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Yushin Ito, el japonés que dejó huella en el ping-pong paralímpico mexicano

María Roldán

Tokio, 25 ago (EFE).- El equipo paralímpico de tenis de mesa de México tiene un profundo vínculo con Japón, la huella que dejó el entrenador nipón Yushin Ito en su camino hacia la gesta deportiva de Tokio y la promesa de un reencuentro eclipsado por la pandemia.

Ito, de 67 años, llevaba varios años jubilado cuando la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (JICA) le propuso viajar a la otra punta del mundo para formar parte de su programa de fomento del desarrollo del deporte para enseñar tenis de mesa en universidades mexicanas.

El japonés, con más de 40 años de experiencia en la materia, agarró las maletas en 2017 y dejó su hogar en la prefectura de Aomori, a más de 700 kilómetros al norte de Tokio, para trasladarse al municipio de Jocotitlán, en el estado de México (centro).

Cuando llevaba un año en el país norteamericano, Ito supo de la existencia del Centro Paralímpico Mexicano (CEPAMEX) de ciudad de México. Viajó hasta allí y se ofreció voluntario como entrenador, una labor que estuvo desempeñando hasta su regreso a Japón en 2019.

De entre los siete deportistas que entrenaron con él, tres lograron la clasificación para Tokio 2020, los debutantes Víctor Eduardo Reyes Turcio y Claudia Pérez Villalba, y la veterana Edith Sigala López, para la que estos son sus terceros Juegos.

Cuando Ito marchó de México lo hizo con la promesa de reunirse con sus pupilos en la capital nipona, pero en aquel entonces no había estallado la pandemia de covid-19, que conllevó el retraso a 2021 de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio y su conversión en una «burbuja» sin precedentes en la competición internacional.

«Él estuvo mandándome muchos mensajes, muchos consejos» por mail, contó a Efe la pimponista Pérez Villalba este miércoles, jornada debut del grueso del equipo de pimponistas mexicanos.

Pérez, de 50 años, se estrenó con un hueso duro de roer, la holandesa Kelly van Zon, doble medallista de oro en la categoría TT7 en Londres 2012 y Río 2016, que ganó por 3-0.

«Me hubiera gustado enseñarle otro tipo de resultado, pero creo que en lo que estuvo a mi alcance lo hice lo mejor que pude», dijo Pérez, cuyo próximo partido de ronda clasificatoria será el viernes.

Ito, con su promesa de reencuentro en mente, había solicitado un pase especial para poder entrar en las zonas de entrenamiento o las gradas de la familia paralímpica. «Los cupos fueron muy limitados para toda la delegación, así que no fue posible», explicó el entrenador de la selección paralímpica mexicana, Milton García.

«Nos hubiera ayudado bastante que estuviera aquí, que pudiera interactuar con nosotros a la hora del calentamiento, aquí en las gradas, apoyarnos; pero no era posible que tuviera acceso», añadió.

Pero sus mensajes no han dejado de llegar. El más reciente para Pérez anoche, en el que le pedía tener confianza en sí misma y recordar sus entrenamientos, con los que reforzaron su bloqueo y su revés, y con los que contribuyó a mejorar los servicios a distintas velocidades y efectos en los saques del equipo.

«Él conocía mi historia, sabía cómo fue difícil en mis inicios. Yo creo que por eso también encontramos esa empatía y por eso me daba tantos consejos», cuenta Pérez.

Afectada por una artritis reumatoide, la paratleta mexicana usaba silla de ruedas antes de someterse a una operación en la rodilla que le permitió andar de nuevo con la ayuda de una prótesis.

Tenía 25 años cuando el reumatismo empezó a devorarla. Su condición le dificultó encontrar trabajo para mantener a su hija y durante muchos años no pudo comprar ni su propia pala.

El docente japonés, que ha sido entrevistado en varias ocasiones por los medios locales, se ha confesado fascinado por la pasión de los jugadores mexicanos y su capacidad para trabajar duro y aprovechar al máximo lo que tienen y no llorar por lo que no tienen.

El interés de Ito por los deportistas paralímpicos no fue casual, sino producto de un recuerdo que arrastró durante toda su carrera.

Uno de sus mejores amigos de la infancia era un entusiasta del tenis de mesa, pero un accidente de tráfico lo dejó en silla de ruedas y abandonó el deporte. El entrenador japonés vio en el voluntariado en México una oportunidad de honrar a su amigo.

La influencia de Ito fue grande para Víctor Reyes, que ha afirmado que su encuentro con el japonés lo ayudó a llevar su juego al siguiente nivel y a creer en su talento.

El de aguascalentense, medallista de oro de los Juegos Parapanamericanos de Lima 2019, descubrió el tenis de mesa de manera fortuita, incluso se atreve a pensar que predestinada.

Como buena parte de los niños mexicanos, Reyes era un forofo del fútbol en su niñez y soñaba con convertirse en profesional. Pero a los 10 años empezó a sufrir dolores de espalda y le diagnosticaron distrofia muscular, una enfermedad degenerativa.

Practicante de frontenis, una disciplina a la que solía jugar su padre, durante una de sus clases la pelota se perdió y tuvo que dejar el entrenamiento. Entonces encontró folletos tirados en el suelo, uno de ellos de clases de tenis de mesa. Los requerimientos de movilidad eran mínimos, algo que pensó que funcionaría para él.

Reyes se comprometió desde entonces con este deporte y ahora aspira a convertirse en el primer medallista de oro para México.

Su debut hoy en Tokio empezó con un revés ante el surcoreano Jin Cheol Park, que lo derrotó por 3-0, pero los partidos clasificatorios de su categoría, la TT2, siguen mañana.

El equipo paralímpico mexicano lo completa la veterana Edith Sigala López en la TT7.

A sus 45 años, estos son los terceros Paralímpicos tras Londres 2012 y Río 2016 para la deportista mexicana, que no dejó que la pandemia le hiciera descuidar su entrenamiento.

Durante el confinamiento se las arregló con su mesa de comedor para no descuidar sus entrenos. A ello añadió ejercicio y un estudio exhaustivo de sus potenciales contrincantes en el torneo junto a su equipo técnico, encabezado por García.

Sigala sufrió una lesión en la médula espinal cuando tenía 23 años. Fue en su centro de rehabilitación donde sus fisioterapeutas la introdujeron al tenis de mesa y el baloncesto. La deportista sintió que era la pala la que se ajustaba mejor a ella.

En un principio vio el tenis de mesa como un hobby para más adelante convertirse en una de las figuras más destacada del paralimpísmo nacional mexicano

La mexicana perdió su primer encuentro contra la croata Andela Muzinic (0-3), pero logró avanzar al próximo partido clasificatorio tras derrotar a la argentina Verónica Soledad Blanco (3-1) en su camino hacia su meta de colgarse su primera presea paralímpica. EFE

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