‘Inolvidables’: una exposición rescata en Gante a las artistas flamencas olvidadas
Celia Sierra.
Gante (Bélgica), 5 mar (EFE).- El Museo de Bellas Artes de Gante (noroeste de Bélgica) combate el canon de los grandes maestros del Siglo de Oro flamenco con una muestra que rescata medio centenar de mujeres artistas que desempeñaron un papel fundamental en la escena artística de la época, pero que han sido olvidadas por la historia.
Judith Leyster, Rachel Ruysch y Maria van Oosterwijck no son tan conocidas como Rubens, Van Dyck y Vermeer, pero «contribuyeron igual que sus compañeros al boom artístico de los Países Bajos entre 1600 y 1750», explicó este jueves la comisaria de la muestra, Frederica van Dam, en la presentación a la prensa.
Titulada ‘Unforgettable. Women Artists from Antwerp to Amsterdam 1600-1750’ (‘Inolvidables. Mujeres artistas de Amberes a Ámsterdam, 1600-1750’), la exposición, que se podrá ver del 7 de marzo al 31 de mayo en Gante, reúne un centenar de obras —pinturas, esculturas, bordados y dibujos— de unas 40 artistas, en un proyecto que ha empleado dos años de investigación.
«La mayoría de estas mujeres nacían en familias de artistas o de alta clase, donde recibían formación», recordó Van Dam. Fue el caso de Alida Withoos, Johanna Koerten o Anna María Schurman. Esta última fue una de las primeras mujeres que consiguieron obtener permiso para estudiar en la Universidad de Utrech, aunque tenía que asistir a clase tras una cortina.
No solo flores
La muestra combate el estereotipo que reduce a las mujeres artistas a pintoras de bodegones de flores y muestra cómo «eran tan ambiciosas como sus compañeros de profesión» y trabajaban en todos los géneros: pintura religiosa, retratos, histórica y otros géneros, señaló la comisaria.
Esta nueva mirada sobre las artistas de la época tampoco olvida a las mujeres anónimas que confeccionaban ricos bordados y cuyo trabajo, «siempre anónimo y en la privacidad de sus hogares», contribuyó al éxito comercial de la región.
La exposición ha sido concebida de tal manera que pinturas, grabados y esculturas están mezcladas en el itinerario con manteles, velos, delantales y otras piezas ricamente bordadas que contribuyeron de manera indispensable al desarrollo de la cultura visual de Países Bajos.
El arte textil ha estado tradicionalmente relegado a lo largo de la historia porque estaba fundamentalmente hecho por mujeres, explicó la comisaria.
Ellas pintaban, ellos firmaban
La exposición trata de desentrañar las muchas maneras en las que las artistas han sido borradas de la historia, que en muchas ocasiones era atribuido a sus maridos, sus padres o escondidos tras iniciales ambiguas.
Es el caso de Judith Leyster, con numerosos ejemplos a lo largo de la muestra y cuyas obras fueron atribuidas durante mucho tiempo a su marido, el pintor Jan Miense Molenaer.
Las piezas de la exposición muestran cómo la visión de Leyster fue muy innovadora justo por su punto de vista femenino.
Se pueden ver escenas de mujeres limpiando, cuidando de sus hijos y una especialmente destacada titulada ‘Hombre ofreciendo dinero a una mujer’, en la que un hombre ofrece monedas de oro a una mujer que lee.
La mayor parte de la obra de Leyster, respetada por sus colegas de la época, es anterior a su matrimonio, aunque recientemente se le ha atribuido una obra posterior, lo que sugiere que pudo seguir pintando durante toda su vida, en solitario o junto a su marido, destacó la comisaria.
Una nueva mirada
El objetivo de la muestra es ofrecer una nueva perspectiva sobre este capítulo de la historia y tratar de responder por qué estas pintoras, muy respetadas en su tiempo y activas también en el pujante mercado del arte de la época, han ido perdiendo protagonismo con el paso de los siglos.
«Seguramente estaban conectadas y trabajaban juntas —explica Van Dam—. Conocían los gustos de sus clientes y cultivaban un estilo personal, porque sabían que eso les ayudaba a vender más».
Es el caso de Clara Peeters, a la que el Museo del Prado le dedicó una exposición en 2021, que fue una maestra del bodegón que revolucionó el género con sus particulares escenas de alimentos, vajillas y animales, en las que incluía reflejos de figuras humanas.
Solo se le conoce un cuadro con una mujer como protagonista, que se encuentra en la exposición y que podría ser un autorretrato.
La muestra pudo verse el pasado otoño en el Museo Nacional de Mujeres en las Artes en Washington, pero presentaba una selección de obras distintas. EFE
csr/agf
(foto)