Venezuela sepulta a familias enteras tras los terremotos de hace casi una semana
Bárbara Agelvis Maza
Caracas, 30 jun (EFE).- «¡Ay, mi hija! ¡Devuélvanmela!», gritaba una madre desconsolada al sepultar este martes en un cementerio de Caracas a su hija y a su nieto, dos de las miles de víctimas que dejan los devastadores terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 ocurridos hace seis días en Venezuela, cuyo balance ya asciende a 1.943 muertos y 10.571 heridos.
Se tambaleaba en los brazos de otros familiares que la sostenían, mientras un padre oficiaba una misa de despedida al compás de las notas de una guitarra. Su yerno, un escolta de la misión diplomática de Estados Unidos en Venezuela, acababa también de ser cremado.
La familia de tres se encontraba en la ciudad costera de La Guaira, la más devastada por los terremotos, cuando ocurrió la tragedia que también ha dejado un número poco claro de desaparecidos.
«En una capilla hemos metido hasta seis personas porque eran miembros de una misma familia», dijo a EFE un trabajador del Cementerio del Este de Caracas, uno de los más grandes de la ciudad capital, que pidió el anonimato y aseguró que durante los últimos seis días ha recibido a cientos de personas desde La Guaira.
Más cremaciones que entierros
Este cementerio, donde también funciona un crematorio con cuatro hornos, es privado y está trabajando al máximo de su capacidad, aunque desde este martes la cantidad de cuerpos recibidos ha disminuido. Los costos funerarios varían entre los 2.000 y 12.000 dólares.
«El jueves fueron casi 60, el viernes casi 100, el sábado y domingo como 70, el lunes 50 y martes 50, la mayoría para cremación. Hoy van 18. Las cavas están full (llenas) y hay gente que te dice: ‘te dejo aquí a mi hijo, voy a buscar el otro, voy a seguir sacando escombros'», indicó.
«Hay muchos niños menores de 15 años, la mayoría de los muertos eran niños», apuntó.
Cientos de personas se aglomeraban en las capillas habilitadas para los velorios y en la iglesia.
No era así en el Cementerio General del Sur, el más grande de la ciudad. Allí, algunos sepultureros descansaban, luego de las largas jornadas de los últimos días que han llevado a extender los horarios de entierros y cremaciones.
Otro grupo, en tanto, limpiaba una zona que está siendo habilitada con 300 nichos para los cuerpos de familiares que no disponen de recursos económicos.
«Igual, lo que ha sucedido abajo -en La Guaira- es tan grande que van a tener que abrir un espacio para una fosa común», indicó el trabajador.
La morgue
Luego del doble terremoto del pasado miércoles, cientos de personas se volcaron a llevar por su propia cuenta los cuerpos de sus familiares fallecidos a la principal morgue de Caracas en Bello Monte, según vecinos y trabajadores de la zona.
«Cuando yo llegué aquí en la mañana como a las 8:30 que llegamos, esto estaba abarrotado de personas, no cabía un alma y las personas llegaban con camiones, carros (…) a traer cuerpos», contó a EFE Sandra Apóstol, vendedora de golosinas.
Aseguró que «todo el mundo estaba perdido» y en «shock».
Los cuerpos, según señaló, llegaban «envueltos en sábanas» o con cualquier otra tela que tuviese la gente a la mano para envolver los cadáveres.
«Uno de los días impactantes fue para mi que llegando aquí estaba cruzando la calle y un señor venía con un cuerpo en la moto, el parrillero -el copiloto- venía con un cuerpo en las piernas y eso fue demasiado impactante, venía envuelto en sus sabanas», apuntó.
Todavía siguen llegando personas buscando a sus familiares desaparecidos como Rafael Hernández, de 58 años, quien buscaba a su sobrina y su hija, pero los cuerpos «ya no se pueden identificar, porque están muy descompuestos».
Apóstol dijo que el trabajo en la morgue, aunque sigue al máximo de su capacidad, se ha regulado debido a que en La Guaira también se han habilitado espacios para recibir a los cuerpos, como en Los Silos, las torres ubicadas en el puerto. EFE
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