«Tranquilidad» entre bombazos en último pueblo israelí con Líbano: «No queremos a Hizbulá»
Guillermo Azábal
Metula (Israel), 5 mar (EFE).- En Metula, el último pueblo israelí en la frontera norte con Líbano, sus vecinos hacían vida este jueves con total normalidad, a pesar de que las bombas de Israel al otro lado de la Línea Azul -ubicada a menos de 500 metros- hacían tambalearse los cafés del único bar del municipio y los perros ladraban espantados.
«He aprendido a diferenciar si son nuestras bombas o son de ellos por el sonido. Eso me ayuda a relajarme. Deseo que esta guerra nos traiga finalmente la paz. No queremos a Hizbulá», dijo a EFE Yael, una residente de Metula de 33 años, haciendo hincapié en que vive con «tranquilidad» esta nueva guerra con Irán.
La localidad, asentada en el norte de Galilea y que los censos no aciertan a fijar su población en mil o 2.000 habitantes ante las constantes idas y venidas de sus vecinos, ha sido uno de los lugares históricamente más golpeados por los enfrentamientos entre el Ejército israelí y la milicia chií Hizbulá.
Sin embargo, nada ha cambiado para sus actuales pobladores desde que el lunes el grupo libanés se involucró en la actual guerra de Irán con lanzamiento de misiles contra Israel en represalia por el asesinato del ayatolá Ali Jemeneí.
«La gente del Líbano es buena. No estamos en guerra con el país, sino con Hizbulá (…) Lo que no queremos es que puedan seguir construyendo y penetrar hasta nuestras casas», afirma a EFE Shoshana, de 83 años, haciéndose eco de un mantra constantemente repetido por el Ejército israelí.
«Hay que matarlos a todos»
Y añadió: «Hay que matarlos a todos (los miembros de Hizbulá), hasta que no quede ninguno», mientras cuidaba de su pequeño huerto y la colección de una treintena de gnomos de jardín que lo flanquean.
Desde territorio israelí, EFE constató este jueves cómo varios tanques se desplegaban dentro de suelo libanés y el sonido de las explosiones y las columnas de humo aparecían repetidamente a apenas unos cientos de metros de Metula.
La respuesta militar por parte de las Fuerzas de Defensa de Israel, que también han aumentado su presencia a lo largo de la frontera y se teme que puedan seguir avanzando posiciones en suelo libanés, fue inmediata desde el propio lunes.
El balance de víctimas mortales provocado por Israel en Líbano es, hasta ahora, de un centenar de muertos, más de 600 heridos y unos 84.000 desplazados procedentes precisamente del sur del país.
«En estos últimos días solo hemos tenido un impacto, hemos recibido pocos misiles y no estamos teniendo, de momento, mucho trabajo», explicó con semblante sereno Ydan, subido a una ambulancia del servicio de emergencias Estrella de David Roja en Metula.
Desalojados tras el 7 de octubre
Tras los ataques de Hamás de 2023, que llevaron a Israel a asediar Gaza matando a más de 72.000 palestinos, fue el propio pueblo de Metula el que fue evacuado durante un año y tres meses.
Israel justificó entonces la medida alegando que, al estar justamente en la frontera con Líbano, corrían el riesgo de sufrir el supuesto impacto de una incursión de Hizbulá, como la que realizaron el 7 de octubre de 2023 Hamás y sus milicias afines desde Gaza.
Desde la guerra de 1948, pasando por la Guerra de Líbano (1982), Metula lleva casi 80 años envuelta en una espiral de violencia fruto de una ubicación que la coloca en la encrucijada geográfica de la Línea Azul, el Monte Hermón, las Granjas de Shebaa o los Altos del Golán.
«Espero que finalmente esta vez los residentes de Metula y Galilea alcancen una seguridad real mediante la eliminación de la amenaza de Hizbulá (…) No volveremos a aceptar medidas a medias», aseguró a EFE el alcalde de Metula, David Azulay, en un mensaje de texto.
Entre 2023 y 2024, antes de que Israel y Líbano alcanzaran un alto el fuego violado constantemente por las Fuerzas de Defensa de Israel desde entonces, cinco personas murieron fruto de los enfrentamientos.
La mayoría de ellos, cuatro, eran trabajadores tailandeses agrícolas del cercano Valle del Jule, una de las zonas hortofrutícolas más productivas de Israel, que no fueron evacuados, demostrando así que la guerra es más peligrosa para la población vulnerable. EFE
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