación como un objetivo de largo plazo.
Esos presupuestos luego se ajustan a lo largo del quinquenio en función de las circunstancias, precisó Mahía, sin dejar de admitir que muchas veces hay razones fiscales y de inestabilidad global que no permiten avanzar al ritmo que querrían.
Pero permiten no ser tan dependientes de las crisis coyunturales puntuales, en las que muchos países usan la educación para ajustar el cinturón al gasto estatal, y mantener una evolución positiva.
«Estamos lejos de lo que queremos, pero mejor de lo que estábamos», opinó.
Sobre los desafíos que enfrenta el sistema educativo uruguayo, determinó tres grandes áreas de trabajo: el apoyo a la primera infancia, que es la franja de edad socialmente más vulnerable; la mejora de la formación docente, que se ha materializado en la creación de la Universidad de la Educación, e incorporar los retos de la tecnología, a través del denominado Plan Ceibal.
La participación de Uruguay en este foro se inscribió también, según Mahía, en el posicionamiento de Montevideo a favor del multilateralismo, en un momento de cuestionamiento.
«Los países chicos demográfica y económicamente son los que más requerimos de los organismos multilaterales y, a su vez, no queremos que la vida, ni de las personas, ni de las naciones, se rija por la ley del más fuerte», reflexionó.
En el foro, encabezado por el director general de la Unesco, Jaled al Anani, y por la ministra gala de la Francofonía, de las Alianzas Internacionales y de los Franceses en el Extranjero, Éléonore Caroit, se plantearon las consecuencias de que los pagos de intereses de la deuda superen ya el gasto educativo en 113 países, lo que representa tres cuartos de la población mundial.
A la vez, la ayuda internacional destinada a la educación está disminuyendo, con una reducción prevista del 25 % entre 2023 y 2027, y el acceso a una educación de calidad continúa profundamente heterogéneo: el gasto público anual por alumno asciende a una media de 55 dólares en los países de bajos ingresos, mientras que sube a 8.500 dólares en los de altos ingresos.
En total, el déficit de financiación anual para alcanzar el objetivo de una educación de calidad para 2030 en los países en desarrollo se estima en 97.000 millones de dólares. A eso hay que añadir los costes adicionales para la educación derivados de los conflictos.
En este contexto, en París se defendió la necesidad de superar el modelo asistencial de «ayuda» a los países en vías en desarrollo para favorecer iniciativas conjuntas mutuamente beneficiosas, como las conversiones de deuda en inversiones en educación.
Estos mecanismos ya se han aplicado con éxito entre Indonesia y Alemania (2002-2011), Perú y España (2006-2017) y Costa de Marfil y Francia (2023) y la Unesco prevé publicar próximamente recomendaciones para ayudar a más países deudores y acreedores a destinar las condonaciones de la deuda a inversiones en educación. EFE
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