Varias ONG piden que Bruselas revise normativa sobre plásticos tóxicos que afectan a niños
Bruselas, 18 sep (EFE).- Varias ONG medioambientalistas pidieron este miércoles a la Comisión Europea que revise la normativa comunitaria sobre plásticos y, en particular, la exposición directa diaria que sufren los niños ante productos químicos tóxicos presentes en productos de consumo.
«No podemos permitir que nuestros niños sufran daños por su ropa o botellas simplemente porque las regulaciones están desactualizadas o son inconsistentes», declaró en un comunicado la jefa de política de productos químicos en la ONG denominada Oficina Europea del Medio Ambiente (EEB), Tatiana Santos.
El llamamiento se produce después de que un nuevo estudio liderado por la Fundación Tegengif en los Países Bajos, en colaboración con cinco ONG europeas, encontró que las botellas de plástico para niños filtraban Ftalato de dibutilo (DBP), un aditivo plástico prohibido, conocido por alterar las hormonas y dañar la reproducción y el desarrollo del feto.
Se trata de un fenómeno que también se reproduce con la exposición a artículos de uso diario como botellas de plástico, juguetes, ropa e incluso revestimientos de suelos.
«Este contacto diario con productos químicos peligrosos amenaza la salud, el desarrollo y el futuro de los niños», señalan las ONG en un comunicado distribuido por la plataforma Rezero (Zero Waste Europe, en inglés).
Las plataformas reconocen que las cantidades de DBP detectadas están «por debajo del límite europeo», pero subrayan que «la mera presencia de esta sustancia en productos infantiles es alarmante», según el razonamiento de la directora de la Fundación Tegengif, Annelies den Boer.
En ese sentido, recuerdan que el 17 % de los niños y adolescentes europeos corren el riesgo de sufrir daños por la exposición combinada a múltiples ftalatos, según el monitoreo biomédico humano para Europa (HBM4EU).
El estudio que apoya la reclamación sólo identifica «una pequeña fracción de los cientos de productos químicos que se filtran de las botellas», sin arrojar luz sobre cuáles son las otras sustancias y qué daños podrían causar.
«Esto significa que no sabemos qué sustancias son ni qué hacen, estamos exponiendo a los niños a productos químicos no identificables. Los plásticos se han convertido en una caja negra. Simplemente no sabemos a qué están siendo expuestos nuestros hijos», agregó Den Boer.
La experta del laboratorio de neuroendocrinología GIGA Neurosciences de la Universidad de Lieja (Bélgica), Anne-Simone Parent, expresó en la misma nota su «preocupación» ante «los efectos a largo plazo de la exposición a estos productos químicos durante periodos cruciales de desarrollo».
Esa migración de plásticos tóxicos no se limita a las botellas, pues también la ropa infantil contiene los llamados «químicos eternos» o PFAS, sustancias «tóxicas que están vinculadas al cáncer, a impactos en el sistema inmunológico, reproductivo y hormonal, y otros efectos adversos para la salud, siendo especialmente dañinas para los niños».
«Incluso PFAS prohibidos, como el ácido perfluorooctanoico (PFOA), fueron encontrados en ropa infantil», dijo Karolína Brabcová, del Programa de Tóxicos y Residuos de la plataforma Arnika responsable de un segundo estudio sobre químicos eternos publicado en noviembre de 2023.
Las ONG apoyan una prohibición total sobre todas las sustancias perfluoroalquiladas en objetos de consumo, al considerar que se pueden producir textiles resistentes a las manchas y sin PFAS y pidieron una rápida reforma del sistema de control de productos químicos de la UE, REACH, que tiene casi dos décadas. EFE
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