A.Saudí corteja a industria armamentística para convertirse en país productor
Riad, 9 mar (EFE)- Arabia Saudí, el mayor importador de armas del mundo, clausuró hoy su primera Feria Mundial de Defensa un buen número de acuerdos con firmas extranjeras con los que busca producir localmente el 50 % de su gasto militar en medio de un enfriamiento de las relaciones con Estados Unidos, su principal valedor internacional.
Según los medios oficiales saudíes, Arabia Saudí firmó durante los cuatro días de la muestra contratos por valor de casi 7.000 millones de euros, buena parte de ellos con empresas asiáticas, principalmente chinas y surcoreanas.
Tras esta primera edición de la exposición, que tendrá una periodicidad bianual, Riad ha cerrado contratos con empresas como la estadounidense Lockheed Martin o la china Norinco para fabricar en suelo saudí lanzaderas de misiles interceptores, drones vehículos blindados o sistemas de visión nocturna.
El objetivo declarado de esta Feria, que contó con unos 600 expositores de más de 80 países, incluidos los hasta ahora mayores proveedores de armas del país árabe, como Estados Unidos, Reino Unido o España, es contribuir a los planes saudíes para producir en el país el 50 % de sus necesidades militares para 2030.
Durante el periodo 2016-2020 Arabia Saudí aumentó en un 61 % sus compras en el sector de defensa respecto al quinquenio anterior y en 2020 fue el mayor importador de armas del mundo, según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI).
Según datos del Banco Mundial, ese año Riad importó armas por valor de 53.000 millones de euros.
RELACIÓN SE ENFRÍA
Sin embargo, en el último año su relación con Estados Unidos, su principal socio internacional ante sus desafíos regionales y origen del 73% de sus compras de armas, se han enfriado a causa del asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi en octubre de 2018 en el consulado de su país en Estambul.
Un informe de los servicios de inteligencia estadounidenses publicado por Washington el año pasado responsabilizaba al príncipe heredero saudí y gobernante de facto del país, Mohamed bin Salman, del crimen, por lo que el presidente estadounidense, Joe Biden, no lo considera como interlocutor válido y trata sólo con su anciano padre, el rey Salman bin Abdulaziz
Además, Biden decidió dejar de apoyar la intervención de Arabia Saudí, al frente de una coalición de países de la región, en la guerra civil del Yemen, lo que incluía dejar de suministrarle armas con las que pudiera atacar a los rebeldes hutíes en este país.
Los planes de Riad de producir armamento van en línea con otros planes industriales de Arabia Saudí para diversificar su economía, altamente dependiente del petróleo, pero «además de la dimensión económica, la producción local fortalecerá la posición regional del reino», dijo a Efe el exgeneral Nohamed al Qubaiban, experto en asuntos militares saudíes y del Golfo.
La «localización» de la producción militar es una «ambición legítima, especialmente porque muchos de los aliados del reino, encabezados por EEUU, tratan con la región de manera volátil y poco confiable», indicó por su parte el analista saudí Sultan al Qahtani.
Al Qahtani, redactor jefe del diario electrónico Riyahd Post, destacó las «muchas amenazas» a las que está expuesto el mayor exportador de petróleo del mundo y líder de los países musulmanes suníes, en alusión sobre todo a Irán, principal rival de Riad
Por ello, y ante la posibilidad de que se levanten las sanciones que pesan sobre Teherán por su programa nuclear, Arabia Saudí busca potenciar su capacidades militares, explicó.
«El reino vive en una región inestable, y es necesario que tome todas las precauciones para protegerse ante la presencia de muchas amenazas y ante el mapa cambiante de alianzas en el mundo», añadió Al Qahtani. EFE
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