
«El pan es oro» y la radio imprescindible para los lisboetas durante el apagón
Carlota Ciudad
Lisboa, 28 abr (EFE).- «Hoy el pan es oro», decía este lunes Luis Alexandre, uno de los responsables de una tienda de comida preparada en Lisboa, mientras que los clientes de la papelería de João Costa no hacían más que pedir transistores de radio para seguir las noticias sobre el apagón que afectó hoy a Portugal, España y el sur de Francia.
En el establecimiento de Alexandre, llamado ‘Os mimos do churrasco’ y ubicado en el barrio lisboeta de Olaias, no quedaba pan, tampoco agua, y apenas había platos preparados, que esperaba vender antes de que acabe la jornada, ya que, si no vuelve la luz en las próximas horas, la comida se estropeará, explicó a EFE.
Hoy «no estamos haciendo asado, que es la tradición de la casa, pero vamos a hacer comida de sartén. Solo tenemos (platos preparados) con gas», añadió.
Esperaban muchos clientes por la tarde, después de una primera tanda de compradores que por la mañana se llevaron todas las bebidas y los productos de panadería.
En el local adyacente, la carnicería ‘Talho das Olaias’, ha tenido que cerrar por el apagón.
El gerente, Luís Teves, esperaba al electricista para que activara el generador eléctrico de emergencia, que estrena en esta ocasión: «Estamos preocupados y por eso recurrimos a un generador para ver si conseguimos minimizar los daños», dijo a EFE.
Durante esta jornada han tenido que cerrar muchos otros establecimientos y servicios de la ciudad que dependen completamente de la electricidad, como el metro, supermercados, farmacias, restaurantes y centros de salud.
Entre locales que siguieron abiertos, mucha gente compraba agua, especialmente después de que las autoridades portuguesas anunciaran que podían darse cortes en el suministro y otras llenaban botellas en fuentes públicas.
Una de ellas era Adina Sousa, una brasileña residente en Portugal, que acudió con su hijo adolescente a la fuente en Olaias después de haber intentado comprar agua embotellada en hasta en seis tiendas distintas.
«No sabemos si realmente va a volver dentro de unas horas, y hay un colapso de energía en toda Europa. Espero que vuelva luego la energía, pero si no vuelve tendremos agua almacenada. También ya busqué en algunos supermercados y no tienen agua para vender ni conservas», aseguró a EFE.
Como ella vive en una autocaravana con paneles solares, no le preocupa la cuestión energética, pero sí tener alimentos.
Señaló también que le parece «extraño» que se produzca un apagón de estas dimensiones semanas después de que las autoridades europeas recomendaran a la población preparar un botiquín de emergencia.
Además del pan, el agua y las conservas, el otro producto más buscado del día fueron aparatos de radio.
«Lo que más me han pedido son radios», corroboró a EFE Joao Costa, responsable de la Papelería Violeta, también en el barrio de Olaias y con una radio encendida de fondo.
Consideró que las recomendaciones realizadas hoy por las autoridades, como disminuir los trayectos o mantener la calma, fueron insuficientes, sobre todo cuando la gran mayoría depende de los teléfonos para enterarse de la actualidad.
«Muy probablemente van a tener que repensar cómo hacer las cosas», alegó el comerciante.
Para escuchar la radio también era necesario tener pilas suficientes, y eso fue a comprar Gracinda, una señora de 71 años que iba con una radio bajo el brazo en la avenida Ingeniero Arantes e Oliveira.
«Fui a comprar pilas y luego velas para mis vecinas. Vamos a ver qué ocurrió. Es muy extraño. Creo que esto fue una amenaza pequeña, para ver cómo reaccionamos», apunto a EFE al salir de un bazar.
En esa tienda había cola para entrar, y todos peguntaban por lo mismo: Pilas y radios. EFE
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la radio, sobre todo en un día en el que eran muchos los ciudadanos que no tenían acceso a una televisión ni a internet para leer las noticias.
«Lo que más me han pedido son radios», corroboró a EFE Joao Costa, responsable de la Papelería Violeta, también en el barrio de Olaias y con una radio encendida de fondo.
al ser cuestionado por un cliente en un día de apagón que ha afectado a todo Portugal.