‘El agente secreto’, a repetir la gesta de ‘Aún estoy aquí’
Alicia García de Francisco
Redacción Internacional, 22 ene (EFE).- ‘El agente secreto’ (‘O Agente Secreto’), de Kleber Mendonça Filho, está repitiendo paso por paso la trayectoria que el año pasado llevó a ‘Aún estoy aquí’ (‘Ainda Estou Aqui’), de Walter Salles, a ganar el primer Óscar a mejor película internacional para una cinta brasileña.
Aunque el filme de Mendonça consiguió este jueves cuatro nominaciones al Óscar, a mejor película, mejor película internacional, mejor actor protagonista (Wagner Moura) y mejor casting -un premio de nueva creación-.
Por tres de la película de Salles: mejor película, mejor película internacional y mejor actriz protagonista (para Fernanda Torres), de los que se llevó el de cinta en lengua no inglesa.
Ambas películas se ambientan en la dictadura militar brasileña en los años 70. La cinta de Salles cuenta un hecho real, el del secuestro del exdiputado Rubens Pavia. Y la de Mendonça la huida de un profesor experto en tecnología, perseguido por el régimen.
Y las dos triunfaron en los Globos de Oro. ‘Aún estoy aquí’ con el premio a mejor actriz y ‘El agente secreto’ con los de mejor cinta internacional y mejor actor. En los dos casos era la primera vez que intérpretes brasileños eran galardonados en estos premios.
Además, Moura ha hecho historia hoy al conseguir la primera nominación al Óscar para un actor brasileño. En el apartado femenino Torres fue la segunda tras la candidatura conseguida 25 años por su madre, Fernanda Montenegro, precisamente con otro título de Walter Salles, ‘Estación central de Brasil’ (‘Central do Brasil’).
Brasil, seis nominaciones a cinta internacional
Ese filme de Salles fue en 1999 el cuarto nominado al Óscar a mejor película internacional en representación de Brasil, que perdió a manos de la italiana ‘La vida es bella’.
Hubo una gran decepción por la derrota del filme de Salles, que llegaba avalado por el Oso de Oro de la Berlinale y el Globo de Oro a la mejor cinta internacional.
Tampoco lograron el Óscar sus predecesoras: ‘El pagador de promesas’ (‘O Pagador de Promesas’), de Anselmo Duarte, nominada en 1963; ‘El cuarteto’ (‘O Quatrilho’), de Fábio Barreto, en 1996, y ‘Cuatro días de septiembre’ (‘O Que é Isso, Companheiro?’), de Bruno Barreto, en 1998.
El siguiente intento de Salles se llevó el premio para Brasil, donde se celebró a lo grande. Y este año se podría repetir la historia con el filme de Mendonça Filho.
Pero la historia de Brasil en los óscar no se limita a la categoría internacional.
‘Ciudad de Dios’ y sus cuatro nominaciones
Fernando Meirelles realizó en ‘Ciudad de Dios’ (Cidade de Deus’) un fiel y duro retrato de la violencia y la pobreza que sufren las favelas de Río de Janeiro, que se llevó cuatro nominaciones.
Optaba a los Óscar a mejor dirección, mejor guion adaptado, mejor fotografía y mejor montaje, pero no logró ninguno de los premios y se marchó de vacío. El gran triunfador de esa noche fue ‘El señor de los anillos: El retorno del rey’, de Peter Jackson, que ganó nada menos que once estatuillas.
Pero el camino de Brasil en los Óscar se había iniciado mucho antes, en 1945, cuando el compositor Ary Barroso estuvo nominado por la canción ‘Río de Janeiro’, en el musical estadounidense ‘Brazil’.
No ganó, cosa que sí hizo 15 años después ‘Orfeo negro’ (‘Orfeu negro’), una coproducción franco-italiana-brasileña, basada en la obra teatral del poeta Vinicius de Moraes, con banda sonora de Tom Jobim, y grabada en portugués en Río de Janeiro, que se proclamó vencedor en la categoría de mejor película extranjera. Pero representaba a Francia.
En 1986, ‘El beso de la mujer araña’, coproducción estadounidense-brasileña dirigida por el argentino Héctor Babenco, recibió cuatro nominaciones, entre ellas la de mejor película, pero solo se lo llevó su protagonista, William Hurt.
Y en la edición de 2018, la nominación sin premio fue para la cinta de animación ‘Ferdinand’, de Carlos Saldanha, mientras que en la de 2020 optó, también sin suerte, al Óscar a mejor documental ‘La democracia en peligro’, de Petra Costa. EFE
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